Menú
Guillermo Dupuy

Nos "joden" y además nos sermonean

A mí me parecen mucho más criticables quienes maquillan el expolio y su desprecio a los ciudadanos como si de un imperativo moral se tratara, como si fuese en beneficio de quienes, efectivamente, nos "jode" -y mucho- que nos suban los impuestos

Guillermo Dupuy
0

"La subida de la gasolina a mi me da igual, yo tengo coche oficial, así que el resto que se joda". Con este desprecio a los contribuyentes se ha manifestado, según el PP, el alcalde socialista de Pinto, no sin antes amonestar a un grupo de personas que estaban fumando a las puertas del Ayuntamiento.

Por mucha indignación que provoquen estas, ciertamente, indignante manifestaciones, tienen al menos la enorme virtud de no tratar de engañar sino de mostrar de manera descarnada el carácter antisocial de la voracidad fiscal de este Gobierno. A mí en el fondo me parecen mucho más criticables quienes maquillan el expolio y el desprecio a los ciudadanos como si de un imperativo moral se tratara, como si fuese en beneficio de quienes, efectivamente, nos "jode" –y mucho– que nos suban los impuestos.

Tal es el caso del "bueno" de Zapatero quien, en una reciente entrevista a Cuatro, se ha referido al incremento del Impuesto sobre Hidrocarburos, no por motivaciones recaudatorias, sino como parte de su "compromiso ecológico" y con la finalidad de "ahorrar energía". Naturalmente, Zapatero también tiene, no ya uno, sino varios coches y hasta aviones oficiales, que no ha dejado de utilizar ni siquiera para acudir a actos de partido.

El hipócrita sermón de Zapatero también ha hecho referencia al incremento del Impuesto sobre las Labores del Tabaco que, según él, tampoco ha sido anunciado con "afán recaudatorio", sino como "parte de la lucha contra el tabaquismo y a favor de la salud de los ciudadanos". Ya ven, encima tendremos que darles las gracias.

Otro tanto se podría decir de Rubalcaba y la vergonzosa modificación de la Ley de Tráfico, que ha sido aprobada por todos los partidos, con la timorata excepción de un PP que se ha abstenido. Esta modificación de la ley da ciertamente muchas facilidades a los conductores, pero sólo para pagar multas. Así, las bonificaciones de un 50 por ciento por pronto pago, tal y como han denunciado diversas asociaciones automovilísticas, hace que cueste más barato aceptar una culpa que no es tuya que defender el derecho a recurrir. Con una red de carreteras y unos automóviles incomparablemente mejores y más seguros, no sólo tenemos las mismas limitaciones de velocidad que hace cuarenta años, sino que encima ahora el Gobierno ha eliminado el margen de permisividad de 10 kilómetros por hora en multas de velocidad. Se pagarán 100 euros desde el primer kilómetro de exceso. Eso, por no hablar de la medida, de dudosa constitucionalidad, de impedir a los conductores con dos sanciones firmes graves vender su coche ni renovar el permiso de circulación.

Ante esta norma que eleva la cuantía de algunas multas y disminuye los derechos de los ciudadanos, Rubalcaba también podría haber espetado un "que se jodan". Naturalmente, y por el contrario, lo que ha dicho el ministro es que la reforma de la ley lo que aumenta es "su efecto pedagógico". "Lo que se trata no es de multar más, sino de multar menos y que se infrinja menos. Lo que se trata es de mejorar la seguridad vial". Nuevamente, habrá que darles las gracias.

En definitiva, que es esa pretensión de que les demos encima las gracias lo que a mi más me jode.

En Libre Mercado

    Lo más popular

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation
    España Baila Flamenco