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GUATEMALA Y EL PRECIO DEL CAFé

No metan la mano en mi taza

Cuando escribo estas líneas, el precio de la libra de café oro en el mercado de Nueva York es de apenas $0,5870 y se estima una producción sin precedentes en Brasil para la cosecha 2002-2003. Además, el mes pasado Vietnam superó en exportaciones de café al Brasil. Sea como sea, los precios del café están bajos y seguirán bajos si la oferta mundial continúa por encima de la demanda. No son noticias agradables para los productores de café.

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Los productores saben que los precios están bajos porque la oferta es superior a la demanda. Donde hay discrepancias es sobre lo que se debe hacer al respecto. Algunos proponen ideas absurdas como la retención de un porcentaje de café (entre 5% y 10%) para luego quemarlo, destruirlo, guardarlo o usarlo en cualquier forma que no sea café. Esas personas piden a gritos la intervención de los gobiernos de los países exportadores para que actúen forzando a los productores a retener ese porcentaje.

Quienes piensan así están equivocados. Esa no es una solución sensata ni va a funcionar. En primer lugar, los precios del mercado ya están sacando los cafés de menor valor, aquí, en Vietnam y en Brasil. Es obvio que hay café malo y de tan bajo rendimiento que ni siquiera vale la pena cosecharlos a los precios actuales. Resulta automático que estos son los primeros candidatos a desaparecer. Los productores buscarán otro cultivo para sustituirlo que sea más rentable. No se necesita la intervención del estado para acabar con esa producción marginal.

En segundo lugar, los precios están racionando la cantidad de café que hay en el mercado. El mercado busca un nivel donde la oferta iguale a la demanda. Esta tendencia nunca se alcanza pero siempre se tiende a ella. Ahora hay más oferta que demandada y por ello los precios están bajos. Esos precios bajos hacen que la cantidad ofrecida disminuya, pues para algunos productores no resulta rentable seguir ofreciendo café. Pero los precios bajos también fomentan mayor consumo, por lo que la demanda de café aumentará.

En tercer lugar, los esquemas de retenciones han fracasado en el pasado y no debemos olvidar que el último año de cuotas, cuando estaban en vigor las retenciones de la Organización Internacional de Café, a los productores guatemaltecos les tocó guardar el 50% de su producción. Eso conlleva costos de almacenaje, financieros, en pérdida de calidad y, además, un gran costo de oportunidad.

En cuarto lugar, la propuesta implica que Centroamérica, Colombia y México retendrían este porcentaje de café. ¿Qué del resto de países? Se pondrán felices de ver cómo les cedemos terreno para que ellos vendan el café que nosotros retenemos.

En quinto lugar, me pregunto qué dirán los tostadores guatemaltecos cuando vean que les están encareciendo su materia prima para producir café tostado y molido para los consumidores guatemaltecos, quienes resultarían afectados.

En sexto lugar, me alegro que Guatemala no sea miembro de la APPC (Asociación de Países Productores de Café). Esa asociación siempre respalda y propone ideas absurdas como la de la retención.

Por último, no olvidemos que el problema lo está resolviendo el mercado. No prolonguemos la agonía de quienes deben cambiar de cultivo y de negocio. No empeoremos las cosas metiendo al gobierno. Dejemos que los productores decidan qué hacer, no los obliguemos a hacer algo que nos costará muy caro a todos.

© AIPE

Ramón Parellada C. es director del Centro de Estudios Económico-Sociales de Guatemala
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