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Zapatero nos pone en ridículo, otra vez

El engendro estratégico-político de Annan y Zapatero ha dado lugar a imágenes tan esperpénticas como las del grupo terrorista bloqueando, cortando el paso y provocando a los legionarios españoles. Y éstos dando la callada por respuesta.

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Recapitulando, señalemos cómo, en los primeros días de misión en Líbano, una patrulla de cascos azules españoles se topó de frente con una patrulla de milicianos de Hezbolá armados hasta los dientes, lo que motivó que, siguiendo las directrices Annan-Zapatero, los legionarios se retiraran, avisaran al Ejército Libanés y permitieran que los milicianos se pasearan con las armas en ristre. Desde entonces, estos pequeños incidentes se han sucedido: a principios de diciembre, las tropas españolas descubrieron un arsenal islamista en Kfar Chouba y, cuando fueron a registrarlo, milicianos de Hezbolá colocaron bombas-trampa para impedir el paso. No hubo muertos de milagro y por el trabajo de los artificieros españoles.

El pasado miércoles, un nuevo incidente entre los legionarios españoles ha puesto de manifiesto la esperpéntica situación de nuestros soldados allí. Al parecer, los legionarios se encontraban sacando fotos de la aldea de Zautar, cuando fueron bloqueados por un grupo de milicianos de Hezbolá que les exigieron las cámaras. Preguntado por el incidente, el diputado chií Nahuar Salí declaró que nada tienen contra los españoles, y que "Hezbolá mantiene su apoyo a la fuerza interina de la ONU en el Líbano, aunque a veces ésta se exceda en sus prerrogativas".

La desvergonzada y altiva respuesta del portavoz de la organización proiraní pone de manifiesto, una vez más, la precaria situación de nuestros soldados en Líbano. El engendro estratégico-político de Annan y Zapatero ha dado lugar a imágenes tan esperpénticas como las del grupo terrorista bloqueando, cortando el paso y provocando a los legionarios españoles. Y éstos dando la callada por respuesta, ofreciendo la mejor de sus sonrisas al matón de turno. Ridículo político y moral al que Zapatero somete a nuestros soldados, a su profesionalidad y a su concepto de la dignidad militar.

¿A qué se están dedicando las tropas españolas cuando se encuentran con los milicianos de Hezbolá? En sólo unos meses, nuestros soldados han tenido varios encontronazos con sus milicianos, y en todos ellos la milicia islamista ha sacado pecho, amenazado a los españoles y declarado su intención de seguir armándose y preparándose para el combate. ¿Y los españoles? Las huestes de Nasralláh afirman sin inmutarse que los respetarán siempre y cuando éstos les permitan seguir rearmándose y controlando zonas enteras del país.

Que un matón se dedique a ir de perdonavidas con soldados profesionales y con el ejército de un país democrático es esperpéntico incluso para la España de Zapatero, la de la rendición preventiva y el apaciguamiento sin límites. Lo que da una pista de cómo se están haciendo las cosas es el trato que dispensan los matones islamistas a nuestros soldados. El ridículo lo sufren ellos pero, ¿adivinan? Corre a cuenta de Zapatero. A él le sale gratis. Por ahora.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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