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Anna Nicole Smith, la aldeana global

La modelo y actriz Anna Nicole Smith representa perfectamente la pasión casi infantil de los norteamericanos por las rubias explosivas, de anatomías voluminosas, en la excelsa tradición de Marilyn Monroe y Jayne Mansifield. Parafraseando a Marshall Mc Luhan, podríamos decir que la señorita Smith es la encarnación digital de la “aldeana global”, si tenemos en cuenta que ha sido durante mucho tiempo uno de los mitos eróticos con más páginas web y fotografías disponibles en Internet.

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Junto a Pamela Anderson, Anna Nicole Smith ha sido también una de las modelos más populares de “Playboy” durante los años noventa. Antes de cambiar su nombre por el de Anna Nicole Smith para posar desnuda en las páginas centrales de la revista de Hugh Heffner en mayo de 1992, Vickie Lynn Hogan vivió una infancia y adolescencia difíciles en el corazón rural de la América profunda. Nacida el 28 de noviembre de 1967 en Mexia, un despoblado villorio de Texas, Anna se crió con su madre y no llegó a conocer a su padre hasta que alcanzó la fama. Por si fuera poco, se quedó preñada de un novio y fue madre soltera con tan sólo 17 años. Tal vez por ciertas similitudes biográficas, Vickie Lynn Hogan vivió obsesionada durante su adolescencia con el mito trágico de Marilyn Monroe. Más que emular a su ídolo decidió superar a la Monroe en medidas anatómicas aunque no en talento.

La joven se implantó unos portentosos globos de silicona, se operó la nariz y empezó a trabajar en el circuito de “strip tease” del sur de Estados Unidos hasta que consiguió salir en las páginas de “Playboy”. La rotundez de sus formas fueron decisivas para que fuese elegida chica Playboy en 1993. La revista también editó dos videos monográficos de gran éxito de ventas: “Playmate of the Year 1993: Anna Nicole Smith” (1993) y The Best of Anna Nicole Smith” (1995). Por aquel entonces, Anna alcanzó su momento de mayor popularidad. La firma de vaqueros “Guess” la utilizó como rostro (y cuerpo) de sus campañas publicitarias, intentando promocionarla como la sobredimensionada Marilyn Monroe de los noventa.

Hollywood también se interesó por ella, aunque para papeles con poco texto y mucha presencia cárnica. Fue actriz secundaria en un par de comedias de éxito antes de decidirse a producir sus propias películas. Consciente de sus limitaciones actorales, Anna se asignó personajes de acción con muchas escenas de sexo gratuito y gratificante en “Skycraper” (1995) y “To The Limit” (1996), dos intrascendentes thrillers que pasaron sin pena ni gloria por los video-clubes españoles. Al igual que su compañera Pamela Anderson, no consiguió destacar en el cine. Sin embargo, tuvo un golpe de suerte que cambiaría su vida.

En 1994, Anna conoció al multimillonario petrolero Howard Marshall que estaba a punto de apagar las noventa velas de su tarta de cumpleaños. Al parecer la diferencia de edad (63 años), no fue obstáculo para que Howard se casara con Anna, a pesar de la oposición de sus hijos, nietos y bisnietos, que consideraron tan desigual enlace como un ataque de senilidad. El pobre Howard no consiguió soportar la fogosa naturaleza de su joven esposa, puesto que un año después de la boda recibía cristiana sepultura. Como dicta el guión más previsible en estos casos, la desconsolada viuda y los herederos del multimillonario se enzarzaron en una agria disputa judicial por su cuantiosa fortuna.

Las primeras batallas en los tribunales las ganaron los hijos de Marshall. Los jueces tuvieron en cuenta la disipada conducta de la viuda que acababa de editar un vídeo (“Anna Nicole Smith Exposed”) con sus fantasías eróticas más inconfesables. Un vídeo muy inconveniente para sus intereses, puesto que Anna aparecía en brazos de una sirvienta y el chofer de su difunto marido.

La pérdida de la millonaria herencia fue un duro golpe para Anna Nicole Smith, que empezó a empinar el codo y abusar de las drogas. Tanto exceso y tanta contrariedad le llevaron a pasar varios meses internadas en un hospital psiquiátrico. No fueron sus únicos problemas. La antigua “playmate” se dedicó a comer pasteles y filetes de buey para aliviar la ansiedad. Con una dieta tan poco recomendable, Anna engordó 30 kilos y se convirtió en una auténtica vaca lechera. Por si fuera poco, también tuvo problemas con sus implantes de silicona. No tuvo más remedio que volver a pasar por el quirófano para reajustar las dimensiones de sus pechos.

Tras un par de años de silencio y continuas visitas a los hospitales psiquiátricos, Anna Nicole Smith ha vuelto a ser noticia al haber conseguido ganar la segunda batalla judicial por la herencia de su marido. De momento, los jueces consideran que es la heredera de la mitad de la fortuna del millonario tejano (150.000 millones de pesetas), pero la otra parte en litigio ya ha recurrido la sentencia. Siguen alegando que aquel matrimonio fue un engaño. Anna Nicole Smith se defiende diciendo que Howard Marshall conocía perfectamente su historial de mujer fatal y modelo erótica cuando se casó con ella.

También asegura que consentía de buen grado sus infidelidades con el servicio de la casa. El difunto Howard Marshall debió entender perfectamente que a sus noventa años necesitaba la ayuda de sus criados para aplacar la volcánica sensualidad de su esposa. ¡Qué marido más tolerante y generoso!.
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