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Guillermo Dupuy

Noticias que parecen chistes

La violencia, en el ámbito que sea, no es para tomársela a risa, pero las disparatadas reformas legislativas aprobadas por este gobierno crean situaciones delirantes

Guillermo Dupuy
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En esta España de ZP hay chistes que podrían ser noticias y noticias que podrían ser chistes. Empezando por los primeros, no se si conocen el chiste aquel de dos viejos conocidos que se encuentran tras no haberse visto desde hacia muchos años. Tras saludarse, uno de ellos le pregunta al otro:

  • ¿Te casaste?
  • Sí.
  • ¿Con quien?
  • Vamos a ver, ¿Te acuerdas de Susanita?
  • ¿Susanita?
  • Sí, una pelirroja que iba con nosotros a la universidad, con unas tetas enormes.
  • No caigo.
  • Sí, hombre, sí. Tenía una boca... y un pedazo de culo...
  • Ah sí, sí, sí, Susanita, ya me acuerdo.
  • Pues con su hermano.

Lo que ya no es un chiste, sino una noticia es la referida a la celebración de un bautismo "por lo civil". No voy a hacer mayor comentario, pero si estos socialistas se sienten con ánimo de llevar el ceremonial laico a todos los ámbitos, que a nadie le extrañe que veamos dentro de poco a Zerolo oficiando una democrática extremaunción por lo civil. Con este gobierno, y tal y como ha pasado con el "bautismo laico", sólo es cuestión de tiempo que el chiste se haga noticia.

También es una noticia lo que acabo de leer de un juzgado de Santander que acaba de condenar como autora de un delito de violencia de género a una mujer por insultar y agredir a su esposa de la que se encontraba en proceso de separación. La violencia, en el ámbito que sea, no es para tomársela a risa, pero las disparatadas reformas legislativas aprobadas por este gobierno crean situaciones delirantes. Tal es el caso de la reforma del Código Penal llevada a cabo por el Ejecutivo a través de la Ley Órganica contra la Violencia de Género, que agravó las condenas correspondientes a determinados tipos de agresiones cuando quien las cometía era un varón y quien las sufría era una mujer unida a él por matrimonio, noviazgo o cualquier otro tipo de relación sentimental análoga. La ley siempre ha contemplado agravantes o eximentes en el enjuiciamiento de este tipo de delitos, pero lo que se proponía con esa reforma vulneraba el principio de igualdad por razón de sexo y podía dar como resultados situaciones injustas, o cuanto menos, paradójicas como la que nos ocupa. Desde muchísimos juzgados de toda España se elevaron en su día más de un centenar de cuestiones de inconstitucionalidad contra el artículo 153.1 por el hecho de que las penas se agravasen sólo si el agresor era hombre, pero lo cierto es que el Tribunal Constitucional también avaló este pulpo como animal de compañía.

Tal vez sea correcta la aplicación del artículo 153.1 que ha hecho este juzgado de Santander, a pesar de que también el agresor, y no sólo la víctima, es una mujer. Lo que me parece delirante es que se aplique a la luz de una legislación que se denomina de lucha contra la violencia de género. Eso, por no insistir en que las penas deberían estar en función del delito y no del sexo del que los comete.

Finalmente, no sé si la posibilidad abierta por este gobierno para poder registrar un cambio de sexo sin necesidad de intervención quirúrgica podrá o no afectar a la legislación contra la violencia de género. Lo que no me extrañaría es que, no teniendo ya que pasar por quirófano, haya quien utilice esta posibilidad para burlar la ley de paridad si los cupos por razón de sexo amenazan su permanencia en determinados cargos. Por ahora es una posibilidad abierta que parece un chiste, pero tiempo al tiempo.

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