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El triunfo de la lógica

"Tendría poco sentido que una persona a la que le han asestado una puñalada demande a la compañía de Albacete que ha fabricado el cuchillo"

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Más que una victoria histórica (que también lo es), lo sucedido la semana pasada en Estados Unidos representa un triunfo de la lógica. El particular modo de la industria discográfica y estudios de cine de adaptarse a los nuevos tiempos –resumido en la tríada demandas, demandas y más demandas– se ha dado de bruces con la justicia. Un tribunal de San Francisco ha echado por tierra todo el discurso victimista y doliente que, invariablemente, han utilizado para justificar la caída en la venta de discos, el alquiler de películas o la afluencia de espectadores a las salas de cine.
 
Tendría poco sentido que una persona a la que le han asestado una puñalada demande a la compañía de Albacete que ha fabricado el cuchillo. Lo lógico es que si trata de sentar a alguien en el banquillo de los acusados sea al infractor. Desde hace varios años, la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA) ha entrado a saco a por todo y todos. Sólo le falta demandar a los fabricantes de ordenadores, a los instaladores de fibra óptica y a los creadores del ratón por contribuir a la piratería de las obras protegidas. Todo el mundo es culpable de la crisis del sector. Menos ellos, que siguen produciendo música de igual calidad y cobran lo justo por disco. O eso dicen.
 
Las redes P2P permiten intercambiar películas, programas y canciones protegidas con derechos de autor de la misma forma que un cuchillo puede utilizarse para degollar a una persona. Las primeras también son muy útiles para que dos personas, por ejemplo, intercambien sus fotografías, sus documentos o las canciones que ellos mismo han grabado. Lo mismo que un cuchillo puede emplearse para trinchar el pollo. Así pues, si alguien es culpable del buen o mal uso de las redes P2P son los usuarios. El problema añadido al que se enfrentan la industria de la música y los estudios de cine es que, si comienzan a llevar a los tribunales a los usuarios, conseguirán los contrario de lo que pretenden, ya que estos mismos son los que acuden a las salas de cine y compran CDs.
 
El intercambio de archivos no parará. Por eso, una de las pocas salidas que les queda a la industria de la música y el cine es echar un vistazo a iniciativas como las de RealNetworks, que acaba de rebajar el precio de las canciones que vende en Internet hasta los 49 centavos, 4,99 dólares en el caso de los discos completos. La rebaja en el precio de la música es la solución. La correcta adaptación de las discográficas a Internet el camino.
 

 
¡Que paren las Universidades donde se imparte periodismo! ¡Que los licenciados escondan sus títulos! De poco puede presumir uno cuando es una profesión que ejercen millones de personas, tantos como “webloggers” hay en el mundo. Eso cree, al menos, el Comité Olímpico Internacional (COI). En una clara muestra de desconocimiento sobre qué es la Red, ha prohibido a todos los atletas publicar en su bitácora sus reflexiones, anécdotas o impresiones sobre las pruebas en las que participan porque, dice, son atletas, no periodistas. Pues no. No todos los que tienen un weblog son periodistas, ni todos los periodistas disponen de una bitácora en Internet. No por ir todos los días al gimnasio puede presumirse de ser atleta.
 

 
No es una gran rebaja la que acaban de aplicar Sony y Microsoft sobre sus respectivas consolas, la XBox y la PlayStation 2. Simplemente hay que comparar su evolución de coste respecto a los DVDs o a las cámaras digitales. Además debe tenerse en cuenta que sólo con la consola se hace más bien poco: se requiere de juegos que, vaya por Dios, suelen costar un ojo de la cara. Con esos precios (149 euros la consola) no extraña que todos los expertos mantengan sus excelentes expectativas para el sector.
 

 
Los internautas sufren claros ataques de egocentrismo. No, los buscadores no se utilizan para buscar información, datos perdidos, artículos históricos. Se emplean, sobre todo, para que los usuarios se busquen a sí mismos y saber qué dicen los demás de ellos.

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