Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
RECORDATORIO

Los ciclos económicos

Los ciclos económicos son fenómenos recurrentes de auge y depresión en mercados intervenidos, causados inevitablemente por los intentos del banco central (la autoridad monetaria) de ajustar la economía mediante la manipulación del dinero y del crédito, y agravados por las políticas fiscales y reguladoras de los estados. Los estados son incapaces de planificar la economía para evitar las recesiones: presuntamente supervisan el desarrollo económico armonioso, pero en realidad son los causantes de los problemas. Los ciclos económicos no son defectos de los mercados libres, los cuales no son ni autodestructivos ni peligrosamente inestables. Los agentes económicos no son autómatas dominados por miedos o exuberancias irracionales. La prosperidad puede ser un estado económico permanente si el estado no interviene coactivamente sobre el mercado. Un sistema monetario y financiero adecuado, respetuoso de la propiedad privada y la libertad contractual, con una moneda de oro no devaluable, está libre de crisis.

0
En una economía de mercado cada persona produce bienes que intercambia por dinero, y este dinero puede intercambiarlo por otros bienes que desea, guardarlo como reserva o invertirlo. La producción precede al consumo, y la oferta y la demanda se ajustan de forma espontánea: antes de demandar bienes, cada individuo debe ofrecer otros bienes. Las descoordinaciones económicas suceden cuando se intenta consumir lo que no se ha producido, cuando se crea dinero de la nada (inflación estatal de medios fiduciarios sin respaldo real, expansión crediticia) y este dinero falsificado se utiliza para comprar bienes y servicios, lo cual tiende a incrementar sus precios.

El tipo de interés en un mercado libre se determina mediante la oferta y la demanda de crédito, ajustándose espontáneamente a sus cambios, y coordina de forma óptima las capacidades y deseos de todos los participantes en el mercado, tanto productores como consumidores. Una tasa de interés baja es una señal para los empresarios de que hay ahorro disponible para respaldar nuevos procesos productivos. Una tasa de interés alta indica que los ciudadanos prefieren consumir a ahorrar.

El intento de sustituir el tipo de interés de mercado por un tipo arbitrario impuesto por una autoridad monetaria está abocado a un rotundo fracaso. Si el estado intenta fijar un tipo máximo de interés por debajo del tipo de mercado, se producirá una escasez de crédito (muchos ahorradores no querrán prestar en esas condiciones); si el estado intenta fijar un tipo mínimo de interés por encima del tipo de mercado, se producirá una sobreabundancia de crédito (muchos prestatarios no querrán créditos tan caros). Para manipular de forma efectiva los tipos de interés el estado necesita controlar también el dinero, utilizando medios fiduciarios (papel moneda impuesto legalmente) cuya cantidad pueda aumentar a su antojo para así satisfacer la demanda de crédito.

Un descenso artificial de los tipos de interés provoca que las industrias de bienes de capital inviertan en exceso en proyectos que en realidad no son sostenibles ni rentables, ya que no es posible invertir si previamente no se ha ahorrado. Si el banco central reduce artificialmente la tasa de interés (crea inflación o incremento de la oferta monetaria fiduciaria facilitado por la utilización bancaria de reservas fraccionarias), provoca una expansión de créditos sin respaldo de ahorro efectivo (contraria a las posibilidades y preferencias temporales de la sociedad), la cual causa distorsiones en el sector de bienes de capital de la estructura productiva de la sociedad. Se producen sistemáticamente inversiones erróneas de forma generalizada, se alargan de forma inadecuada e insostenible los procesos productivos, que se hacen excesivamente intensos en capital. El proceso inflacionario mediante la expansión crediticia no puede continuar indefinidamente, necesariamente acaba en una crisis o recesión económica en la que se manifiestan los errores de inversión cometidos y aparecen las pérdidas, las quiebras, los despidos y el desempleo.

La recesión es una fase inevitable y necesaria de corrección de los errores de inversión previamente cometidos, de liquidación y reasignación de los recursos económicos, de reorganización de la estructura de producción de la sociedad conforme a los verdaderos deseos y capacidades de los actores económicos. Para resolver más rápidamente y de forma menos dolorosa una recesión, los gobiernos deben dejar de causar el problema (abandonar la manipulación monetaria y crediticia y permitir que los tipos de interés alcancen su valor de mercado), y facilitar el desarrollo económico y la creación privada de riqueza mediante las reducciones fiscales y presupuestarias drásticas y generalizadas y el abandono de políticas intervencionistas, proteccionistas y reguladoras. La inyección de más crédito y la manipulación de la demanda agregada mediante el aumento del gasto estatal y del déficit no estimulan la economía, sino que prolongan y agravan el problema.
0
comentarios

Servicios