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Guillermo Domínguez

Pasión por el Deportivo y penitencia para el Madrid

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La Semana Santa es pasión. Y esa pasión se traslada ahora más que nunca a Galicia tras la gesta conseguida el miércoles por el Deportivo de La Coruña, que remontó tres goles en contra frente al Milán -es el vigente campeón de Europa- y desplegando un juego fantástico, lo que le permite disputar las semifinales de la Liga de Campeones por primera vez en su historia. El Dépor, un equipo consolidado en el fútbol continental a base de talonario, pero también de orden y disciplina, se queda como único representante español en la máxima competición europea después de la estrepitosa e inesperada debacle del Real Madrid.
 
Los papeles se intercambiaron de forma sorprendente. Por los gallegos, después de perder por 4-1 en San Siro, nadie daba un duro, mientras que el Real Madrid de ZP (Zidanes y Pavones -ojo, no confundir con Zapatero-) partía como favorito ante el Mónaco después del 4-2 conseguido en el Bernabéu. Pero el 3-1 en el Principado deja a los madridistas desahuciados. Se anunció a bombo y platillo que podían ganar el triplete esta temporada. Pero, después de perder la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza y quedar eliminados de la Liga de Campeones, sólo les puede salvar la Liga. Y que se anden con mucho ojo porque el Valencia está a tiro de piedra.
 
Tal vez al "capitán" Queiroz se le haya quedado grande el navío y no haya sabido imponer su autoridad ante una tripulación galáctica. La cabeza del portugués pende de un hilo por mucho que Valdano y Florentino Pérez salgan a la palestra para pedir unión y "garantizar" su continuidad. FP cambió a Del Bosque por un portugués de "perfil bajo" pero con un poquito más glamour, sin mostacho prominente. A estas alturas del partido ya nadie duda de que el salmantino, después de llevar a los madridistas la pasada campaña a las semifinales de la Champions ante la Juventus y a ganar la Liga, era el hombre adecuado para enderezar el rumbo de Chamartín. Era el "Alex Ferguson" de la Casa Blanca que tanto pretendía el presidente.
 
Como el tiempo es el que se encarga de dictar sentencia, hay que esperar a final de temporada y ver si el Real Madrid es capaz de sobreponerse a las adversidades y ganar un título como la Liga, que no es moco de pavo. Pero de momento es tiempo de "disfrutar" -lo dijo Morientes tras eliminar a su actual equipo- y brindar con un buen albariño por la gesta del Superdépor, que será recordada durante generaciones. ¡Que viva Irureta! Pero que cumpla su promesa de realizar el camino a Santiago, que nos dará mucho juego a los periodistas. Si lo hace de rodillas, más todavía.

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