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PROTECCIONISMO

Estados Unidos

La Cámara de Representantes bloqueó el 26 de junio, por votación de 2 a 1, el acceso de camiones mexicanos a las carreteras de Estados Unidos. La decisión aparentó ser por razones de seguridad en las carreteras, pero en realidad fue para proteger al sindicato de los Teamsters de la competencia de chóferes mexicanos. Bajo la actual reglamentación, ni los camiones mexicanos ni los camiones estadounidenses pueden cruzar la frontera. La carga cruza la frontera en camiones llamados de acarreo y, del otro lado, es trasbordada a camiones del otro país para continuar hasta su destino.

Daniel T. Griswold
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NAFTA, promulgada hace casi ocho años, estaba supuesta a acabar con esta costosa práctica, abriendo la frontera a los camiones en ambas direcciones. Pero el gobierno de Clinton, bajo presión sindical de los Teamsters que representan a 120 mil chóferes de camiones en Estados Unidos, rehusó instrumentar el acuerdo, alegando temores sobre la seguridad de los vehículos mexicanos.

En febrero de este año, una comisión arbitral de NAFTA decidió unánimemente que Estados Unidos estaba en violación de sus obligaciones bajo el tratado y el nuevo gobierno de Bush acordó abrir la frontera a los camiones mexicanos, pidiendo al Congreso 88 millones de dólares para inspeccionar la seguridad de los vehículos de carga mexicanos que cruzaran la frontera. Pero bajo presión política, la Cámara de Representantes votó la semana pasada 285 contra 143 para negarle al Departamento de Transporte los fondos necesarios para tales inspecciones.

Los proteccionistas alegan que los camiones mexicanos inspeccionados en la frontera no pasan las inspecciones de seguridad en la misma proporción que los de este país. Pero resulta que los camiones que se están inspeccionando son los de “acarreo” y no los que hacen el transporte a larga distancia.

El temor a una invasión de camiones mexicanos no tiene base alguna. Menos de 20 empresas mexicanas de transporte están en capacidad de entrar al mercado de Estados Unidos. Y eso se compara con decenas de miles de empresas de transporte de este país. Es cierto que los chóferes mexicanos ganan menos, pero las empresas mexicanas de transporte son menos eficientes y confrontan mayores costos en la compra de sus vehículos y en el financiamiento.

La prohibición impone costos adicionales a ambos países. La carga terrestre a través de la frontera representa el 86% del flujo total de bienes entre los dos países. El trasbordo requerido actualmente es terriblemente ineficiente, desperdiciando tiempo y mano de obra que podría utilizarse de mejor manera. El retraso en las entregas aumenta el costo de las mercancías tanto para productores como para consumidores. Los retrasos en la frontera también aumentan la contaminación y los problemas de congestionamiento.

Desde la instrumentación de NAFTA, México se convirtió en el segundo socio comercial más grande de Estados Unidos. Bajo el liderazgo de su dinámico presidente Vicente Fox, el gobierno mexicano aspira a estrechar los lazos comerciales, promover el desarrollo y las normas laborales. La barrera política impuesta por la Cámara de Representantes en Washington hará más difícil alcanzar esos valiosos objetivos.

© AIPE

Daniel T. Griswold es subdirector del Centro de Estudios Comerciales del Cato Institute.
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