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EL MUNDO DEL CóMIC

Dragon Ball (I)

Charlando el otro día en una librería especializada con mi amigo Javier Álvarez, me dijo: "Ya que has hecho la reseña de Dragon Fall, ¿por qué no haces ahora la de Dragon Ball, que al fin y al cabo es el original? Yo te consigo toda la información que necesites". Pensando en que aún no había hecho la reseña de ningún manga (cómic de origen japonés) y sin saber lo que se me venía encima, acepté. Al día siguiente volví a casa cargado de tomos, revistas, cómics, archivos, CDs... Alguna vez aprenderé a decir que no. Sólo tengo un problema, quiero decir otro: para comentar todas las etapas de la colección resulta demasiado corto el espacio de la sección, así que dividiremos en dos entregas la reseña de Dragon Ball, el manga mas famoso de todos los tiempos.

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Dragon Ball o Bola de Dragón (I)

Creación y triunfo

Hasta hace una o dos décadas no ha sido muy popular el manga fuera del mercado japonés. Este tipo de cómics presentaba unos ambientes muy ligados a la cultura de su país, lo cual los hacía poco atractivos para el público de otros países. Además, ya por entonces había grupos de padres (los mismos que ahora intentan prohibir Harry Potter o acabar con la industria de los video-juegos) consternados porque sus preciosos hijitos leyeran "esas monstruosidades japonesas llenas de violencia y pornografía". Sólo algo tan innovador como el inmortal "Mazinger Z" había tenido éxito mas allá de las costas de Japón.

Fue en este ambiente en el que se comenzó a publicar Dragon Ball, una serie escrita, dibujada y entintada por un Akira Toriyama muy lejos de la fama que obtendría años más tarde. La colección se basa en el mundo ficticio donde vive Son Goku, un niño pequeño con extraordinaria fuerza que habitaba en el bosque. Un buen día se cruzó con una chica mayor, llamada Bulma, que le habló de las Bolas de Dragón: siete bolas del tamaño de una manzana que al ser reunidas en un mismo sitio invocaban al dragón Sheu-ron. Este ser místico concedía un deseo al que había reunido las bolas. Al poseer el pequeño Goku una de las bolas, y ante su negativa a desprenderse de ella (era un recuerdo de su difunto abuelo), la chica le invitó a unírsele en su búsqueda de las Bolas de Dragón. Así comenzó la epopeya de Son Goku, destinada a cambiar el destino de la Tierra.

La serie pronto se convirtió en un torrente de acción, fantasía y humor. El argumento nunca intenta ser muy realista (no como en Danger Girl, por ejemplo), así que sabiendo por adelantado que si buscamos algo que se acerque a la realidad lo mejor es que nos compremos otro cómic, nuestra mente se puede perder por un universo fantástico de luchas épicas, al mismo tiempo que observamos cómo Goku va creciendo y madurando (bueno, esto último puede discutirse: Goku nunca ha tenido demasiadas luces).

En sus viajes, Goku conoce a todo un plantel de personajes que luego se harán constantes en la serie: su mejor amigo Krilín, un anciano llamado Mutenroshi que se convertirá en su maestro en el arte de la lucha, el aventurero Yamcha, el noble Ten Shin Han, y muchos otros. Goku a su vez luchará con villanos tan memorables como Tao Pai Pai (un despiadado asesino a sueldo), el propio Ten Shin Han (que empezó estando en el lado de los malos) y el terrorífico Piccolo, que era nada mas y nada menos que el Gran Rey de los Diablos (bueno, eso se creía por entonces).

Finalmente, nuestro héroe se las vio con su enemigo mas mortífero: Piccolo Jr., que se presentó disfrazado en el Gran Torneo de las Artes Marciales (una competición de lucha, donde participaban con frecuencia Goku y compañía). La lucha entre los dos fue apasionante, siempre igualada y muy espectacular: al final, Goku descubrió que podía volar (recordemos que si por algo se caracteriza el manga es por la poquísima credibilidad que tiene) y derrotó a Piccolo. Un final feliz que se remató cuando el niño al que habíamos visto crecer y madurar se casó con su prometida: la bella Chichi.

