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¿Belloch contra el PSOE?

Belloch funge de verso suelto pero está haciendo socialismo en estado puro: por un lado sabe que para ganar las elecciones ha de gastar. Si estuviera en su mano, repartiría trigo. Y nada le aterra más que perder las elecciones.

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El alcalde de Zaragoza, si un día biministro hoy claramente capitidisminuido, ha anunciado su disposición de ir a los tribunales si no se le permite contraer deuda municipal "por chocar frontalmente con el principio de autonomía municipal". La deuda pública como derecho inalienable. Aux armes citoyens!

A Belloch siempre le ha gustado jugar un papel de "outsider" en la política española; ya hace un par de años intentó encabezar un levantamiento de alcaldes para pedir la reforma de la financiación municipal por el asunto de las "competencias impropias": aquellas que los ayuntamientos asumen sin tener claramente asignadas y sin recibir financiación para las mismas. A esto hay que sumar que Belloch ha detectado antes que otros la creciente radiactividad electoral de Zapatero y quiere marcar diferencias con el mayor adelanto posible. Si es necesario está dispuesto a encasquetarse en la cabeza la bacía de barbero y salir a guerrear en defensa de Zaragoza contra cuantos Zapateros agiten sus enormes brazos amenazantes.

Solo que no es así. Justamente lo contrario.

Belloch funge de verso suelto pero está haciendo socialismo en estado puro: por un lado sabe que para ganar las elecciones ha de gastar. Si estuviera en su mano, repartiría trigo. Y nada le aterra más que perder las elecciones. Por otro lado, a Belloch, interna e intensamente convencido de su principalidad, la vida municipal y espesa le aburre profundamente y sólo los grandes proyectos le protegen, brevemente, de la abulía. Zaragoza anda ahora mismo en los siguientes fastos: Expo-Paisajes 2014, una feria hortofrutícola con ínfulas, popularmente conocida como Expo-Nabo, candidatura a la Capitalidad Cultural de Europa 2016, subsede mundialista, candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno del 2022. Honorable mención merecen también la construcción de un nuevo campo de futbol para un equipo que coquetea peligrosamente con la desaparición o un tranvía tan necesario como el Aeropuerto de Ciudad Real. Belloch ha instalado telecabinas, y como si fuera un prócer dieciochesco intenta hacer navegable el Ebro, los zaragozanos pagan y pagarán. Durante su anterior mandato, todavía antes de la crisis Belloch subió impuestos y tasas municipales muy por encima de la inflación. Para el mandato actual ha decidido concentrarse en gravar también a los futuros zaragozanos, aumentando deuda y déficit. Zaragozano que vienes, Belloch te guarda 1.300 euros de deuda. Para reafirmar su socialismo, Belloch ya ha anunciado que subirá los impuestos a los más ricos, igualico, igualico que el difunto de Zapaterico.

La parte seria: el problema es el de siempre, hemos organizado un Estado-cebolla, con multiplicidad de capas y duplicación, triplicación o tropoplicación de funciones entre las mismas pero sobre todo un sistema en el que la autonomía existe sólo en el gasto pero no en la recaudación. Las capas interiores de la cebolla han retenido celosamente la capacidad recaudatoria, probablemente temerosas de que se produzca una competencia fiscal que "jibarice" el querido Estado. El resultado es que unas administraciones gastan y otras recaudan y aquellas recurren con alegría al déficit y a la deuda sabedoras en la seguridad de que el gasto permite generar clientelismo, votos y, en última instancia, poder. Pagar, pagamos siempre los mismos.

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