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FIGURAS DE PAPEL

El largo viaje de Marguerite Duras

“Quiso, con el paso del tiempo, reconstruir su vida a través de la escritura y hacer suya esa biografía. Este libro tratará de descifrar las diferentes versiones y de confrontarlas sin tener la pretensión de decir la verdad sobre un personaje al que tanto le gustaba ocultarse”.

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Estas palabras pertenecen a la historiadora y periodista francesa Laure Adler, autora de una caudalosa biografía titulada Marguerite Duras, que fuera galardonada con el premio Fémina de ensayo.

Antes de morir, la prolífica autora de “Moderato Cantabile” y de “El amante”, autorizó el traslado de todos sus documentos personales al Instituto de la Memoria de la Edición Contemporánea. Precisamente en esa riquísima cantera exploró Laure Adler para aventurarse a “descorrer el velo de una vida”. La vida de esta mujer menuda, secreta, extraña y seductora, que andando el tiempo se convirtió en autora de novelas y cuentos, en guionista de cine (a ella se debe, entre otros, el recordado “Hiroshima mon amour”) y directora de varias películas, alcanzando de esa manera una presencia en los primeros planos de la cultura francesa del siglo XX.

Fruto de la unión de dos jóvenes viudos, vino al mundo en 1914, Marguerite Donnadieu (tal era su verdadero nombre), en Gia Dinh, una población muy pequeña en la periferia norte de Saigón. Su padre, un hombre muy cultivado, fue profesor de matemáticas en las colonias. Su madre, Marie Legrand, era también docente.

Hacia 1935, se marchó a París con la intención de seguir estudios de Derecho, matemáticas y ciencias políticas. Once años más tarde, debutó como escritora con una novela de corte neorrealista. Y, desde ese momento, no abandonó la literatura.

Los escritores lo reciclan todo, ya lo sabemos. Marguerite Duras, la escritora, construyó gran parte de su obra sobre su saga familiar. Por ello, la autora de esta biografía, y con razón se pregunta: “¿Qué sería de Marguerite sin Indochina? ¿Se habría convertido siquiera en Duras?”. Incluso físicamente, Marguerite Duras se convirtió en una muchacha de aspecto oriental, de piel mate, con los pómulos marcados y los alargados ojos almendrados de una congai.

De la colaboración a la Resistencia, recorrió senderos tortuosos, topándose en ellos con Mitterrand. En 1953 (después de haber sido expulsada del Partido Comunista), dio un extraordinario viraje literario, y su obra cambió radicalmente. Entonces, había florecido el "nouveau roman" y Marguerite Duras se enroló en ese movimiento, sin abandonar los personalísimos rasgos de su escritura, en el que influyeron diversos novelistas americanos. En la década del cincuenta, aparecen algunos de sus mejores libros, como "El square", "Días enteros en las ramas", "Moderato cantabile".

Años después, con la breve novela "El amante", alcanzó un éxito editorial imprevisto: se vendieron dos millones de ejemplares en Francia y casi diez millones en todo el mundo, y obtuvo el Premio Goncourt. Asimismo, se realizó una versión cinematográfica vastamente difundida.

Vinieron otros libros, algunas confesiones, y no pocas páginas en las que su voz se había deteriorado y poco quedaba por decir. Se enamoró de un jovencito, y, en fin, vivió sus últimos años dominada por el alcohol. Los años habían acentuado, dicho sea de paso, su aspecto asiático, dando pie a la teoría de que su padre era un chino. Murió a los 81 años.

Esta magnífica biografía de Laure Adler desarrolla extensamente los hitos de esta vida caudalosa, llena de recovecos, de amores y soledades, de férvidas derrotas, y, a la vez, ahonda en el alma de una escritora que procuró, con honestidad, hurgar en los rincones del comportamiento humano, en las razones que el corazón ignora, con un lenguaje muy sobrio y de máxima precisión.

Sensible e inteligente, el libro de Laure Adler se lee como una novela.

Laure Adler, Marguerite Duras, Anagrama, 2000.
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