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EL MUNDO DEL CóMIC

La línea Ultimate

Los fans del cómic son probablemente los aficionados que con más pasión se entregan a su arte favorito (a diferencia de los hooligans, no van por ahí destrozando la propiedad pública). Sin embargo, muchas veces ese amor por el medio lleva a una intransigencia y un escepticismo extremos ante todo lo que suponga un cambio en el susodicho medio. Por alguna razón, el fan tiende a pensar que todo movimiento editorial para insuflar algo de aire nuevo en la industria va a ser un desastre, antes siquiera de ver el producto. Por ejemplo: la película de los X-Men. TODOS pensaban (pensábamos) que los estadounidenses iban a pifiarla, que la película sólo sería algo que añadir a la larguísima lista de meteduras de pata por parte de Marvel. Y al final el producto resultó ser una de las mejores películas que se han hecho jamás sobre superhéroes, superada quizás por la primera de “Batman”.

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Uno de los ejemplos más claros de esto es la línea Ultimate, el enésimo intento de Marvel de relanzar sus colecciones. El movimiento es simple: sacar una colección de un personaje Marvel ya existente en la que se cuenten sus aventuras desde el principio, como si los años de historia del personaje nunca hubieran existido. Así, los héroes se “ponen al día” en un intento de resultar más atractivos para el público adolescente actual, que probablemente ya no se identifica con la mayoría de ellos.

Marvel dio luz verde al proyecto, que debutó en el mercado hace casi un año con Ultimate Spiderman, escrita por el guionista de moda en Estados Unidos, Brian Michael Bendis, y dibujada por el veterano, en lo que retratar a Spiderman se refiere, Mark Bagley. Meses más tarde, y ante el creciente éxito del nuevo Peter Parker, sale al mercado la segunda colección de la línea, Ultimate X-Men, esta vez a cargo de Mark Millar (otro de los guionistas de moda) y el siempre espectacular Andy Kubert. Poco después sale la tercera y por ahora última colección de la línea, Ultimate Marvel Team-Up, realizada por diversos autores, y que servirá como campo de prueba para introducir nuevos personajes en el Universo Ultimate.

El mercado americano respondió fenomenalmente bien ante la nueva línea: tanto Ultimate Spiderman como Ultimate X-Men ocupan cada mes los puestos más altos en el ranking de ventas. Y es que hay que admitirlo, ambas son excelentes: Bendis recupera en Spiderman el espíritu original del personaje, presentándonos a un Peter Parker optimista, que se enfrenta a sus numerosos problemas con mucha alegría y algo de cinismo. Por su parte, Millar utiliza su peculiar humor negro para mostrarnos a los mejores Hombres-X que hemos visto casi desde los tiempos de Byrne-Claremont. Lobezno y compañía llegan dispuestos a comerse el mundo en una colección que sin duda se convertirá en un referente para la industria, en lo que a frescura y originalidad se refiere.

Vale, dicho todo esto, y avalado por la mayoría de grandes autores del género, ¿se puede saber por qué ese rechazo ante la línea Ultimate? A ver, la gente dice que en Ultimate Spiderman Peter Parker no se pone su traje hasta el tercer o cuarto número. ¿Pero las series no iban sobre los personajes, esto es, los seres humanos tras la máscara, y no sobre la máscara en sí? ¿No es más lógico para el lector mostrar qué impulsa al protagonista a ponerse unas mallas y largarse por ahí a luchar contra el crimen, en vez de que se las enfunde a la primera de turno? Creía que los fans se quejaban del poco protagonismo que tenía Peter Parker como persona, y no como superhéroe, en su propia serie. Y ahora que aparecen tres números enteros dedicados a él solito, la gente se queja de que no se ponga el traje de buenas a primeras. Señores, que intentamos demostrarle a la gente que el cómic es un medio serio.

Y luego está la queja que más se oye: que Marvel va a dejar de apoyar al resto de sus series e irá reemplazándolas por series Ultimate. Primero, creo que todos los movimientos editoriales que ha habido hasta hace poco (la contratación de J. Michael Straczynski para escribir “Amazing Spiderman”, el relanzamiento de los X-Men con Morrison y Casey a la cabeza, la entrada de Carlos Pacheco en Fantastic Four...) demuestran lo contrario. Pero es que, aunque fuera cierto... ¿qué más daría? Miro al Peter Parker “de toda la vida” y sólo me encuentro un personaje marcado por las pifias de autores mediocres, alguien con el que Marvel ya no sabe qué hacer para mantenerlo en la cresta de la ola. Y luego miro al Peter Parker de Ultimate y me encuentro con un personaje fresco, alegre, mucho más apegado al espíritu del Spiderman de Lee-Ditko que el Spiderman “normal”. En cuanto a X-Men, no hay color: basta con comparar la bazofia que hizo Claremont durante la “Revolution” con el trabajo de Millar, para darse cuenta de que, si sólo pudiera sobrevivir una colección de las dos, ésta sería la de Ultimate.

Resumiendo, ambas series son muy buenas y una lectura obligada para el buen fan (si sabes inglés, puedes pasarte por la página web de Marvel para ver los primeros números de ambas colecciones completamente gratis). Y a todos sus detractores hay que pedirles que piensen un poco y recapaciten sobre si de verdad vale la pena criticar una serie porque suponga un concepto nuevo. Y si deciden que sí, siempre pueden seguir con las de “toda la vida”: el Thor de Jurgens, los X-Men de Claremont, el Spiderman de Howard Mackie...
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