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Zapatero y Zabaleta contra Navarra

Si UPN trata de gobernar en solitario deberá tener en cuenta que lo hará en un parlamento en minoría, absolutamente hostil y a expensas de que Zapatero vuelva a las andadas con ETA, que lo hará.

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Que nadie se llame a engaño; Zapatero era y es firmemente partidario de pactar con los panvasquistas de Nafarroa Bai. Estaba convencido antes de las elecciones, lo está ahora, y lo seguirá estando en el futuro. Y ello porque no fue la negociación con ETA lo que puso a Navarra encima de la mesa. Fue al revés; la negociación con ETA y el proceso fueron posibles cuando ETA entendió que, esta vez sí, un presidente español estaba dispuesto a sacrificar Navarra.

En 2004, ETA se encontró por primera vez con un presidente del Gobierno de España que aceptaba ideológicamente como algo normal la anexión de Navarra al País Vasco. Fue esta posición de Zapatero lo que hizo que ETA viera la ocasión como única y propició la negociación. Sabemos que, desde antes de 2004, ETA y los socialistas vascos se hartaron de negociar la forma de anexionar Navarra. Lo ocurrido desde el 27-M sólo es un capítulo más, pero no el último.

Zapatero pactó la entrega de Navarra, pero ¿hay alguien lo suficientemente estúpido como para pensar que "la entrega" de Navarra sería algo así como la entrega de las llaves de un piso? En cuanto a su interlocutor, Zapatero no podría llegar a pactos públicos y políticos en Navarra con ETA, no sin escándalo y aún delito. Y ETA no podía pactar con el PSN: era imposible política y jurídicamente. Hacía falta un elemento que proporcionara el puente entre unos y otros. Y éste es Patxi Zabaleta. Lo suficientemente dentro del sistema parlamentario para permitir a Zapatero pactar con "un partido legal que ha rechazado el terrorismo" y lo suficientemente familiar y cercano a ETA; con ex etarras en sus filas, contrario a la Constitución, y a la identidad de Navarra, Nafarroa Bai lleva años promoviendo acciones a favor de los presos y a favor de la anexión.

El sujeto de la entrega sería NaBai y el modo típicamente nacionalista. Aún hoy, el modelo para Navarra es Álava, antaño la más española de las tres provincias vascas, hoy asfixiada culturalmente por el nacionalismo vasco. Podría no tocarse ahora institucionalmente Navarra, pero se intensificaría el imperialismo cultural vasco a través de la educación, la cultura y el idioma. Ni ETA ni el nacionalismo vasco tienen prisas sobre Navarra. Se trata de aculturizar las generaciones del futuro antes de la solución final. Obsesión de Zabaleta y de la amiga de ZP, Uxúe Barkos.

Como afirmó Mayor Oreja, se constituyó un tripartito PSOE-nacionalistas-ETA para iniciar la absorción de Navarra, con Zapatero como pivote indispensable. Así que José Blanco debiera guardar silencio; si por su partido fuera, Patxi Zabaleta educaría ya hoy a los jóvenes navarros en las excelencias de Euskalherria. La excusa para negociar con NaBai de Puras, Zapatero y Blanco ha rozado lo patético: "como el PP nos acusó injustamente de querer negociar con los nacionalistas... negociamos con los nacionalistas". El argumento, por pueril, ha pasado desapercibido. Porque lo cierto es que ha sido la presión del PP y de parte de la sociedad civil la que ha hecho frenar al PSOE en su intención de pactar ya la aniquilación foral.

Si UPN trata de gobernar en solitario deberá tener en cuenta que lo hará en un parlamento en minoría, absolutamente hostil y a expensas de que Zapatero vuelva a las andadas con ETA, que lo hará. Y si hay elecciones y las gana, poco habrá cambiado en el fondo. Que UPN no espere lealtad alguna. Zapatero y su PSOE están frente al proyecto foral navarro y constitucional español, junto a Nafarroa Bai y a la espera de noticias de ETA. Estos le van a plantear un frente total, una oposición absoluta con la que, además, desestabilizarán Navarra, viejo sueño nacionalista.

Los próximos meses van a ser complicadísimos, con Zapatero y su frente mediático, empezando por PRISA, acosando la identidad foral de Navarra, promoviendo a NaBai como partido de gobierno y blanqueando a Patxi Zabaleta. Esto, en cada televisión, en cada telediario. Esta pesadilla para el constitucionalismo navarro durará mientras lo haga Zapatero al frente del PSOE. Los regionalistas deberán tener estómago para llevar a cabo una batalla cada día, para frenar a los enemigos de Navarra que no descansaran un minuto ni en Madrid ni en Vitoria. Si gobierna UPN, no deberá tener piedad política con quienes no la van a tener con UPN. Al fin y al cabo tendrán en frente a Rubalcaba, Patxi Zabaleta y, al fondo, la banda terrorista ETA.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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