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El vértigo de las cumbres presidenciales sigue: en 2009 habrá más de 20. Y seguirán multiplicándose hasta que no se renueven los líderes latinoamericanos.

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Los presidentes de América Latina se reunieron recientemente en el balneario Costa de Sauipe, en Brasil, un lugar escogido por motivos de seguridad, dicen. Con un solo viaje despacharon las cumbres de Unasur, Mercosur, Grupo de Río y de América Latina y el Caribe (CALC). Ya es mucho, pura retórica. Entre más de 30 líderes, no hay ninguno decidido a transformar a estos organismos y eventos en mecanismos útiles para la integración. Alan García y Álvaro Uribe prefirieron no asistir.

Lo esencial de esta megacumbre fue la incorporación de Raúl Modesto Castro, ministro de Defensa por casi medio siglo y actual presidente vitalicio del régimen comunista de Cuba. Los presidentes le brindaron una calurosa bienvenida. Otra contradicción. Hicieron vista gorda a la cláusula democrática, obligatoria para participar en los organismos y foros interamericanos. La ocasión hizo posible pedir permiso a Castro para que la presidenta Bachelet, en su visita a Cuba, pueda reunirse con los opositores cubanos.

Pocos acuerdos, muchas locuras y la creación de otro organismo –la Unión de Latinoamérica y del Caribe (UALC)– se alcanzaron en el resort brasileño. Evo propuso retirar a los embajadores acreditados en Washington si Obama no levanta las restricciones a Cuba. Chávez lanzó el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) para pagar el intercambio comercial en monedas locales y poner fin "a la dictadura del dólar". Puro voluntarismo y pobreza para sus pueblos. Otra vez no hubo acuerdo para eliminar el doble arancel externo común para las importaciones desde fuera del Mercosur, comercializadas entre sus países miembros. Evo y Chávez insistieron en nombrar como secretario de Unasur a Néstor Kirchner, vetado por Tabaré Vázquez. El rechazo uruguayo fue calificado por Cristina Fernández como un insulto al pueblo argentino y a su cónyuge. Para salir del paso, Chávez consiguió dejar vacante la secretaría de Unasur y volver a tratar la nominación en abril. Entonces Chile ya no presidirá esa organización, que Evo, Kirchner, Chávez y Correa saben adónde conduce.

El vértigo de las cumbres presidenciales sigue: en 2009 habrá más de 20. Y seguirán multiplicándose hasta que no se renueven los líderes latinoamericanos. No será fácil: casi todos los presidentes sudamericanos han sido reelegidos y varios pretenden serlo indefinidamente, incluidos Perú y Argentina, gobernada por un matrimonio que podría alternarse en el poder hasta la viudez. Habrá que esperar otros gobernantes para que el pragmatismo supere a los populismos e ideologismos de América Latina.

© AIPE

Hernán Felipe Errázuriz es abogado chileno, ex ministro de Relaciones Exteriores.

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