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EL MUNDO DEL CóMIC

Los Thunderbolts

Nunca llueve a gusto de todos, y esto quedó demostrado hace un par de meses cuando Forum anunció la cancelación en España de cuatro títulos Marvel: Capitán América, Iron Man, Hulk y Thunderbolts. Por Capitán América vale, a mí que no me hablen hasta que quiten a Jurgens. Por Iron Man, bueno, ya se había ido Busiek y parecía que empezaba de nuevo el “baile de armaduras” (recurso utilizado hasta la saciedad en esta colección, que consiste en sacarle una armadura nueva y más poderosa cada vez que las ventas descienden), así que tampoco lloré mucho. Hulk... bueno, la saga del General Ryker ya la han sacado en tomo, así que tampoco mucha pena. Pero Thunderbolts... ¡ahí me duele, ahí!

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¿Cómo puede ser?, se preguntaban los fans. ¡Los Thunderbolts, NUESTROS Thunderbolts, cancelados! Las ventas, ay, las odiosas ventas, que no supieron tratar a este título como es debido... y el público, ay, el público, que no supo tomar en consideración tamaña colección... ellos han dictado sentencia y han pedido el “hachazo” para la serie. Pero analicemos primero esta colección, que desde su nacimiento se ha ganado el título de “cómic de culto”.

Thunderbolts nació bajo una premisa a priori innovadora: en el primer número, Kurt Busiek y Mark Bagley nos mostraban un nuevo grupo de héroes confiados y experimentados que suplían el hueco de los fallecidos (bueno, eso creíamos por entonces) Vengadores y Cuatro Fantásticos: los Thunderbolts. Todo normal, un poco soso el tebeo, pero bueno. Esto es, hasta la última página, donde se nos revelaba que los nuevos héroes eran en realidad un grupo de antiguos villanos que estaban engañando al público. ¿Su líder? Uno de los villanos más clásicos de Marvel: el Barón Zemo.

“Atónito me quedo”, que diría Bart Simpson. Nunca antes había ocurrido nada así. ¿Cómo se podía hacer una serie de villanos? Era ilógico, violaba una de las leyes principales del cómic de superhéroes: los protagonistas siempre son buenos.

Al final, como era previsible, la mayoría de los Thunderbolts se redimía y derrotaba a Zemo, dispuesta a enmendar sus caminos. Obviamente, las autoridades no se lo creyeron y nuestros héroes se vieron proscritos como si de mutantes se trataran. Y así siguieron hasta que Ojo de Halcón, el entrañable ex-Vengador, se ofreció para liderar al grupo y conducirlo por el largo camino hasta la redención y el perdón público. Y así siguió hasta el número 33, en que Busiek abandonó la colección y fue sucedido por el veterano Fabián Nicieza.

Dicho ya el argumento, vamos a la estética de la serie: desde el principio Thunderbolts se ha mostrado como una colección de superhéroes a la antigua usanza: personajes que por un motivo u otro se torturan (bueno, exceptuando a los que son demasiado “malos” para torturarse), villanos sin mucha profundidad sacados del olvido más absoluto por el omnisciente (al menos en materia de tebeos) Busiek, un plan para dominar al mundo... muy tradicional, pero salvado por la genial caracterización de algunos miembros y por la ya mencionada premisa de la serie. Sin embargo, cuando el grupo decidió madurar un poco y dedicarse a salvar viejecitas de amenazas cósmicas, la estética cambió de una forma bastante radical, siendo los interesantísimos subargumentos los que mantuvieran en vilo a los aficionados. Así, Busiek manejaba una serie que más que eso parecía un acertijo; un acertijo que nunca se acababa. Bagley, por su parte, cumplía de sobras con su cometido, demostrando cómic sí, cómic también, que es un dibujante como la copa de un pino.

Y se fue Busiek. Y llegó Nicieza. Y la serie se mantuvo igual, bajando un poco en la intensidad de las historias pero subiendo en las escenas cotidianas y el humor. Mark Bagley sigue hasta el número 50, tras el cual será sustituido por el profesionalísimo Patrick Zircher.

Con lo cual llegamos a la situación actual, en la que los Thunderbolts han sido cancelados en nuestro país y sustituidos por una miniserie de cuatro números titulada Vengadores/Thunderbolts en la cual prosiguen las aventuras de nuestros personajes (aunque por ahora a los Vengadores no se les ha visto el pelo).

¿Qué ocurrirá al finalizar la miniserie? Pues, como siempre, las ventas lo decidirán. Si éstas son buenas, es posible que se vuelva a publicar la serie. Si no... prefiero no pensarlo. Una vida sin Thunderbolts no es una vida. Es un aburrimiento.
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