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BASURA SELECTA

Madre y soltera en la tele

Conocida en todo el mundo por sus inagotables recursos naturales (petróleo, reinas de belleza y culebrones), Venezuela cuenta en España con dos embajadores infraculturales de lujo: Boris Izaguirre e Ivonne Reyes. Los dos derrochan simpatía y espontaneidad, pero entre ambos hay unas cuantas diferencias. Mientras Boris procede de una distinguida familia de la elite intelectual de la populosa Caracas, Ivonne responde al perfil de la muchacha provinciana (nació en Valencia) que llega a la gran ciudad con la ilusión de convertirse en estrella.

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Con diecinueve años, Ivonne abandona el hogar familiar para pasear su espléndida anatomía por las pasarelas y platós de televisión en Caracas y luego en Miami, destino natural de tantos latinoamericanos ávidos de fama, riqueza y notoriedad. Sin embargo, no será la ciudad adoptiva de Julio Iglesias, donde la joven modelo consolide su carrera como profesional del espectáculo y la farándula. Aprovechando la popularidad de su cuñado Carlos Mata, el arrebatado galán de tantos culebrones venezolanos que triunfaron en nuestro país a principios de los noventa, Ivonne emigra a la madre patria y pronto consigue trabajo como "señorita florero" en los especulativos concursos "El precio justo" y "Todo por la pasta". También fue dama de compañía de Javier Gurruchaga en su delirante programa "El huevo de Colón".

Sus prominentes formas y su perturbadora falta de recato le llevaron a conducir "La noche prohibida", un programa de contenido erótico orientado más al sensacionalismo que a la didáctica profiláctica de la reverenda doctora Elena Ochoa. El programa debió parecerles muy atrevido a los directivos de Antena 3, puesto que no duró demasiado. Desde entonces, Ivonne ha transitado por diversos programas de televisión sin demasiada gloria, pero con su innegable salero y simpatía. Tampoco ha tenido mucha suerte en el cine, porque su presentación en la pantalla grande, como la sensual protagonista de la insulsa comedia "La sal de la vida", pasó desapercibida.

Tal vez por los altibajos laborales, tan frecuentes en el mundo artístico, Ivonne ha tenido que interpretar el ingrato papel de famosilla ante las cámaras de los programas de cotilleos y las revistas del corazón, para mantener su popularidad y no ser borrada de las agendas de productores y programadores de televisión. En su afán de no perder comba en el combo de la fama, Ivonne aportó una variante argumental novedosa al manido guión del folletín rosa al anunciar que sería madre soltera. A partir de aquel momento, quienes se ganan las lentejas con las exclusivas y las revelaciones sorprendentes empezaron a elucubrar las más disparatadas teorías sobre quién podía ser el padre del hijo de Ivonne. En este juego de deducciones e hipótesis sobre la paternidad incógnita, Ivonne se ha encargado de ir desmintiendo rumores y eliminando candidatos (un piloto de aviación, un empresario de conservas, un presentador de televisión) durante los numerosos actos sociales a los que suele acudir. De este modo, la evolución de su bombo ha sido seguido por los informadores como si se tratase de la prologada retrasmisión de un partido de fútbol.

Pese a que el hijo de Ivonne ya está próximo a cumplir un año, el culebrón de la paternidad aún no se ha cerrado. En uno de sus últimos capítulos, entró en escena Ramoncín como posible candidato a cargar con la paternidad. Es bastante lógico que el antiguo rey del pollo frito entrase a figurar en la larga lista de sospechosos, puesto que tiene una buena amistad con Ivonne y ambos figuran en la nómina de tertulianos habituales de "Crónicas marcianas". Pero mientras Ivonne nos divierte con su habitual desparpajo y sus generosos escotes en el debate semanal de sexo, el ceñudo Ramoncín adormece a la audiencia al discutir sobre temas tan diversos como la presencia de alienígenas en Moratalaz, las raíces psicoanalistas del mal de las vacas locas o el acoso sexual en las oficinas del Inserso. Bien es sabido que Ramoncín puede opinar de todo, comprometerse con cualquier causa y acalorarse con las polémicas más estériles en cualquier televisión, siempre y cuando desgaste saliva de una forma remunerada.

Los desmentidos de Ivonne y Ramoncín sobre el culebrón de la paternidad no han sido tan rotundos como exige el protocolo en este tipo de declaraciones a la prensa. De este modo, se siguen alimentando incómodos rumores e incluso alguna publicación se ha atrevido a encontrarle un parecido al bebé de Ivonne con Ramoncín, antes naturalmente de que el "tertuliano marciano" se perfilase la nariz. Esperemos que Ramoncín no sea el padre, puesto que el niño podría heredar sus enervantes dotes de polemista.
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