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MúSICA CLáSICA

Llegó, vio y venció

Él es Barenboim: el magnífico pianista y director argentino Daniel Barenboim. Su comparecencia en el Festival de Verano (o, lo que es lo mismo, el cierre de temporada) del Teatro Real, al frente de la Deutsche Staatsoper “Unter den Linden” de Berlín ha sido un éxito que no ha sorprendido a nadie.

Carlos de Matesanz
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Su triunfo en la ópera “Los maestros cantores de Wagner” ha sido mayor del esperado: ni sus representaciones en Berlín ni la grabación discográfica para el sello Teldec nos mostraban una especial afinidad del maestro con esta comedia; a él le va más el transcendentalismo de “Tristán e Isolda”. Además, ni la producción escénica era un lujo ni el reparto pasaba de discreto. Sin embargo, Barenboim convenció plenamente, pues Wagner es realmente lo suyo: la orquesta brilló con un sonido uniforme, con gran variedad de matices y, aunque en general la concepción de Barenboim es más seria de lo que la obra requiere, todo funcionó, por su parte, a las mil maravillas. Del reparto, destacar las muy bellas voces de Katharina Kammerloher y René Pape, en papeles menores.

Se veía venir que, al igual que el año pasado, iba a haber una diferencia en el grado de acierto de Barenboim con los dos títulos representados. En aquella oportunidad, la diferencia entre el “Don Giovanni” y el inolvidable “Tristán” fue abismal (o casi). Este año apostábamos por el “Fidelio” de Beethoven. Y no nos equivocamos. Pero es verdad que, este año, la diferencia ha sido mínima. “Los maestros” han resultado excelentes... pero el “Fidelio” fue sencillamente sublime: fue entrar en contacto directo con Beethoven; no una interpretación, sino una transliteración.

La producción escénica, como en el caso de “Maestros”, no pasó de una discreta y eficaz medianía. Pero aquí el reparto ayudó mucho; Barenboim nos ha traído, probablemente, uno de los mejores repartos disponibles para la obra. Los más aplaudidos fueron la soprano Deborah Voigt y el bajo René Pape; ella, que es la wagneriana de más bella voz del momento, perfiló una Leonore/Fidelio llena de matices; él, pese a su juventud, hizo un Rocco maduro, directo y muy humano. Thomas Moser, adecuadísimo para el papel de Florestán —papel breve pero peliagudo— lo sirvió, a pesar de la edad, con excelentes medios y una sobriecísima interpretación. El resto cumplió sobradamente, con la excepción de Sergei Leiferkus, y no porque no sea un gran cantante, sino porque —sólo en lo vocal, porque en lo escénico estuvo magnífico— el papel de Pizarro no le va en absoluto.

En la escena final de la representación, el coro salió al patio de butacas, rodeándolo; el liberador personaje de don Fernando entró por el pasillo central; y así, totalmente rodeados por la música, los presentes vivieron, bajo la electrizante dirección de Barenboim, uno de los más bellos e intensos momentos vividos en nuestra a veces tan sosa capital musical. Beethoven se hizo presente en el Real de un modo palpable; su música habló directamente al corazón... o mejor, al alma.


RECOMENDACIONES DISCOGRÁFICAS


Hoy les ofrecemos tres novedades del mundo del disco que tiene como protagonista a la música y a los músicos españoles; dos nuevas grabaciones y una reedición que nos alegran y nos refrescan los calores veraniegos, porque la música española —discográficamente hablando— está bastante de capa caída últimamente.

CASTRO DE GISTAU / VERINI: Canciones goyescas para voz y guitarra. Camerata Romántica de Madrid. TAÑIDOS SRD-261 (49’11”).

He aquí el segundo volumen que la Camerata Romántica de Madrid (que ni es Camerata ni es romántica) dedica a la Serenata Española; es decir: a la canción para voz y guitarra de finales del siglo XVIII y principios del XIX. En este caso, la soprano María Muro, el demasiado exótico contratenor Tu Shi Chiao (¿qué pinta un contratenor cantando a lo goyesco?) y el guitarrista René Mora —con la colaboración de Inmaculada Sanz a las castañuelas— nos ofrecen en este compacto doce canciones del guitarrista Salvador Castro de Gistau y once de su contemporáneo italiano (pasó una temporada en España) Filippo Verini. Es una música agradable, entre lo cortesano y lo popular, llena de sabor y muy en la línea de Fernando Sor, por citar un contemporáneo más conocido. Este es otro de esos discos artesanales, modestos, pero hechos con todo el cariño, como acostumbra el sello Tañidos. Añádase en este caso su gran utilidad, pues no sé yo si habrá alguna obra ya grabada de estos autores más que dignos... pero mucho me temo que no.

GRANADOS: Música para piano, vol. 4. Douglas Riva (piano). NAXOS 8.554629 (73’32”).

El sello económico Naxos cuando graba, es que graba de verdad. Cualquier catálogo internacional contiene algún registro de obras pianísticas de Granados: es uno de los grandes autores nacionalistas. Pero Naxos, cuya pujanza va más allá de toda ponderación, se ha propuesto grabarlo absolutamente todo. Para ello ha tenido que esperar a que el pianista Douglas Riva haya acabado la edición de la obra pianística completa del autor catalán, bajo la dirección de Alicia de Larrocha. Y a él mismo, a Riva, le ha encomendado su interpretación. Ya van por el cuarto volumen, que contiene las primeras grabaciones mundiales de “Apariciones: valses románticos”, “Jota: Miel de la Alcarria” y “Escenas infantiles: Miniaturas”, más interpretaciones ajustadas de “A la cubana”, “Cuentos de Juventud”, “Valses poéticos”, “Rapsodia aragonesa” y “Aparición”.

MONTSALVATGE: Concierto breve. Alicia de Larrocha (piano), Royal Philharmonic Orchestra / Frühbeck de Burgos. DECCA 467 687-2 (73’50”).

Ya que hemos mencionado a Alicia de Larrocha, aquí tenemos a la eximia pianista catalana. La serie media “Legends” de Decca reedita la grabación de 1976 del Concierto Breve de Motsalvatge, en una interpretación soberbia —no hay que olvidar que doña Alicia es la dedicataria de la obra. Además, el registro se completa con una larga serie de piezas breves, todas de autores españoles, que ha hecho que este álbum se titule “Favourite spanish encores”. Son dos Sonatas del padre Soler, una de Mateo Albéniz y seis piezas de Isaac Albéniz, que nada tiene que ver con el anterior: “Rumores de la caleta”, “Pavana capricho”, “Puerta de tierra”, “Malagueña”, “Tango” y “Sevilla”. Además, nos encontramos con las Danzas españolas 5 y 7 de Granados y con “Sacromonte” y “Zapateado” de Turina. Ya ven: variado, ameno, veraniego incluso, y derrochando música de primera gracias a de Larrocha... ah: y en serie media ¿puede pedirse más?
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