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BASURA SELECTA

La audiencia se inclina por Lina

A sus 64 años, Lina Morgan sigue perteneciendo a esa clase de actores que interpretan siempre el mismo personaje, sin que el público parezca acusar el cansancio de tanta reiteración en las mismas muecas, alocados cruces de piernas y réplicas a la vez impertinentes e ingenuas. A pesar de los cambios políticos y sociales, el personaje cómico con el que Lina Morgan se hizo popular ha evolucionado poco en treinta años, pero sigue llenando teatros y liderando índices de audiencia. Aunque los dominicales de los periódicos, siempre tan jubilosamente modernos, nos vendan la idea de España como el país de Almodóvar, Mariscal y Santiago Calatrava, creo que vivimos en una aldea donde aún se le ríen las gracias a Lina Morgan, Los Morancos y José Luis Moreno. No me parece tan grave vivir en tiempos jurásicos de la Dinastía Jurado. Al fin y al cabo, resulta más divertida la agreste rusticidad de nuestros cómicos que la aséptica condición posmoderna de tanto arquitecto futurista y diseñador minimalista.

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Nacida en Madrid el 20 de marzo de 1937, María de los Ángeles López Segovia debutó como actriz y bailarina con la compañía de variedades "Los chavalillos de España", cuando aún no había cumplido catorce años. Como por aquel entonces primaban las señoras estupendas de largas piernas y anatomías generosas, la pequeña Lina tuvo que abrirse camino en el mundo de la revista con papeles cómicos a los que supo imprimirles espontaneidad y picardía. Fue todo una premonición de sus millonarios éxitos que eligiese como apellido artístico el del potentado norteamericano de la Banca Morgan. Sin embargo, los inicios no fueron fáciles y Lina tan sólo alcanzó la fama cuando ciertos directores de cine la reclamaron, a finales de los sesenta, para explotar los papeles cómicos con los que triunfaba en los escenarios. De su extensa filmografía, siempre dentro de la comedia racial, la película que mejor ilustra su trayectoria como actriz es "La tonta del bote" (1970) de Juan de Orduña. Mucho antes del éxito en Hollywood de los personajes descerebrados que tan bien interpretan Jim Carey y Mike Myers, Lina Morgan alcanzó una gran popularidad con el papel de la atolondrada huerfanita Susana en la comedia de Orduña. El personaje se unió así a la entrañable galería de sirvientas turuletas y respondonas de nuestro cine y Lina Morgan demostró que estaba a la altura de otras ilustres empleadas del servicio doméstico como Rafaela Aparicio, Florinda Chico y Gracita Morales. Por desgracia, Lina no tuvo demasiadas oportunidades de demostrar que era capaz de interpretar otro tipo de personajes. Tan sólo José María Forqué se atrevió a darle el papel de una mujer barbuda que estaba casada con un travestido alcohólico en "Una pareja distinta" (1974), pero la España de la época no estaba preparada para semejante atrevimiento argumental y la película fue un fracaso en taquilla.

Durante la transición democrática, Lina Morgan vivió su peor momento profesional. La gente perdió el interés por sus comedias castizas y sus espectáculos de revista. Con el sarampión erótico del "destape", la actriz también tuvo dificultades para encontrar trabajo, puesto que los productores preferían señoritas sin falsos pudores que se desprendiesen de su ropa ante las cámaras. Y Lina, ya se sabe, siempre ha sido muy recatada. Como consecuencia de esta situación, Lina Morgan se arruinó y fracasó en su primer intento de convertirse en empresaria teatral. Gracias al éxito de su obra "¡Vaya par de gemelas" y de sus funciones para la televisión, la actriz consiguió recuperarse y cumplir con su aspiración de tener su propia empresa, con la compra del viejo teatro La Latina en 1979. Desde entonces, sus espectáculos han tenido el respaldo de un público al que no le importa demasiado la reiteración en los mismos personajes y las mismas situaciones cómicas.

En los noventa, Lina Morgan volvió al cine, interpretando a una monjita alocada en la comedia postconciliar "Hermana, pero ¿qué has hecho?" (1994), y acometió su definitivo asalto a la televisión con dos series de formato distinto, pero de similar filosofía: "Compuesta y sin novia" y la exitosa "Hostal Royal Manzanares". Resulta curioso que una mujer célibe y ya entrada en años tenga esa propensión a vestirse de novia en todas sus comparecencias televisivas. Más curiosa e inverosímil resulta su tendencia a buscarse novios guapísimos y veinte años más jóvenes (José Coronado, Pedro Rollán, Joaquín Kremel), aunque luego la dejen tirada a las puertas de la iglesia. ¿No será esta debilidad por los trajes de "Pronovias" y los apuestos galanes cuarentones una forma de satisfacer los sueños ocultos de miles de marujas aburridas ya de soportar los barrigones y las calvas de sus maridos? De momento, no sabemos cuántas veces se vestirá de blanco Lina Morgan en "Academia de baile Gloria", una serie que recuerda demasiado en su estilo a "Hostal Royal Manzanares", pero que está contando con buenos índices de audiencia.

Esperemos que en esta ocasión, procure buscarse un novio más provecto y menos arrebatador. Aunque tenga una academia de baile, el personaje de Lina ya no está para demasiados trotes y podría acabar rozando el esperpento como Marujita Díaz.
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