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Micky Mouse, con el cable al cuello

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Aún sin cicatrizar las heridas provocadas por el estrepitoso fiasco de la fusión entre AOL y Time Warner, se plantea un nuevo matrimonio mal avenido. Porque sólo puede entenderse así cuando una de las dos partes rechaza la unión. Comcast, una de las principales compañías de cable estadounidense, con 22 millones de abonados, le ha tirado los tejos nada menos que a Disney. El sí quiero le saldrá a Comcast por 48.700 millones de dólares más la asunción de la deuda de 11.900 millones que atenaza a la compañía de Mickey Mouse, lo que convierte el monto total en 66.000 millones de dólares.
 
El resultado de tamaña fusión asusta. Sobre todo teniendo en cuenta cómo le ha ido a AOL-Time Warner. La idea, lógica aunque errónea, sería la de unir el acceso (Comcast) y los contenidos (Disney). Idea calcada a la de AOL (acceso) y Time Warner (contenidos). Se suman funciones pero se resta calidad. Porque un elefante es grande, muy grande, pero carece de suficiente movilidad. A priori, la fusión tiene pocas posibilidades de prosperar. No sólo debe recibir el visto bueno por parte de uno de los implicados (Disney), sino que deberá librar el tortuoso camino que atraviesa a la Comisión Federal de Comunicaciones –bajo responsabilidad de Michael Powell, hijo del secretario de Estado- que, cierto es, no le cuesta demasiado aprobar oligopolios. Más complicado es obtener la aquiescencia del departamento federal de Justicia, que tiende a bloquear cualquier intento de emporio desproporcionado. Ya ha dado buena muestra de ello en el caso Oracle-PeopleSoft.
 

 
Unos tratan de formar oligopolios mientras otros detentan un aburrido monopolio. Google, por ejemplo. La publicación electrónica Search Engine Watch concedió la semana pasada los premios a los mejores buscadores del año. El resultado provoca un sonoro bostezo. Mejor buscador de imágenes: Google. Mejor servicio de noticias: Google. Mejor diseño: Google. Mejor usabilidad: Google. Mejor servicio de posicionamiento de pago: Google Adwords. Mejor barra de herramientas: Google (eso sí, compartido con Groowe). Y así. Sólo se le escapó el galardón al mejor buscador de compras, que recayó sobre Yahoo Shopping, y el correspondiente a mejor metabuscador, que fue a parar a Dogpile. Muy aburrido.
 

 
Tan tedioso como los problemas de conexión que sufren de cuando en cuando los clientes de los servicios ADSL en España. Los últimos han sido los 1,1 millones de abonados de Telefónica, quienes se toparon con serias dificultades para navegar entre la tarde del miércoles y el mediodía del jueves. Los usuarios atribuyen el fallo a la saturación por la falta de capacidad de la Red de la operadora, mientras que ésta asegura que los problemas se derivaron de "ataques informáticos de procedencia indeterminada". Sea por una causas o por otras, urge una respuesta a la pregunta de por qué es tan difícil prestar un servicio adecuado. O más aún, cómo es posible que se incumplan los compromisos firmados por contrato sin que pase absolutamente nada.
 

 
Para incumplimientos el de la llegada de la tecnología UMTS a Europa. Primero se nos prometió que estaría disponible en 2001, luego se pospuso hasta 2002, 2003… y hasta ahora. Después de tantas dilaciones, a las operadoras le entran ahora las prisas. Parece crucial lanzar los servicios de telefonía móvil de Tercera Generación antes que la competencia, no importa si son 24 horas o dos minutos antes que su rival. Telefónica se ha apuntado el tanto por delante de Vodafone al comercializar (aún de forma limitada) UMTS en España. Lo increíble no son las disputas por ver quién llega primero, sino constatar que realmente la tecnología existe. Nos han hablado tanto de ella, nos han cantado tantas veces sus virtudes, que no es extraño que llegáramos a pensar que nos estaban vendiendo una moto. Muy bonita, sí, pero una moto.

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