Esta etapa fue la mejor de la serie, con mucha diferencia. El humor, la sátira, la acción, las ideas mas improbables que surgían de la mente de Toriyama, se juntaron para crear un cómic excepcional, mucho mejor que aquellos denominados "sesudos". También sirvió como ejemplo para varios autores de que para hacer buenos cómics (o mangas, o tebeos, o lo que fuera) no se tenían que abordar dilemas existenciales o hacer manifestaciones de lo desgraciada que es la vida, sino que bastaba con hacer una obra divertida, optimista y entretenida. Supuso una gran sorpresa para todo el mundo cuando se vio que Toriyama no tenía ninguna intención de dejar de hacer Dragon Ball. Así, Dragon Ball entró en una nueva época, con Goku ya como hombre adulto.

La nueva etapa se produjo tras un lapso de cinco años en tiempo cómic. Goku y Chichi habían tenido un hijo que por entonces contaba con cuatro años, llamado Son Gohan. La calma se rompió cuando un misterioso ser llamado Raditz llegó a la Tierra, manifestando de inmediato sus deseos de destruirla. Al afrontarlo Goku, se produjo una revelación: ¡Goku era el hermano de Raditz! ¡Pero no podía ser: Raditz era un alienígena! Y es que, al parecer, Goku en realidad pertenecía a una raza de guerreros interestelares llamados saiyans, que se dedicaban a conquistar planetas para luego venderlos (¿?). Raditz fue derrotado gracias al esfuerzo conjunto de Goku y Piccolo Jr. (¡otro malo que se pasa al bando de los buenos!), pero el precio fue terrible: Goku sacrificó su vida sin dudarlo cuando vio que no había otra opción. ¡Pobre Goku! Conservó su sonrisa optimista hasta el final. Era como para echar una lágrima.

Pero entonces, la mente de Toriyama nos dio otra sorpresa: en el mundo de los muertos, Goku encontró un maestro de lucha que le tomó como discípulo. Al mismo tiempo, el pequeño Gohan se estaba entrenando con Piccolo (como su padre ya no existía, nos tomaremos la libertad de quitarle el "Jr."), que verdaderamente se las hacía pasar canutas. Y todo se vio interrumpido de nuevo por la aparición de dos nuevos saiyans: Vegeta y Nappa.

La batalla inmediata fue de las más angustiosas que ha habido en Dragon Ball: mientras Goku estaba siendo resucitado con las bolas de dragón, todos los luchadores amigos de nuestro héroe (Yamsha, Ten Shin Han, un enanito llamado Chaoz...) iban muriendo, impotentes ante el inmenso poder de los dos saiyans. Al final, en un acto conmovedor, Piccolo se sacrificó para proteger al pequeño Son Gohan. Cuando Goku llegó al campo de batalla fue para encontrar a todos sus amigos muertos y a su hijo y Krilín como únicos supervivientes. Los saiyans, mas frescos que una rosa. Tras una larguísima batalla, y por pura suerte, Nappa murió y Vegeta fue forzado a retirarse.

Tras otro lapso de tiempo, Bulma, Son Gohan y Krilín partieron a un remoto planeta en busca de las bolas de dragón, que habían desaparecido. La cosa se complicó cuando apareció el tirano intergaláctico Freezer y sus legiones de guerreros, con el mismo objetivo. Y para colmo, reapareció Vegeta, que también tenía planes propios para las bolas.

En medio, nuestros héroes y la pacífica raza de los Nameks (a la cual supimos que pertenecía Piccolo), que poseían las bolas y que eran sistemáticamente masacrados. Comenzó una larguísima sucesión de aventuras y luchas que culminaron en la batalla final entre Goku y Freezer. Aquí se reveló que Goku era el Super Saiyan de la leyenda, un ser cuyo poder superaría al de cualquier otro. Al final, Freezer murió y Goku pudo volver a la Tierra. Allí se encontró con que todos sus amigos nameks y, por curioso que parezca, Vegeta, estaban sanos y salvos. Vegeta se quedó a vivir en la Tierra y todos pudieron volver a sus vidas.

Esta nueva parte mantuvo casi toda la calidad anterior, aunque las luchas se hicieron más largas y el humor más escaso. Aún así, todo fue muy impresionante y épico (nunca olvidaré el sacrificio de Piccolo para salvar a Son Gohan... snif). Y la batalla final contra Freezer fue el perfecto canto del cisne para una serie que ya se había convertido en un mito.

Y la próxima semana...Dragon Ball o Bola de Dragón (II)
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