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Guillermo Dupuy

Rajoy toma el pelo a Aznar

Aunque Rajoy pretenda dar lecciones de sensatez y de responsabilidad, aquí el insensato y el irresponsable es quien, como él, hace el avestruz ante la insostenibilidad del actual modelo autonómico

Guillermo Dupuy
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Titular en portada de La Gaceta de este lunes: "Aznar presenta hoy la reforma autonómica que Rajoy hace suya". Titular en portada de El Mundo, también de este lunes: [Rajoy:] "Cuestionar el diseño actual del Estado de las Autonomías sería hoy un disparate". ¿En qué quedamos? ¿Hace Rajoy suyo el cuestionamiento tan severo del actual modelo autonómico que refleja la propuesta de reforma presentada este lunes en Faes por Aznar, o, por el contrario, lo considera "disparatado"?

Aunque con Rajoy –"sí pero no, no pero sí, tal vez, aunque todo lo contrario, tal y como siempre he defendido"– todo es posible, indago en la noticia para saber en qué se basa cada periódico para sostener tan contradictorios titulares. Descubro que La Gaceta sostiene que el actual líder del PP "hace suya" la propuesta de reforma de Faes basándose en algo tan poco determinante como la prevista asistencia de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, a la presentación de ese Informe.

El Mundo, sin embargo, basa su titular en una afirmación literal que Rajoy hace a Victoria Prego, pero no frente al cuestionamiento del modelo autonómico que lleva a cabo Faes, tal y como su titular y editorial podrían dar a entender, sino al que hace CIU contra el "café para todos" aprobado en tiempos de Suárez.

Con todo, lo cierto es que la afirmación literal de Rajoy denigra como "disparate" cualquier cuestionamiento del actual modelo autonómico, incluido el que hace la propuesta de reforma que impulsa Aznar y Faes. Y prueba de ello, es que, ya en el contexto del cuestionamiento que Aznar ha hecho del actual modelo autonómico, Rajoy se descuelga afirmando que "mi valoración global de cómo ha funcionado el Estado de las Autonomías es positiva". Haciendo suyo, casi de forma literal, el diagnóstico que hacía hace unos días Zapatero, Rajoy añade que "las autonomías han servido para reconocer la pluralidad de España, los hechos diferenciales de algunas comunidades, pero es que, además, el Estado autonómico ha sido eficaz".

Me imagino la perplejidad de Victoria Prego al preguntarle a continuación "¿Usted no cuestiona el modelo?", a lo que Rajoy insiste: "Yo digo que el diseño general está bien" y, sin cuestionarlo efectivamente en absoluto, el líder del PP pasa a describir las funciones que el Estado y las autonomías tienen. Tan satisfecho se muestra Rajoy del insostenible modelo autonómico que padecemos, que no se plantea que el Estado central recupere competencia alguna, ni siquiera en materia de Educación, tal y como el propio Rajoy proponía hace escasos años. De hecho, a lo más que llega ahora Rajoy es a plantear alguna "mejora", que en realidad se reduce a la de que "las autonomías, al igual que las corporaciones locales, deben contribuir al control del déficit público y el control de la deuda pública". Vamos, lo mismo que ya dijo hace unos días, poco antes de respaldar a los manirrotos alcaldes de su partido que se oponen a la tímida limitación del endeudamiento que ha impuesto Zapatero a las corporaciones locales con más preocupante endeudamiento.

Aunque Rajoy pretenda dar lecciones de sensatez y de responsabilidad, aquí el insensato y el irresponsable es quien, como él, hace el avestruz ante la insostenibilidad del actual modelo autonómico; quien finge ignorar que la falta de contribución de las autonomías al control del déficit y del endeudamiento tiene un origen estructural, que no es otro, precisamente, que el pésimo diseño de nuestro modelo autonómico; un modelo que no hace recaer sobre los gobiernos autonómicos los costes electorales de la recaudación de impuestos pero sí lo beneficios electorales que procura su gasto. Aquí el irresponsable es quien, ante una crisis tan profunda como la que está padeciendo España –también como nación y por culpa de un Estado autonómico que potencia lo que nos divide en detrimento de lo que nos une–, nos sale la mar de satisfecho del grado de reconocimiento de "la pluralidad de España y de los hechos diferenciales de algunas comunidades". Aquí no hay mayor "insensatez e irresponsabilidad" que la de quien considera que "el Estado autonómico ha sido eficaz".

Con todo, el problema no es que Rajoy tome el pelo a Aznar sino que se lo quiera tomar a los votantes del PP; bien es cierto que con la complicidad de unos medios de comunicación que se lo consienten. Porque no tengan ustedes duda: si periódicos como La Gaceta, La Razón, El Mundo o ABC denunciaran en sus portadas que "Rajoy se alinea con Zapatero en defensa del actual modelo autonómico frente al cuestionamiento de Aznar", otro gallo cantaría.

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