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BASURA SELECTA

Malena tiene nombre de tanga y tongo

Si algún avispado productor de cine se decidiese a financiar el “remake” paródico, actualizado y muy español de la célebre película de terror “La parada de los monstruos” (1932) lo tendría bastante fácil. Mientras el clásico de Tod Browning estaba protagonizado por deformes criaturas humanas que vivían cautivas en un circo ambulante, la versión celtíbera podría contar con un reparto de lujo encabezado por el galán licántropo Emilio Rodríguez Menéndez, el “hortovidente” Paco Porras, la medusa Tamara, los juglares rampantes Tony Genil y Leonardo Dantés, el jinetero apocalíptico Dinio, la doncella polvorienta Nuria Bermúdez, el tricornio Antonio David (6x1), el vampiro Fontaneda o la momia trianera Marujita Díaz.

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En esta modesta producción haría falta también una heroína que debería ser una criatura fabricada con silicona, colágeno y mucho tinte artificial. La cándida Yola Berrocal podría encarnar a esta nueva novia de Frankenstein aunque por su estrabismo convergente se ajustaría mejor al papel de “ex” del terrorífico Chucky, el muñeco diabólico, que como bien sabéis es el “tapado” de Jordi Pujol a la presidencia de la Generalitat. Descartada Yola, nos queda la simpática Malena Gracia, antigua chica “Playboy” en su edición española, vedette de cortos vuelos y novia fundada e infundada de varios famosillos. Nadie mejor que ella representa actualmente en España ese tipo de belleza tan californiano forjado a base de rellenos y estiramientos con escalpelo.

Pese a su notoriedad en la “prensa cost-rosa”, poco se sabe de Malena. Según las rigurosísimas informaciones de la revista “Sorpresa!”, empezó como vedette en Zaragoza con el nombre artístico de Almudena hace más de diez años. Poco tiempo después debutaría en el mundo de la canción melódica con un disco poco conocido por los melómanos, pero cuyo título sería premonitorio “Vete con él”. Almudena-Malena se fue con todos, puesto que a partir de entonces se le ha relacionado sentimentalmente con mucha gente de la farándula.

Entre sus presuntos novios y amantes figuran personajes tan dispares como el domador regio Ángel Cristo, el presentador y humorista Juan y Medio, el representante Antonio Fontaneda y el bailarín Ernesto Neyra. Pero hasta llegar a Ernesto, uno de sus romances más infundados, Malena posó sin tanga para “Playboy” para demostrar los efectos milagrosos de la cirugía estética y fue “señora estupenda” en un programa televisivo de chistes verdes escenificados que protagonizaba el inefable Arévalo en la pacata Antena 3.

Su mayor atrevimiento amoroso, sin embargo, fue embadurnar con bronceador la barriguita pilosa de Emilio Rodríguez Menéndez en una playa repleta de fotógrafos en el verano de 1999. Poco después, Malena y Emilio viajaron a Nueva York en donde se dejaron fotografiar entre rascacielos, como prueba de que el amartelamiento playero no era un montaje. Con motivo de aquel viaje a la “Gran Manzana”, Malena recitó con eficacia los diálogos del guión exigido por Emilio a todos sus ligues y despistó con las siguientes declaraciones cuando se le preguntó si ya estaba ensayando la marcha nupcial: “Lo único que puedo decir es que he descubierto en Emilio a un ser maravilloso, me parece encantador. Una persona por la que siento un afecto enorme. No entiendo la imagen pública y polémica que en muchas ocasiones se da de él. Lo que yo conozco es maravilloso”.

Casi un año después, Yolanda Sanjuán, otra novia playera de Emilio, respondía a los rumores de boda con parecida respuesta: “Emilio es una persona generosa, sencilla, seria, responsable con sus amigos y con su trabajo y de una gran ternura. Otra faceta de Emilio es su gran capacidad de cariño, le gusta verse siempre rodeado de felicidad y de alegría con las personas que comparten sus inquietudes.” Sin duda, Rodríguez Menéndez adiestra bien a sus rubias aunque nunca lleguen a cambiar el bikini por el vestido de novia.

Pero sigamos con Malena. Aunque todos sus romances con famosos no sean más que amañados tongos para cotizar en “Tómbola”, Malena tiene una excitante fotogenia con o sin tanga y una candorosa telegenia en traje de noche o lentejuelas. Por desgracia, el público no ha sabido reconocer todos sus méritos. Hace un año, Malena fracasó en su debut teatral como actriz cómica en “Amor a medias”, una desafortunada comedia de enredo cuyo título parece evocar todos los “noviazgus interruptus” de su protagonista. Una pena, puesto que esta rubia explosiva algún día tendrá que detonar sin tener que recurrir a cogerse del bracillo de tanto novio falso y roñoso.
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