Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
FUEGO AMIGO

El viento de donde quiere sopla...

La ciencia parece que se está poniendo de moda. La reactivación económica corre pareja con un despertar de que el conocimiento es un factor económico. Se habla de I+D con frecuencia. Y se suele decir que el saber más y mejor puede ayudar a un desarrollo sostenido. De ahí la necesidad de ayudar a la investigación, que todos recomiendan y que algunos utilizan como arma política. Se crítica que las autoridades no tengan una política científica. Las autoridades replican que la están elaborando y dan ejemplos de su tarea y de sus proyectos.

0
Pero "el viento sopla donde quiere". Las ayudas a la investigación son fundamentales, pero los ayudadores quieren también aconsejar sobre lo que se debe indagar. Y aquí aparece un problema grave. Las autoridades quieren saber a donde va el dinero de las ayudas, lo que es digno de elogio y loa, por ello tratan que no les engañen, y hacen bien; para ello crean comisiones de enterados que les aconsejen. Y el problema aparece aquí: ni los enterados de la comisión, ni nadie sabe lo que se va a descubrir, pues es nuevo. Se puede pedir cuentas en los procesos de investigación de desarrollo y de innovación, pero no en los de investigación científica. En este caso la inversión, en un laboratorio científico, es como jugar a la lotería y en las administraciones no se suele jugar a la lotería con los fondos que tienen asignados.

La ayuda a la investigación, a fondo perdido, no es fácil que la acepten los políticos y los funcionarios. En el pasado había mecenas, hoy escasean. Pero hay ejemplos de cómo puede hacerse una inversión a fondo perdido y de gran rentabilidad. Es el caso de los Laboratorios Bell.

El ejemplo de un éxito nos lo ofrecen los "AT/T Bell Labs". Un sistema de laboratorio de investigación copiado por IBM, y por los centros de investigación de la Du Pont Nemours. Los dirigentes de la AT/T decidieron invertir en busquedas industriale y al tiempo en ciencia pura, unos locos dirían aquí algunos, y funcionó.

En el año 1937 un departamento se ocupo del carácter ondulatorio de la materia con éxito, eso era entonces ciencia puntera. En 1948 descubren el transistor, o por que tuvieran un contrato para hacer un transistor, no es que les dejaron, a fondo perdido, investigar sobre el estado sólido, ciencia pura por aquellos años, los tres investigadores Bardeen, Brattain y Shockley recibieron el premio Nobel en 1956 por lo del transistor. AT/T era una empresa privada, que no recibía ayudas estatales para I+D. Supo jugar a la lotería. Era una empresa gigantesca y con fondos, pero sus dirigentes no eran tontos y sabían gastarse los cuartos.

De estos laboratorios salieron más ideas y hombres. Uno de ellos Shockley se marcho a Palo Alto y con sus colaboradores ayudaron en la creación del Silicon Valley. Otro, Bardeen recibió otro premio Nobel en 1972 por su teoría sobre la superconductividad. En estos centros se trabajaba bien y se formaba buenos investigadores.
Los laboratorios Bell son un ejemplo extremo, pero digno de ser meditado. La investigación científica no puede ser "programada" y cuando lo hacen, suele ser un fracaso. I+D hay que distinguir entre una y otra. O se quedará solo en D. Y la base del desarrollo del transistor, trabajo D, fueron las investigaciones sobre el estado sólido, trabajo I.

Es que en ciencia también "el viento de donde quiere sopla…"
0
comentarios

Servicios