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Latinoamérica es un manicomio

Simultáneamente, las autoridades uruguayas establecieron que quienes limpian vidrios o cuidan coches en las calles a cambio de unas monedas deben tributar a Hacienda. Asimismo, las prostitutas tienen que crear una empresa unipersonal y facturar.

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La palabra "manicomio" proviene del griego: manía (locura) y komion (lugar). Por lo tanto significa "lugar para los locos". A su vez, manía se refiere al tipo de locura que se caracteriza por sus signos de agresividad.

Esta patología se manifiesta frecuentemente como una pérdida de control, en la que los sentimientos se muestran sin inhibiciones. La conducta se desplaza fuera de lo racional y no se tienen en cuenta las consecuencias de los actos. Las acciones pueden ser absurdas e inútiles, o completamente instintivas. La diferencia entre lo real y lo irreal puede desaparecer, viéndose perturbada la percepción de la realidad. Una imagen muy común, cuando se pretende caracterizar a un demente, es aquella que muestra cómo estas personas tienen trastornos de personalidad y creen ser personajes famosos. Especialmente recurrente es la identificación con Napoleón Bonaparte.

Las características perceptibles de la locura abarcan un área amplia, que va desde la actividad frenética a la apatía total. A menudo, se observan disfunciones en las capacidades comunicativas, que pueden disminuir la inteligibilidad del discurso y pueden parecerse al habla de un niño pequeño: repetición de porciones de frases, hablar con rimas simples, onomatopeyas.

Sin embargo, son muchos los que consideran que la irracionalidad es algo bueno y consustancial a posturas "humanistas". Una de las obras más conocidas de Erasmo de Rótterdam (1446- 1536) es "Elogio de la locura", cuyo título en latín se traduce como "Alabanza de la estupidez".

En estos tiempos, son muchos los impregnados de ese mal. Lo que está aconteciendo en la región parece propio de una tragicomedia. Uno no sabe si reír o ponerse a llorar.

Vemos personajes que se sienten Napoleón. Como él, son "hijos del pueblo" que quieren llegar a ser emperador y fundar imperios. La palabra "revolución" está a la orden del día; en consecuencia, es necesario arrasar con todos los vestigios del "Antiguo Régimen". Únicamente, como enseña el Gattopardo, para volver a llenar los lugares de la antigua casta, ahora con parientes y amigos fieles.

Cuando George Bush, el presidente norteamericano, vino a visitar a su homólogo uruguayo Tabaré Vázquez, el mandatario argentino le cedió su país como tribuna al venezolano Hugo Chávez, para que encabezara un acto público en repudio a la visita de Bush. Chávez se consideró anfitrión en la Argentina, e invitó a su vez a otros colegas latinoamericanos, para que lo acompañaran en "su" show.

En el Uruguay, Vázquez recibe a Bush, mientras que ministros de su gabinete y legisladores oficialistas participaban en una manifestación popular de rechazo por esa visita. Y aquí no pasó nada.

La OEA y los mandatarios del Mercosur (Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay) se llaman a silencio con respecto a las violaciones de los derechos humanos en Cuba y Venezuela, a pesar de la cláusula democrática, con el argumento de "no intervención en los asuntos internos" de una nación soberana. Pero el 23 de julio, la dirección del gobernante Frente Amplio del Uruguay aprobó una declaración donde manifiesta "su más fraterna solidaridad con las luchas de los trabajadores y el pueblo peruanos, con la huelga nacional de los días 11 y 12 de julio". Expresa su "rechazo a la política represiva" del presidente peruano Alan García, "que ha ocasionado muertos y heridos y cientos de detenciones, entre ellas las de dirigentes sindicales, políticos y campesinos". Y concluye: "los pueblos de América Latina se consustancian con la lucha de los trabajadores y el pueblo del Perú contra el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos y por un cambio de rumbo en la vida de ese país".

Simultáneamente, las autoridades uruguayas establecieron que quienes limpian vidrios o cuidan coches en las calles a cambio de unas monedas deben tributar a Hacienda. Asimismo, las prostitutas tienen que crear una empresa unipersonal y facturar.

Hasta ahora se creía que la locura no era contagiosa, pero los especialistas deberán prestar atención a este fenómeno de delirio continental.

© AIPE
 
Hana  Fischer es analista política uruguaya

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