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Guillermo Domínguez

Huele a podrido en Mestalla

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Puede que Figo se equivoque -para unos su entrada sobre Puyol es merecedora de tarjeta y para otros no (yo no pienso debatir más sobre el asunto)- cuando dice que no "tocó" al defensa barcelonista, pero tiene más razón que un santo al esgrimir que el Valencia se queja cada dos por tres de aquello y lo otro. El portugués cita un ejemplo esclarecedor: "No he visto al Valencia protestar cuando no le pitaron un penalti en contra el día del Celta o contra el Deportivo. El Real Madrid no habló en esos momentos".
 
Desde el pasado 15 de febrero, cuando el árbitro Tristante Oliva pasó de ser un perfecto desconocido a estar en boca de todo el mundo por el famoso penalti de Marchena a Raúl (tampoco quiero extenderme en esta otra polémica), el club ché viene pregonando a los cuatro vientos lo malos que son los árbitros españoles cuando... ¡ellos les pagan! Tal vez no sean los mejores del mundo, aunque si están ahí será por algo. Seguramente se equivoquen los Pérez Burrull, Tristante Oliva y compañía, pero lo del Valencia empieza a ser enfermizo con sus constantes clamores contra el cielo.
 
No contentos con salir a la palestra, en Mestalla recurren a lo que sea para salir beneficiados y perjudicar a otros clubes cuando se están jugando la Liga. La última, enviar un escrito a Disciplina Deportiva para que Figo no jugara este sábado en Riazor. Pero el CEDD le ha atado los machos recordándole que "no tiene interés legítimo". Ahí está la clave del asunto. Que se dedique a ganar títulos en el terreno de juego y no en los despachos.
 
En cualquier caso, la Justicia deportiva de este país permite cualquier triquiñuela para beneficiar y/o perjudicar a las partes interesadas en enésimas ocasiones. Entre el Comité de Competición, Apelación y Disciplina Deportiva sólo falta el requete-comité para que, por ejemplo, el Valencia consiga sus propósitos: que Figo no juegue en Riazor, Varela y Benjamín no estén sobre el césped de Mestalla y, de paso, le sirvan la Liga en bandeja. No y mil veces no. Deberíamos aprender de países como Italia, Alemania o Argentina donde se sanciona una vez y punto, sin vídeos y requete-vídeos de por medio. Ése es el camino.

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