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EL MUNDO DEL CóMIC

Dragon Ball o Bola de Dragón (II): decandencia y final

Tras el primer gran éxito internacional de un manga, muchos pensaron que era el momento de que Dragon Ball terminara, quedando como referencia inalcanzable y ejemplar para todos los que le siguieran. Pero al parecer Toriyama seguía teniendo ideas nuevas, o sus editores le presionaron para que siguiera produciendo mas tebeos ya que las ventas eran espectaculares. El caso es que la serie siguió y muchos se preguntaron qué podría enseñar Toriyama que ya no hubiese mostrado en los grandes momentos de su obra anterior.

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Desde el principio se vio que la nueva etapa no iba a estar a la altura de sus predecesoras. Todo comenzó cuando un joven procedente del futuro (que se reveló como el hijo de Vegeta y Bulma) avisó a nuestros héroes de una amenaza inminente: la aparición de dos androides que en el futuro de donde provenía el joven (que se llamaba Trunks) habían matado a todos nuestros héroes. El extraño les avisó de que bajo ningún concepto permitieran que esos androides les derrotaran, ya que su plan era masacrar a la raza humana. A pesar de todo, los androides aparecieron y, cómo no, les derrotaron (aunque Vegeta también se había transformado en supersaiyan, con lo cual el asombro ante la transformación de Goku en este ser mítico se esfumaba).

Estos "terroríficos enemigos eran como para partirse de risa: se rebelaron contra su creador porque no querían ser controlados por nadie, ¡pero aún así siguieron las órdenes que éste les había dado, esto es, la muerte de Goku!

Entonces entró en escena un nuevo y terrorífico monstruo, Célula, que estaba compuesto precisamente de eso, de células de Goku y compañía. Entonces absorbió a los dos androides, convirtiéndose en una nueva amenaza que, francamente, no sorprendía nada. Era tan arrogante que permitió a sus oponentes una segunda oportunidad de luchar para él, a pesar de tenerlos a sus pies. Finalmente, y en la que probablemente fue la mejor idea de Toriyama durante esta saga, fue el joven Son Gohan quien lo derrotó; se demostraba así que no todas las peleas iban a ser como antes, es decir, todos vapuleados esperando a que llegue Goku y se cargue al malo. En estas dos sagas (la de los androides y la de Célula) las peleas se hicieron enormemente tediosas, ya que por uno o dos números en los que había un poco de acción, había otros cinco en los que lo único que ocurría eran los constantes gritos de Goku y compañía, al son de "¡Dios mío, qué malo más malo, y qué fuerte es!"

Transcurrieron entonces unos números bastante entretenidos en los que Gohan (ya mayorcito, con unos 16 años) intentaba ir al instituto y vivir una vida "normal", usando además su prodigiosa fuerza para convertirse en un superhéroe, con resultados bastante patéticos (probablemente Toriyama quería reírse un poco de los otros grandes de la empresa, los cómics de superhéroes). Para remate, el pobre se enamoraba de una chica de armas tomar. Estos números fueron probablemente lo más interesante y divertido que había aparecido en Dragon Ball en mucho tiempo.

Pero nunca hay descanso para los protagonistas de la serie, y una nueva amenaza surgió en la forma del . Este enemigo era bastante original (gordo, patoso, no se entera de nada... ¿donde se había visto eso antes?) pero tampoco era muy interesante. Ya se habían visto demasiados malos "invencibles" por la serie. Y encima la cosa empeoró ya que ese Bu se convirtió en otro, y ese en otro, y ese en otro... cada uno más malo que el otro.

El desarrollo de la lucha contra Bu fue bastante aburrida, ya que no pasaba nada nuevo aparte de continuas demostraciones de lo malo que era el malo. Y encima, cada vez que aparecía alguien con el suficiente poder como para derrotarle, Bu le absorbía y tan pancho. Al final fue derrotado con un plan enrevesadísimo, en cuya composición se notó que Toriyama ya no sabía qué hacer con la serie. Y tras esta saga que no se puede calificar de otra forma que de tediosa, Toriyama decidió ponerle fin a su obra. Dragon Ball finalizó.

Toda esta etapa, la que engloba la lucha contra Célula y Bu, fue el gran error de Toriyama. Dragon Ball, que se había mantenido interesante y divertida hasta después de la muerte de Freezer, se convirtió en una sucesión interminable de combates, indudablemente espectaculares pero bastante tediosos y aburridos. La Tierra entera fue destruida un par de veces como golpe de efecto, y a nadie pareció importarle mucho. Al fin y al cabo podían revivirla con las bolas de dragón.

Los dos malos eran muy poco interesantes: Célula era alguien carente por completo de personalidad. ¡Ni siquiera tenía un motivo por el que luchar (y si lo tenía nunca se nos fue revelado)! Y Bu, a pesar de ser interesante la personalidad infantil de su primera encarnación, se volvía odioso de lo absolutamente "malo" que era. Vamos, que no conseguían transmitir la sensación de "Dios mío, si no consiguen acabar con él estamos realmente acabados" que consiguieron los dos Piccolos y Freezer.

A favor de estas dos sagas hay que decir que resultaron enormemente espectaculares en el apartado gráfico. Además, Vegeta y Piccolo, los dos antiguos villanos que se habían redimido, se transformaron en dos de las personalidades más interesantes del mundo del manga.

Recientemente se hizo un intento de recuperar el encanto del principio de Dragon Ball sacando una nueva serie sólo para vídeo, bajo el nombre de Dragon Ball GT. Ésta al principio parecía que iba a funcionar y que nos iba a traer de vuelta los viejos tiempos en los que Goku era un niño confundido y noble. Pero, lamentablemente, este intento acabó igual que la serie para cómic, es decir, con los mismos fallos que ésta había tenido.

En resumidas cuentas, Dragon Ball es una serie que comenzó sumamente interesante, entretenida y divertida pero que luego perdió casi toda su gracia. Hay que destacar la impresionante labor de Toriyama, que sin más ayuda que la de su pluma guionizó y dibujó la apabullante cifra de más de 400 números de la serie. Es muy comprensible y perfectamente disculpable que al final acabara hasta la coronilla de Gokus, alienígenas, ondas de energía y todo lo demás.

Creo que todos acabamos igual.
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