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Legales y protegidos

Microsoft se arriesga con su propuesta de verificación a que sus usuarios comiencen a enfadarse y, segundo, a que busquen alternativas más atractivas y seguras que Windows

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Es muy probable que el sistema operativo de su ordenador sea Windows. También existen muchas posibilidades de que la copia sea pirata. Las cifras oficiales dicen que Windows 'corre' en el 90 por ciento de los ordenadores de todo el mundo. Lo que no se sabe, aunque se intuye, es qué parte de este tanto por ciento corresponde a copias piratas: mucha. Para unos es la gran mayoría; para Microsoft, un número suficiente como para generar "miles de millones de dólares en ingresos perdidos durante los últimos diez años".
 
En su tenaz y encomiable lucha contra la piratería de sus productos, Microsoft ha ideado una nueva estrategia: pretende que todos los usuarios validen su sistema operativo cada vez que quieran actualizarlo o bajarse parches de seguridad. Al margen de que la verificación pueda convertirse en una tarea excesivamente tediosa, puede suponer un disparo en el pie para la compañía que, con toda razón, puede presumir de ser el mayor gigante de software del mundo.
 
Hay que partir de un hecho que, por mucho que le duela a Microsoft, representa una realidad inapelable. La gran mayoría de los usuarios de Windows tiene el sistema operativo pirateado. Si ya es complicado que paguen un euro por una canción que pueden encontrar gratis a un solo golpe de clic, qué no sucederá cuando se encuentran ante esta tesitura: desembolsar 337 euros por una versión legal de Windows XP o conseguirlo gratis a través de un amigo o las redes P2P. No hay duda: se ponen el parche y tan contentos.
 
Teniendo en cuenta este hecho, Microsoft se arriesga con su propuesta de verificación a que sus usuarios (piratas, sí, pero usuarios al fin y al cabo) comiencen a enfadarse y, segundo, a que busquen alternativas más atractivas y seguras que Windows. Lamentablemente Linux es demasiado complejo para el común de los usuarios. Sin embargo, la propuesta de Microsoft abre la puerta a la aparición de otras alternativas que pueden suponer una varapalo muy serio para la omnipresente Microsoft. Ahí está, por ejemplo, el recién estrenado "Mini Mac" y el Mac Os de Apple. Es pura lógica económica: cuando un producto no funciona, el mercado se encarga de ofrecer alternativas.
 
Lo peor, con todo, no es eso... resulta mucho más preocupante que se ponga tanto empeño en una iniciativa que apenas va a reportar resultados satisfactorios. Cuando Microsoft haga extensible a todo el mundo el proceso de verificación, los usuarios medianamente avanzados descargarán los parches de seguridad a través de las redes P2P o páginas web. O directamente formatearán. Por tanto, la iniciativa de Microsoft tiene pocas posibilidades de yugular la piratería de sus sistemas operativos. Si acaso contribuye a algo es a facilitar que Windows sea aún más frágil y esté más expuesto a ataques de todo tipo. Luego a propagar el desencanto entre sus usuarios y a minar la marca de la compañía.
 
Con estos argumentos no se trata de justificar la piratería. Se trata de recalcar que con las armas que presenta Microsoft no se la vence. No obstante es muy libre de hacer lo que quiera: como empresa privada es lógico que defienda su negocio a cara de perro. Con todo no estaría de más que, en vez de meterse en berenjenales sin sentido, tratara de centrarse en reforzar de una vez por todas sus productos y, a partir de ahí, conseguir ingresos por otras fuentes, como aplicaciones de pago.

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