Menú

¿La mejor prueba?

0
No puedo creerlo. De Llamazares, que está abonado al totalitarismo demagógico, uno se puede esperar cualquier cosa, pero no de José Luis Rodríguez Zapatero, que lidera un partido que se sitúa en el territorio de la sociedad abierta y que, además, tiene reales esperanzas de ser en el futuro presidente del Gobierno español.

Del señor Rodríguez Zapatero no se puede esperar sin escándalo que, ante los últimos y dramáticos episodios de terrorismo, acuda a la demagogia electoral, a la indigencia intelectual, y afirme que, como España apoyó a Estados Unidos en la guerra de Irak, ahora estamos “en la lista de objetivos del terrorismo internacional” por lo que el Gobierno debería reflexionar y no seguir la estrategia del presidente Bush.

Cuesta trabajo reproducir su “tesis” y querer ver en él un líder del socialismo europeo contemporáneo. No hay modo alguno, sin saltarse a la torera la lógica y los criterios elementales de la geoestrategia, de establecer esa causalidad. Ni el terrorismo islámico ataca a los países que estuvieron con Estados Unidos, ni lo hace porque haya habido guerra en Irak. Son atacados otros y antes y después, y lo hacen porque son intereses y valores occidentales, para presentarlos como chivo expiatorio y tratar de conseguir una unidad del mundo musulmán basada en el fundamentalismo islámico. Para “librarnos”, Zapatero tendría que sugerir que nos alejemos de Occidente, de la democracia, de la defensa en todo el planeta de los derechos y libertades individuales.

Imagino que Zapatero, pasado el calentón que le ha llevado a tan irracional comentario (adornado con la barbaridad de que los atentados son “la mejor prueba”), rectificará antes de que los españoles vayan a las urnas el próximo domingo. Ya sé que se eligen sólo alcaldes y gobernantes autonómicos, y que se dice que se discuten políticas de gestión, pero cabe el peligro de que algún votante piense que alcaldes y presidentes de comunidades autónomas se ven obligados, por aquello de la disciplina de partido, a obedecer instrucciones de un líder en ese lamentable estado intelectual.

Rectificará, no hay duda. Rodríguez Zapatero, salvo en un arrebato mitinero, no puede sostener más de un día que el problema de Oriente Medio es un escenario de acción-reacción protagonizado por Sharon y Bush, al que se ha sumado Aznar. No es posible. Ya le ha tenido que explicar algún asesor que hasta el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina sabe que los terroristas islámicos no quieren la paz y matan precisamente porque no la quieren. Porque, de otro modo, el secretario general de los socialistas españoles tendría que ponerse en contra de ese proceso de paz para que los terroristas no sientan necesidad de seguir actuando. La “mejor prueba”, vamos.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation