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EMPRESAS

AT&T se divide en tres partes

El gigante norteamericano de la telefonía AT&T ha anunciado su intención de dividirse en tres partes. Los ingresos obtenidos por la venta de dos de las partes, serán destinados a amortizar gran parte de la deuda que en estos momentos tiene la sociedad. La noticia es una excelente oportunidad para recordar algunas verdades sobre cuestiones tales como el tamaño de las compañías, las concentraciones y divisiones empresariales o la cuota de mercado atendida en un momento determinado.

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La Ciencia Económica nos enseña que la división del trabajo incrementa enormemente la productividad material al hacer posible la especialización. Las llamadas economías de escala representan en realidad los incrementos de productividad que dicha división proporciona. Si yo tengo tan solo diez lectores, no puedo dedicar la jornada completa a ilustrarme y escribir. En cambio si tengo mil sí que puedo, con la correspondiente mejora de mi producto. Antes del desarrollo de las vías de comunicación, prácticamente ningún médico podía especializarse en enfermedades poco corrientes que afectasen por ejemplo a uno de cada millón de habitantes. Al globalizarse el mercado, dicha especialización se hace factible, pudiendo ahora ser atendidos 6.000 pacientes.

Con la producción industrial ocurre otro tanto. Una fábrica automovilística que abastezca sólo a una ciudad de medio millón de habitantes, no introducirá robots ni especialistas en todas y cada una de las tareas en que es divisible la construcción de un coche. Dichos robots y especialistas habrían de estar mucho tiempo parados, pues por encima de los 10.000 vehículos anuales la producción no encuentra mercado. Cuando en vez de 10.000, una factoría produce 200.000 coches al año, dichas mejoras sí pueden ser introducidas. Con ello aumenta la calidad y disminuye el coste de cada unidad.

Vemos pues que no existe argumento más carente de fundamento que aquél que sostiene que el gran tamaño de las empresas constituye un obstáculo a la competencia perjudicándose con ello al consumidor. Vamos a ver, ¿En qué sentido me impide General Motors a mí fabricar automóviles? Sencillamente, en que merced a sus instalaciones GM los produce más barato. Pero no sólo eso, GM también ha de venderlos más barato, pues en otro caso yo también podría competir. Es decir, quienes abogan por que se limite el tamaño para beneficiar al consumidor, en realidad le están perjudicando. Hasta aquí los beneficios de la concentración. Veamos ahora sus desventajas y limitaciones.

No todo el monte es orégano en las concentraciones. Las grandes empresas pueden tener menos flexibilidad a la hora de ajustarse a las necesidades del mercado y descubrir nuevas oportunidades. También la transmisión de información entre la gerencia y el resto del personal o entre las diversas secciones de la producción se hace más difícil cuando aumenta el tamaño. Puede que sea más difícil determinar quién está aportando más y premiar adecuadamente al personal, rompiéndose con ello la cadena de incentivos.

Ante todas estas dificultades, el mercado responde adecuadamente. Si la gran empresa no es flexible y no está atenta a las nuevas oportunidades, otras compañías surgirán para aprovecharlas. El caso de AT&T y de MCI es un buen ejemplo. A comienzos de los años 80, AT&T proporcionaba el servicio telefónico de la mayoría de los norteamericanos. Sin embargo, AT&T no era capaz de tender cables hasta lugares remotos. Tampoco, permitía la comunicación telefónica móvil. Si no estabas en casa o cerca de un teléfono fijo no podías comunicarte. MCI descubrió esas carencias y financiándose a través de empréstitos que prometían gran rentabilidad a cambio de asumir un alto riesgo, se lanzó al negocio de la telefonía móvil con extraordinarios resultados.

Si la empresa se burocratiza y deja de ser rentable, el mercado también actúa. Si no hay nada que hacer, la quiebra libera los recursos hacia cometidos más provechosos. Si el problema es de administración, un nuevo equipo más hábil podrá obtener enormes beneficios adquiriendo la empresa que ahora será más barata al no estar obteniendo buenos resultados. En fin, vemos que como de costumbre el mercado tiene las mejores soluciones. Basta con mantener alejados a los políticos. La clave de la competencia siempre es el libre acceso a cualquier actividad y no el tamaño o la cuota de mercado que en un momento determinado se esté abasteciendo.
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