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La parada de los monstruos

Ya sé que recurro a un juego de palabras bastante tonto en el titular de este artículo, al relacionar el estático apellido del presentador del programa "Cine de Barrio" con la película “La parada de los monstruos” (1932), de Tod Browning. Lo siento, no lo he podido evitar, pero es que hay demasiadas semejanzas entre José Manuel Parada y los monstruosos personajillos que protagonizan el clásico de terror, como para no establecer singulares paralelismos.

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Al igual que los "freaks" de Browning, José Manuel Parada es un personaje que despierta en el público un extraño sentimiento de mórbida fascinación. Con su barba color caoba (pulcramente tintada y retocada), sus ojos de muñeco ventrílocuo, sus chalecos de colorines imposibles y su verbo afectado, José Manuel Parada provoca repulsión y atracción al mismo tiempo. Debo reconocer que soy un incondicional de "Cine de Barrio" desde sus inicios, cuando aún era un experimento televisivo confinado a la segunda cadena de Televisión Española, pero no tanto por las películas que se emiten, como por el fascinante espectáculo "cutre-luxe" que nos ofrece Parada, con la inestimable colaboración del no menos afectado hombre del piano y la veterana vedette Eva León.

Sin duda, las tertulias previas a la película se han convertido en el principal atractivo de "Cine de Barrio". Cada semana, Parada logra reunir en su vistoso saloncito a las viejas glorias de nuestro cine (algunas de ellas parecen salidas de un hogar del jubilado o de un geriátrico) para recordar el ayer con profunda emoción. Con empalagosa palabrería, Parada exalta la figura del invitado estelar, revisa lo más granado de su filmografía y anima un debate nostálgico en el que participan los provectos amigos y compañeros de trabajo de la figura homenajeada. Aunque en estas reuniones de candorosos abuelitos tan sólo se consuma ocasionalmente una copita de champagne, los invitados se embriagan con tanto recuerdo y acaban entonando melodías de antaño, junto a Parada y su pianista. Los engolados gorgoritos deben embelesar a mucha gente, puesto que "Cine barrio" sigue manteniendo unos excelentes índices de audiencia.

Los críticos de cine más puristas y los abanderados del progresismo suelen reiterarse en sus crueles críticas y comentarios despectivos contra Parada y su programa. Acusan a "Cine de Barrio" de representar las peores esencias del aznarismo televisivo a retrotraernos a la cinematografía del franquismo. También se despachan a gusto acusando al programa de ser añejo, retrógrado y reaccionario. No estoy en absoluto de acuerdo. A pesar de esos excesos histriónicos, que tanto fascinan al gran público, José Manuel Parada está realizando una noble y generosa labor de recuperación de la historia de nuestro cine. Tal vez caiga demasiado en la cursilería y no sea demasiado riguroso en sus análisis históricos, pero realiza una notable labor de arqueología cinematográfica al revisar películas ya olvidadas y reivindicar la figura de muchos actores secundarios del cine español que ya nadie recuerda. Pese a su propensión al panegírico, Parada ha rendido justos homenajes a figuras muy queridas como Tony Leblanc, Antonio Ozores, Concha Velasco o Marisol. Por eso, entiendo perfectamente a Alex de la Iglesia y Santiago Segura cuando aseguran que dentro de cuarenta años esperan aparecer en el programa de Parada para cantar unas coplas ante el piano y soltar unas cuantas lagrimitas.

Algunos de los defectos o las virtudes de "Cine de Barrio" son reflejos de la radiante personalidad de su presentador, pero también de sus orígenes profesionales. Parada es más un apasionado de la canción española que un erudito cinéfilo, como ya lo demostró en sus programas de radio. De ahí, su debilidad por las tonadilleras y las tonadillas. Esa fascinación tan "camp" por nuestras folclóricas le llevaron a presentar recientemente la gala "Lo mejor de la copla", junto a su querida Isabel Pantoja. Después de la buena acogida de aquel especial, la pareja prepara un programa musical de siete capítulos para las noches de los viernes que llevará por título "Amigos en la noche". Además de la inevitable dosis de coplas de la Pantoja, promocionando su nuevo disco, el programa contará con la presencia de artistas extranjeros como Adamo, Enrique Guzmán o Los Cinco Latinos. Después de la retirada temporal como presentador de José Luis Moreno, las noches de los viernes volverán a contar con otro monstruo televisivo: el inefable José Manuel Parada. Tan sólo esperemos que le conceda un merecido descanso a su pianista.
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