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Muchos millones para mucha iniciativa

Afortunadamente, Telefónica se ha percatado de que su actitud sedentaria sólo estaba estrangulando un sector al que aún le queda mucho recorrido

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Telefónica se ha decidido a invertir seriamente en la difusión de la banda ancha en España. Hasta el momento, la mayor operadora española se había dejado llevar en un sector que, desde hace años, navega por un mar en calma chicha. Terra, Wanadoo, Ya.com o Tiscalise habían limitado a lanzar ofertas de ADSL que apenas variaban, ni en precio ni en calidad. La decisión de Telefónica de duplicar gratuitamente la velocidad del acceso de sus usuarios de ADSL ha supuesto un extraordinario incentivo para fomentar la competencia. Nada volverá a ser igual.
 
El nuevo proyecto de Telefónica –que controla el 80 por ciento del mercado de banda ancha– de inyectar 3.000 millones de euros en cuatro años para popularizar Internet, trata de flexibilizar al máximo la actual oferta comercial, multiplicando los productos para proveer a los clientes un “ADSL a la carta” basado en el consumo y abandonando la actual política de tarifas planas.
 
La medida gana especial relevancia ahora que el parque de internautas españoles se ha estancando. De hecho, un reciente estudio de Nielsen/NetRatings señala que el número de usuarios desde el hogar ha caído un 5,2 por ciento, hasta los 8 millones de usuarios. Más que tratar de encontrar la respuesta a este descenso en la indiferencia de los españoles hacia Internet, es más acertado buscarlo en el elevado precio de las conexiones de banda ancha, que han terminado por colocar a España en el furgón de segunda cola de la alta velocidad en la Red. A éste deben unirse, por supuesto, las prácticamente nulas iniciativas lanzadas por los Gobiernos para incentivar la Sociedad de la Información.
 
El caso español contrasta con el francés o el italiano, donde se han fomentado la instalación de la conexiones de alta velocidad estimulando la demanda mediante ofertas atractivas. En Italia, por ejemplo, se han lanzado ofertas de prepago cuyo coste, al estilo de los teléfonos móviles, varía en función del tiempo de acceso. Sería una buena alternativa para los internautas de “baja intensidad”.
 
Afortunadamente, Telefónica se ha percatado de que su actitud sedentaria sólo estaba estrangulando un sector al que aún le queda mucho recorrido. No hay más que echar un vistazo a las constantes iniciativas que se están lanzando desde Estados Unidos para comprobar que se trata de un mercado al alza. Nadie, absolutamente nadie, previó el éxito de la telefonía móvil, que en un plazo cortísimo ha acabado superando a la teóricamente inexpugnable telefonía fija. En el caso de Internet, el crecimiento es mucho más lento, lo que no impedirá que en unos años la mayoría de los españoles disfrute de su acceso, ya sea a través del enchufe, de una conexión telefónica, de módem, de Wi-Fi, adosado al frigorífico, en la videoconsola, el PC, el coche o directamente en la televisión.
 
Ese es el futuro que parece haber visto Telefónica, que calcula que en 2008 se triplique el número de accesos por banda ancha, ya sea mediante ADSL o por cable. Aún deben conocerse los detalles del plan de la operadora. Mientras tanto sólo cabe aplaudir la iniciativa. 3.000 millones de euros son muchos euros, 8 millones de internautas son muy pocos internautas y 49 euros de media por un acceso de banda ancha es demasiado dinero. Cualquier cambio sólo puede ir a mejor

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