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A quién se le ocurre

eXeem no será una revolución, sino más bien la segunda generación de BitTorrent. El título de revolucionaria sólo cabe imponérselo a Naspter, que fue la que encendió la mecha de la distribución de archivos en la Red.

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Lo que más desconcierta de la industria musical es su férrea apuesta por el empecinamiento. De todos los caminos que podía tomar tras la aparición de Napster ha elegido el más equivocado. Es de cajón: no se debe llevar a juicio a los usuarios de las redes P2P porque esos mismos usuarios son, ¡ay!, los que de vez en cuando te compran discos, acuden a los conciertos de los grupos que editas e incluso los que invierten unos cuantos euros en comprar sus camisetas, pósters o pins. O dicho de forma más clara: no se debe demandar a quienes te dan de comer. Ni siquiera ha dado que pensar la (cruda) realidad que arrojan los datos: a medida que las discográficas radicalizan su postura –han denuncia a poco menos de 8.000 personas en año y medio–, el número de usuarios de las redes de intercambio aumenta inexorablemente.
 
Sin embargo esto no es lo peor. Si uno ocupara un puesto de responsabilidad en una gran discográfica (algo impensable y menos aún deseable) lo que me causaría mayor desasosiego sería la incesante mejora de los programas que permiten el libre intercambio de música, películas o programas. La RIAA, asociación que representa a las principales discográficas del mundo, no paró hasta enterrar a Naspter. De esos polvos surgieron los lodos de Audiogalaxy, una plataforma que aumentaba la velocidad de descarga y poseía la misma cantidad de ficheros. La industria musical también impulsó su cierre. Como consecuencia, aparecieron los que una vez llamé Gremlins de Internet, esos bichos que se reproducían al derramarles una gota de agua. Llegaron Kazaa, Morpheus y demás clones de Napster.
 
La última andanada ha venido, con la connivencia de la RIAA, de la mano de la asociación que representa a los principales estudios de cine de Estados Unidos, la Motion Picture Association of America (MPAA). A comienzos de año lanzó un duro ataque contra BitTorrent, a día de hoy la mejor red de intercambio junto con eMule. Entre otras, se llevó por delante SuprNova.org, la página de referencia mundial de BitTorrent. Una vez dada de baja, sus responsables indicaron que el disparo no les había matado. Más bien todo lo contrario: les había estimulado a trabajar en una nueva plataforma P2P, junto con la compañía Swarm Systems, a la que no se pudiera demandar por tratarse de una red descentralizada. Ya está disponible en fase de pruebas: se llama eXeem, es más rápida y, como ventaja respecto a BitTorrent, incluye un buscador donde localizar ficheros. Son las consecuencias de apostar por el cierre de plataformas y la denuncia de usuarios: que te crecen los enanos.
 
eXeem no será una revolución, sino más bien la segunda generación de BitTorrent. El título de revolucionaria sólo cabe imponérselo a Naspter, que fue la que encendió la mecha de la distribución de archivos en la Red. Los demás no hacen más que mejorar y salvaguardarse de posibles demandas. Es posible que si la RIAA y Hollywood hubieran estado calladas y hubieran asumido que la distribución de ficheros a través de Internet es imparable, tal vez las plataformas no hubieran mejorado tanto como lo han hecho. A quién se le ocurre...

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