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FUEGO AMIGO

Israel como indicador

La nueva intifada puso en evidencia que Arafat no tiene el control del ámbito palestino. Arafat aparece en los medios internacionales como el Jefe del futuro estado palestino, el levantamiento popular contra Israel ha sido al mismo tiempo un alzamiento contra el

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dirigente palestino.

La búsqueda de la paz entre palestinos e Israel significaba el reconocimiento del estado de Israel por parte de los musulmanes de Palestina. La intifada ha cortado en seco todo acuerdo de paz. Paz que, al parecer, era aceptada por la mayoría de los estados musulmanes y que con dificultades iba camino de lograrse. Aparentemente la dificultad, la piedra de tropiezo ha sido el asunto de Jerusalén como capital del estado palestino. Pero por lo que está pasando no parece que sea así.

Hay que distinguir primero entre el campo de batalla Israel-Palestina, es decir los hombres y sobre todo niños palestinos y el ejercito de Israel, por un lado y la cancha política, en este caso Arafat, Barak y Clinton, por otro. En el primer caso hay una cierta simetría palestinos musulmanes frente a soldados judíos. En el segundo caso hay disimetría ya que Barak representa al pueblo de Israel y a su ejército y Arafat que puede ser que represente al pueblo palestino, pero que evidentemente no representa al pueblo de la intifada como lo muestran los hechos.

Fuera, en el ámbito internacional, nos encontramos con un Clinton que intenta por todos los medios ser el arbitro entre palestinos e israelitas, pero que solo consigue jugar con Arafat y Barak, es decir en un medio asimétrico, en un desequilibrio imposible de corregir en un terreno neutro, ya que el desequilibrio tiene su origen en el campo de batalla.

En el medio internacional se juega otra partida: Arafat-estados árabes. Arafat ha buscado apoyo entre los países musulmanes y en las reuniones ha obtenido buenas palabras y algo de dinero, pero nada más. Los estados árabes no parecen propicios a iniciar una guerra contra Israel. Sin duda hoy no tienen la retaguardia de la Unión Soviética, con sus envíos de armamento, y una guerra podría resolverse de un modo desfavorable.

Pero la razón principal puede ser la misma que condujo a Arafat a pedir ayuda a los países hermanos.

El líder palestino buscaba ayuda para reducir la autonomía de los "intifados", o lo que es lo mismo apoyo para que esa parte del pueblo palestino le aceptase como jefe y le obedeciera. En los territorios palestinos quienes mandan son los islamistas, sean de Hamas o de otros movimientos religiosos ortodoxos. Su debilidad reside precisamente en la fuerza de esos movimientos, en la potencia de la intifada. No recibió la ayuda solicitada probablemente por tener los estados musulmanes el mismo problema. Una presencia creciente de organizaciones islamistas activas y escuchadas por las poblaciones. Incluso los países más ortodoxos, los del petróleo por ejemplo, no escapan a la amenaza de los islamistas.

El renacer de la fe musulmana frente a las tendencias occidentalizantes de algunos gobiernos y sobre todo por la degradación de la moral en los estados árabes sin excepción; no en vano se pide el restablecimiento de la sharia, la estricta ley musulmana. El movimiento de vuelta a los orígenes es general e imparable. Lo que hace de los dirigentes islamistas sean, o estén en camino de ser, los dirigentes reales del mundo musulmán. La prueba esta en que estos últimos días Arafat está buscando el apoyo de los dirigentes de Hamas para calmar la intifada.

Por el momento el asunto del próximo oriente no parece tener solución, tal como están las cosas. Los responsables de la situación no están representados en las instancias internacionales, es decir los dirigentes islamistas. Estos no tienen, evidentemente, responsabilidades nacionales ni internacionales, siendo por lo tanto libres, ya que escapan a toda presión exterior a su medio. Pero son los que ejercen las presiones en
todos los terrenos del mundo islámico.

Por el momento parece imposible ver en torno a una mesa lideres islámicos y representantes del pueblo de Israel para hablar de paz. Israel es hoy, por su situación, el indicador de un problema mundial.
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