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Guillermo Domínguez

Luis Enrique y Robert Moreno: la lealtad por encima de todo

Tras el revuelo montado, Luis Enrique ha querido arrojar la luz que ni Rubiales ni Molina pudieron (o quisieron) aportar la semana pasada.

Guillermo Domínguez
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Tras el revuelo montado, Luis Enrique ha querido arrojar la luz que ni Rubiales ni Molina pudieron (o quisieron) aportar la semana pasada.
Luis Enrique junto su examigo y exayudante, Robert Moreno. | Cordon Press

Chapeau por Luis Enrique. Después del tremendo palo que supone la pérdida de un hijo (su hija Xana en este caso), el técnico asturiano ha demostrado una entereza encomiable para volver a dirigir a la selección española. Y lo hace fiel a sus principios, queriendo coger el toro por los cuernos desde el minuto 1.

Importante revuelo el que se montado en torno al equipo nacional. Ríos de tinta han corrido (y siguen corriendo) a cuenta de la tormentosa salida de Robert Moreno y la consiguiente vuelta de Luis Enrique. El gijonés ha querido arrojar la luz que ni Luis Rubiales ni José Francisco Molina pudieron (o quisieron) aportar la semana pasada, en aquella eterna rueda de prensa (una hora y media de reloj) en la que confirmaron tanto su regreso como el despido de su hasta entonces amigo Robert. "Las cuestiones personales entre Luis Enrique y Robert son cuestiones en las que no podemos entrar", masculló el presidente entonces en la sala de prensa.

"No sé qué ha pasado, preguntadle a Luis Enrique", fue el guante que Moreno, el ya exseleccionador, arrojó a su sucesor a la vez que antecesor (se dice pronto) en el cargo. Y éste no dudó en cogerlo al vuelo. Alzando la voz antes incluso de que los periodistas pudieran tomar la palabra en la rueda de prensa de su presentación como nuevo seleccionador español. Un acto, celebrado en la sala Luis Aragonés de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde Luis Enrique Martínez se ha ganado a todos y cada uno de los presentes.

"Quería dirigir al equipo en la Eurocopa y que yo me incorporase después. Entiendo su ambición, pero para mí es desleal. Yo jamás lo haría y no quiero a nadie con esas características en mi staff. La ambición desmedida no es una virtud, es un gran defecto", explicó el seleccionador para dar su versión de los hechos, relatando que el desencuentro con Moreno se produjo en una reunión en casa del asturiano el pasado 12 de septiembre, en el único día que tuvo contacto con su hasta entonces ayudante y amigo. Verdad o no, insisto, Luis Enrique es al menos el único que ha hablado con claridad.

Desde desobedecer órdenes hasta dejar de interesarse por el estado de su hija Xana. Mucho se ha dicho sobre Robert Moreno en estos últimos días, desde que Rubiales saliera a la palestra en zona mixta del estadio Ramón de Carranza, minutos después del 7-0 a Malta, para sembrar unas dudas sobre el futuro del catalán que finalmente derivaron en su despido.

Cuentan algunos que a Moreno se le ha subido el cargo a la cabeza y que ha tratado de aprovechar el banquillo de la selección para agrandar aún más ese atractivo escaparate que supone dirigir a un equipo nacional. Pero con lo que no contaba el barcelonés (o sí, pero su caso fue omiso) es con el compromiso que tenía Luis Enrique por parte de la Federación para volver a la selección española, una vez que hubiera superado la muerte de Xana. El que también fuera entrenador de FC Barcelona, Celta o AS Roma parece haberlo conseguido en menos tiempo de lo esperado. O, al menos, en menos tiempo de lo que quizá esperaba Moreno.

Un Robert Moreno que ahora se da de bruces con la realidad: la RFEF de Rubiales ya dejó muy claro desde el primer momento que Luis Enrique es el líder de este proyecto, desde ahora y hasta el Mundial de Qatar, pasando por supuesto por el próximo torneo de envergadura, que no es otro que la Eurocopa 2020. Una vez logrado el primer objetivo —España se ha clasificado como primera de grupo y siendo cabeza de serie para el sorteo del próximo sábado en Bucarest, méritos estos en los que, faltaría más, Moreno ha sido uno de los principales responsables—, ahora hay que confiar en que la selección no se la pegue como lo ha hecho en los tres últimos campeonatos: Mundiales 2014 y 2018 y Eurocopa 2016. Luis Enrique parece el entrenador idóneo para hacer de España un equipo campeón, así que cabe desear que todos los aficionados estemos a muerte con él.

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