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Guillermo Dupuy

Corbacho y el mareo de la perdiz

¿Por qué la libertad en las relaciones entre adultos ha de tener una excepción en el ámbito laboral?

Guillermo Dupuy
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Desde que Zapatero, poco antes de las últimas elecciones generales, se comprometiera a abrir el "diálogo social" para afrontar una crisis que todavía ni él ni los sindicatos reconocían como tal, ha sido evidente que el llamamiento al "consenso social" era una excusa para no tener que acometer reforma alguna que pudiera provocar la mínima discrepancia con los sindicatos.

Pero miren ustedes por donde ahora nos sale el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmando que no quiere reabrir el diálogo social si es "para marear la perdiz". Y yo me pregunto ¿qué han hecho en todo este tiempo si no es precisamente eso, marear la perdiz, y aprovechar la ocasión para que Zapatero se hiciera alguna foto con los "interlocutores sociales"?

El problema está en que el Gobierno, con o sin diálogo social, va a seguir mareando la perdiz, pues eso y no otra cosa es negarse a acometer las reformas que no sólo pide la patronal sino también los expertos y numerosas instituciones empezando por el Banco de España. Precisamente si no se ha dado el "consenso" es porque los representantes de la patronal se han negado a lo que no es otra cosa que maquillar un inmovilismo que Corbacho tiene ahora la desfachatez de presentarnos como alternativa a "marear la perdiz".

No contento con ello, Corbacho ha puesto en duda la representatividad de la "cúpula" de la CEOE, en una maniobra, por cierto, similar a la que hicieron con la dirección de la AVT cuando esta se oponía a ese falso espejismo de "paz" que nos vendía Zapatero. La representación de la CEOE será la que le dan sus asociados, como ocurre con los sindicatos. Pero, puestos a cuestionar la representatividad de estos agentes sociales, ¿por qué no dejamos simplemente que cada empresario y cada trabajador se represente a sí mismo, y que sean ellos, sin intermediarios, los que negocien sus contratos? ¿Por qué la libertad en las relaciones entre adultos ha de tener una excepción en el ámbito laboral?

Una última puya que Corbacho ha lanzado contra el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ha sido la de preguntarse retórica y demagógicamente si "los que piden el abaratamiento del despido tienen contratos blindados". Bueno sería también que Corbacho hablara de los contratos que tienen los representantes sindicales o el salario que reciben los ministros cuando dejan de serlo. Lo que importa, sin embargo, son esos más de cuatro millones y medio de trabajadores que no tienen ningún contrato, ni blindado ni cualquier otro, por el hecho de que están en paro. Lo que importa –o debería importar– es que ningún trabajador dispuesto a ser contratado siga en paro porque la indemnización por su eventual y futuro despido no le parezca lo suficientemente alto –no a él– sino al señor ministro o a los privilegiados liberados sindicales. Lo que importa es que no se "blinde" el paro. Esa es la cuestión. Lo demás... eso sí que es "marear la perdiz".

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