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El progreso decadente

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Las voces de alerta nos llegaron en el corazón de la modernidad de la mano de Freud, Spengler, Toynbee, y otros cuantos. Nos llegaron antes de que la barbarie se hiciese dueña de nuestra civilización. Antes del terror. Antes de Auschwitz, como diría Lyotard. Pero era una idea secundaria, enfrentada a los principales fundamentos sobre los que descansaba el mundo por aquel entonces, los grands recits. Se creía al pie de la letra en las esperanzas que forjó la Ilustración, en ese dogma que ha regido nuestra cultura desde tiempos remotos según Nisbet. Entonces se creía en el progreso.

Hoy nuestra confianza en la idea de que la civilización progresa de un modo lineal, continuo y necesario ha hecho aguas por todos los lados. Ya no podemos llamar al desarrollo progreso. Esto es lo que Luis Racionero nos intenta hacer ver una vez más. Como si no hubiera ya bastante escrito sobre el tema. Toda la teoría de la posmodernidad, por ejemplo. Sólo que él lo hace analizando una antítesis, la de un progreso en decadencia. A través de dos términos incompatibles para referirse a un mismo proceso, pero que definen de un modo nítido el momento de la historia en que nos encontramos: “progreso en lo material, estancamiento en lo intelectual y decadencia en lo moral”.

Este ensayo que sigue la estela dejada por El corazón del Laberinto de José Luis Pinillos, ha sido galardonado con el “Premio Espasa Ensayo 2000”. Tiene la virtud de repasar con una extraordinaria claridad de conceptos las contradicciones del siglo que dejamos atrás y los complejos procesos políticos, económicos y sociales del momento. Pero, lo que es más importante, se proyecta hacia el futuro poniendo sobre el tapete los grandes desafíos con lo que se enfrentará el mundo en los años venideros: las desigualdades entre el norte y el sur, el problema ecológico, la condición femenina, el equilibrio entre ciencia y religión, el nuevo orden mundial, etc.

Tal vez, lo más prudente sea seguir las indicaciones del autor cuando afirma que, “después de tres milenios, la estructura de valores de nuestra civilización se altera hacia otra cultura que no acertamos a perfilar, pero que, en todo caso, debe mirar sin temor a la libertad”.


Luis Racionero, El progreso decadente. Repaso al siglo XX. Espasa Ensayo. Madrid, 2000, 210 páginas.

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