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La hipocresía internacional

Mientras la comunidad internacional se rasga las vestiduras y con histrionismo, emprende acciones en "defensa de la democracia" y del "orden constitucional" en Honduras, mantiene un apabullante y vergonzoso silencio sobre lo que pasa en Irán y Venezuela.

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A raíz de los acontecimientos ocurridos en Honduras, la comunidad internacional ha decidido actuar enérgicamente. Ha advertido que si la salida a la crisis institucional pasa por realizar nuevos comicios bajo "el gobierno de facto", no reconocerá los resultados. El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva dijo que "los golpistas en Honduras deben percibir el mal que están haciéndole a la democracia en Centroamérica".

Según un comunicado emitido al final de una cumbre de mandatarios latinoamericanos realizada en Costa Rica, los presidentes reunidos acordaron "condenar enérgicamente" el golpe y "el grave daño perpetrado en contra de su institucionalidad democrática". El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, llamó a mantener la presión sobre "el régimen de facto".

Estados Unidos, actuando en concordancia, aumentó la presión sobre el régimen hondureño. Una de sus acciones fue despojar de visa diplomática a cuatro funcionarios hondureños, entre ellos el juez de la Corte Suprema Tomás Arita, quien firmó la orden de captura que usaron los militares para detener al ex presidente Manuel Zelaya. Asimismo, el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, encabezó una delegación del gobierno del presidente Barack Obama que llegó a Managua para contactar a Zelaya. El objetivo perseguido fue "tratar nuestros esfuerzos" en el retorno al orden constitucional en Honduras, según declaró a la prensa el encargado de negocios de la embajada norteamericana en Managua, Richard Sanders.

Del otro lado del océano, la presidencia de la Unión Europea anunció que los países miembros planean limitar el suministro de visas a funcionarios del Gobierno de Honduras, a causa del estancamiento político en el país.

Mientras la comunidad internacional se rasga las vestiduras y con histrionismo, emprende acciones en "defensa de la democracia" y del "orden constitucional" en Honduras, un apabullante y vergonzoso silencio es su respuesta frente a los siguientes hechos:

  • Hugo Chávez ha decidido terminar con la pantomima de "democracia" en Venezuela y ha decretado el cierre de treinta y dos emisoras de radio y dos televisoras. Ese hecho coincide con la tramitación de una ley que le permitirá encarcelar a cualquier periodista por los motivos más espurios.
  • Asimismo, el régimen de Chávez ha ido acotando y restringiendo los espacios a la oposición. Reformó la Ley de Descentralización, para revertir la transferencia de competencias conferidas a los estados en materia de administración. Fue una medida dirigida especialmente contra las autoridades opositoras, surgidas de las últimas elecciones: los gobernadores de los estados de Miranda, Zulia, Carabobo, Táchira y Nueva Esparta y el alcalde mayor de Caracas, con el objetivo específico de dejarles sin recursos.
  • En Irán hubo violentas protestas callejeras y miles de manifestantes pidieron la anulación de los comicios realizados el 12 de junio, por considerarlas fraudulentas. El Consejo de Guardianes iraní ha admitido que en esas elecciones los votos recogidos en 50 ciudades superan el número de personas censadas con derecho a votar.

Honduras es un país pequeño, pobre y débil, mientras que Venezuela e Irán son naciones grandes, ricas en petróleo y bien equipadas militarmente. Entonces, ¿a qué responde el acoso de la comunidad internacional hacia el país centroamericano, a una sólida defensa de la democracia o a una mal disimulada hipocresía?

© AIPE
 
Hana  Fischer es analista política uruguaya

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