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LA PRUEBA DE LA SEMANA

Citroën C5 2.0 HPI Exclusive: Nuevos aires

El nuevo Citroën C5 es un modelo que sorprende por su espacioso habitáculo y su abundante equipamiento, mientras que la versión probada, denominada 2.0 HPI, lo hace por incluir un moderno motor de inyección directa de gasolina.

Enrique González
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Hacía tiempo que no coincidían tantas novedades a la vez en uno de los segmentos del mercado con mayor volumen de ventas, como es el de las berlinas medias, y en el que los grandes fabricantes generalistas como Citroën tienen mucho que decir. Comparado con el Xantia —al que irá sustituyendo progresivamente— el nuevo modelo crece en todas las dimensiones. Su longitud alcanza los 4,61 metros y la distancia entre ejes llega a unos considerables 2,75 metros, cifras ambas que dejan claro el interés de la marca por ofrecer más tamaño y, de paso, crear un coche de mayor envergadura. Aunque es un poco más pequeño que un Ford Mondeo, sin embargo, presenta una cota de altura más generosa, con 1,48 metros, responsable por otro lado de su buena habitabilidad.

GRAN ESPACIO INTERIOR

Otro punto de atención en el C5 es su estilo. Llegados a este capítulo se aprecia cierta ruptura con planteamientos anteriores. Ahí esta su arquitectura de tres volúmenes, inédita para una marca que hasta ahora explotaba una configuración de dos volúmenes y medio, como ocurre con el Xantia, pero sin olvidar un detalle tan práctico como el portón posterior que se conserva.

De todos modos, el C5, para lo bueno o para lo malo, no deja de ser un Citroën. La imagen frontal le identifica enseguida, aunque la zaga es cuando menos bastante novedosa para lo que es habitual en la marca y también un tanto impersonal. Por dentro, el C5 rompe también con patrones anteriores. Se ha creado un ambiente bastante refinado y lo que más llama la atención es el excelente aprovechamiento que se hace del espacio interior. Es muy amplio, con unas plazas traseras muy desahogadas y capaz de ofrecer en este sentido una gran comodidad.

El maletero, con sus 456 litros, tampoco está nada mal, aunque de nuevo los 500 litros del Ford Mondeo le dejan en segundo lugar, pero bate al Renault Laguna que se queda en 430 litros. La terminación, por su parte, es buena en líneas generales, pero no alcanza los niveles del ya mencionado Ford Mondeo, al fin y al cabo la nueva referencia de esta categoría.

SUSPENSIÓN HYDRACTIVA 3

Citroën ha recurrido a una plataforma totalmente nueva que mantiene su fidelidad a la suspensión hidroneumática en esta fase de tercera generación y con muchas más funciones que antes gracias a la copiosa ración de electrónica incluida. Ahora es incluso capaz de variar de forma automática la altura de la carrocería en función de la velocidad y de las condiciones del trazado y, en el caso de la versión probada, se puede elegir entre una posición "confort" y otra "sport". Asimismo se pueden manipular a nuestro antojo los tres niveles de altura disponibles, "alta", "pista" y "baja" como los denomina Citroën, mediante un nuevo mando eléctrico mucho más eficaz en la inmediatez de su respuesta.

Las sensaciones al volante siguen siendo tan peculiares como siempre, pues la suspensión hidroneumática aporta unas reacciones muy particulares, sobre todo en la forma de apoyarse el coche. Ahora bien, de lo que no cabe ninguna duda es de su tremenda eficacia, su facilidad para adaptarse a cualquier situación y la obtención de un para quitarse el sombrero.

INYECCIÓN DIRECTA DE GASOLINA

En cuanto al motor 2.0 HPI probado, hay que resaltar que es la primera vez que Citroën utiliza un motor de gasolina alimentado por un sistema de inyección directa que ofrece 143 CV.

Su respuesta es bastante elástica, aunque a la hora de recuperarse obliga a usar el cambio con más frecuencia de la deseada como resultado de unos desarrollos de transmisión algo largos. Los consumos no son ni buenos ni malos. Si practicamos una conducción relajada se mantienen dentro de una tónica normal, pero son demasiado sensibles a los cambios de ritmo. En este sentido, la influencia de la inyección directa —que en teoría posibilita la obtención de unos bajos consumos — poco o nada se nota.

Por lo que concierne al equipamiento, el C5 en el acabado Exclusive, el único que está disponible con esta motorización, es muy completo e incluye accesorios tan novedosos como el cierre automático de las ventanas y del techo en caso de lluvia o los faros de xenón, más un generoso paquete de medidas de seguridad pasiva con seis bolsas de aire en origen, incluidas dos en el techo.

A la venta desde mediados de este mes, su precio de 4.065.000 Ptas. puede parecer exagerado, sobre todo cuando un Ford Mondeo con el motor de 2 litros y acabado Ghia cuesta en origen medio millón de pesetas menos. Ahora bien, si nos fijamos en su copioso equipamiento de serie y en la casi segura y agresiva promoción de descuentos que llevará a cabo la marca, la situación puede cambiar de forma sustancial.

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