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ZP, el "descrispador"

No, no es Europa lo que está en peligro si se vota No al nuevo Tratado. Lo que está en peligro es la Europa que intenta vendernos ZP, sólo eso

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El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado su propósito de "descrispar" la vida política de cara al referéndum sobre el Tratado constitucional de la UE que se celebrará en España el próximo 20 de febrero. Entre líneas de su declaración culpa, como suele hacerse desde las filas del socialismo ramplón, al PP de la tensión generalizada, nunca a auténticas cacicadas como la segunda votación sobre la renovación del poder judicial o el matrimonio gay y las adopciones por este tipo de parejas, por citar sólo dos casos.
 
Es más, ZP ha dicho que lo que se juega en el referéndum es ni más ni menos que el futuro de Europa. Todavía nadie le ha preguntado a qué se refiere más allá de su retórica apocalíptica sacada de la mejor fase de Felipe González cuando en el 86, ante su referéndum sobre la OTAN afirmó que salirnos de la Alianza llevaría a España al África subsahariana. Ni lo uno, ni lo otro.
 
Si los españoles rechazaran el texto del Tratado constitucional no sería el fin de Europa. ¿Por qué habría de serlo? Hasta final de esta década no iba a entrar en vigor, luego las instituciones de la UE tienen garantizado su buen funcionamiento –gracias a Niza, todo hay que decirlo–, durante los próximos años. Sin ningún trauma. Es más, habida cuenta que se le abre una puerta a Turquía no estaría de más emplear bien este tiempo para modificar sensatamente los procedimientos de votos introducidos a última hora en el texto por Giscard y que tan graciosamente ha aceptado Zapatero a pesar del daño que le infligen a España.
 
No, no es Europa lo que está en peligro si se vota No al nuevo Tratado. Lo que está en peligro es la Europa que intenta vendernos ZP, sólo eso. Una Europa en lo externo construida sobre el plan estratégico francés y que, con todos los adornos que se quieran, aspira a contrapesar a los americanos en el mundo y colocar a Francia como el referente indispensable en todo el Viejo Continente. Frente a una Europa abierta al Atlántico y al mundo, flexible, rica y plural, la Europa continental significa una Europa cerrada sobre sí misma y supeditada a los dictados de París.
 
En lo económico, la Europa de ZP es una Europa vieja y decadente, de subsidios y escasez de reformas económicas y laborales. Es un proyecto obsoleto que ningún resultado le ha dado ni a Alemania, sumida en una interminable crisis de crecimiento, ni a Francia, que sólo vive de sus réditos históricos pero que le están agotando a velocidad de vértigo.
 
En lo cultural es una Europa que bajo el manto del multiculturalismo niega, en realidad, la experiencia histórica de la tradición cristiana que nos inspira. Que penaliza, de hecho, a los nacionales frente a los inmigrantes, más cuanto más distintos son estos respecto a nuestras tradiciones y valores. Es una Europa de la decadencia moral, de pensamiento débil, de la falta de claridad moral, del todo vale. Como si no hubiéramos sufrido en nuestras propias carnes lo que todo eso significó para la vida española en la primera mitad de los 90.
 
ZP quiere "descrispar", pero no pierde oportunidad de actuar unilateralmente, arrinconando a su principal fuerza opositora que, al fin y al cabo, obtuvo casi 10 millones de votos bajo unas condiciones auténticamente antidemocráticas, y basándose en el apoyo que le prestan fuerzas radicales y minoritarias. No escucha a las instancias pertinentes del Estado, ni a instituciones como la Iglesia, aunque, eso sí, no deja de sonreir.
 
Si todo eso es lo que usted quiere para España y Europa, porque somos la misma cosa, esto es, una economía que no sabe cómo crecer, un ejecutivo intervencionista, una moral de derrota y en constante huida hacia la nada, pues entonces siga los consejos del actual inquilino de La Moncloa y vote Sí al Tratado constitucional de la UE. Pero si usted piensa en términos de voluntad y de salir adelante, si cree que es usted quien mejor sabe cómo gastar su dinero (y no Hacienda), si cree que hay una línea que separa claramente lo correcto de lo incorrecto, entonces, piénseselo dos veces. Tiene dos opciones, abstenerse y vivir plácidamente el 20 de febrero; o votar no y vivir tranquilo unos cuantos años más. Hasta la próxima de ZP.
 
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

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