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¡Sí a la guerra de Chávez!

Gracias a Zapatero, el petrogolpista venezolano contará con doce aviones y ocho fragatas que ahora ya sabemos para qué quiere: para la guerra. La misma que escandalizaba a la izquierda con el PSOE al frente cuando era contra Saddam.

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A los pocos días de llegar al poder, el PSOE anunció que rescindiría el contrato con Colombia de venta de 41 carros de combate. Contrato ya firmado y por el que trabajaban ya en España técnicos colombianos, y que creó el desaguisado habitual con el Gobierno de Zapatero. Los colombianos, que llevan años combatiendo el terrorismo salvaje de las FARC, cuentan que la excusa de ZP fue que se trataba de armas ofensivas que podrían desequilibrar la región. Lo cierto es que la anulación del contrato lo que hizo fue poner más difíciles las cosas a un país democrático, Colombia, desangrado por las FARC y en el punto de mira de Chávez.

Tras negar los tanques a Colombia, ZP se dedicó a armar a Venezuela, de la mano de José Bono, que debería dar explicaciones sobre por qué y cómo lanzó a España a armar a una dictadura que se dedica a desestabilizar el continente iberoamericano. Por cierto, nosotros seguimos preguntándonos dónde está ahora que su socio venezolano va a desencadenar una guerra, y sería bueno que en los próximos días alguien se lo preguntara, ahora que nos ilustra sobre democracia desde las páginas de El Mundo. Alguien de éste perspicaz diario, por ejemplo.

La oscura operación con Chávez fue, eso sí, amparada por el beatífico Zapatero, que afirmó con la solemnidad habitual que la venta iba "en beneficio de los pueblos". Si con "beneficio de los pueblos" no se refería a afianzar el imperialismo chavista, lo mejor es que se explique. Está a tiempo antes del 9-M. Y es que hoy huele que apesta el alegrón del petrotirano venezolano ante los triunfos de Zapatero, al que ha apoyado en su principal apuesta de política interior, la negociación con ETA, y en su principal apuesta en política exterior, la Alianza de Civilizaciones.

Es triste recordar que Zapatero ha sido uno de los principales aliados políticos de Chávez en el exterior, y uno de sus legitimadores en Europa. Que como defensa ZP cite su comportamiento en la cumbre del "¡por qué no te callas!" resulta irrisorio cuando de guerra y de agresión se trata. Porque gracias a Zapatero, el petrogolpista venezolano contará con doce aviones y ocho fragatas que ahora ya sabemos para qué quiere: para la guerra. La misma que escandalizaba a la izquierda con el PSOE al frente cuando era contra Saddam, pero que les deja indiferentes o algo peor cuando se ejerce contra una democracia como Colombia, en un paso que es sólo el principio de una estrategia más amplia.

A cada uno lo suyo. Durante su legislatura, Zapatero se ha dedicado a armar a Venezuela y a dejar de armar a Colombia; es decir, a armar a una dictadura y a desarmar a una democracia. Ahora, el eterno enfrentamiento entre un régimen democrático y una dictadura agresiva vuelve a producirse, y una vez más, el resto de países deberán tomar una postura al respecto. A nosotros no nos cabe duda de a quién hay que apoyar hoy y a quien habrá que apoyar en el futuro. Pero es que es más grave. La guerra que Chávez quiere declarar por todo el continente pretende librarla con las armas de Zapatero. Y en política exterior, vender armas a un país que está en guerra implica un mensaje de apoyo y alianza muy claro, demasiado claro. Si ZP no rompe cualquier trato con Chávez, estará otorgando su sí a la guerra del petrotirano. Un sí activo, además, materializado en unos acuerdos de rearme con una dictadura. Es decir, un sí a la guerra. Algo muy grave, de lo que Zapatero nos tiene que sacar de dudas cuanto antes.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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