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DE ESTE Y OTROS MUNDOS

Nuevos horizontes para la sociología y la estadística

La sociología es una disciplina que engloba numerosas especialidades o líneas de investigación. Naturalmente, una de las más relevantes es la que estudia la población, sus perfiles y su dinámica. Para lo que parece imprescindible una complicidad permanente con el manejo de la estadística. Las encuestas suelen servir para obtener “fotografías” del estado de opinión y formas de conducta de los habitantes de cualquier sociedad. Cualquiera que siga los medios de comunicación le será familiar encontrarse, de vez en cuando, con algunas páginas dedicadas a una encuesta que refleje algunos perfiles de la sociedad. Por desgracia, las más conocidas son las de tipo político pero los sondeos abarcan muchos otros asuntos de interés.

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La crítica más extendida se formula casi al unísono con un: “las encuestas se equivocan (o, incluso, mienten)”. No son pocos los que atribuyen demasiado poder a la publicación de algunos datos estadísticos. Lo cierto es que sí que existen investigaciones sociológicas realizadas con más rigor y otras no superan un nivel suficiente. La famosa “ficha técnica” debe indicarnos la bondad con la que la información ha sido recogida. Sin embargo, en ningún sitio tenemos algún punto de referencia para saber si los criterios muestrales o el análisis estadístico alcanza un nivel válido. Al menos para que la profesión evalúe el trabajo. Ninguna encuesta miente, si acaso el investigador no ha sido capaz de recoger e interpretar adecuadamente la información.

Así que nos encontramos con un panorama muy delicado, especialmente para el profesional del sector. Lo más común es que las encuestas se conozcan a través de los medios de comunicación. Muchas están dedicadas a ofrecer datos, sin mucho rigor estadístico, que alimentan la curiosidad sobre el mapa político del momento. Entre las más jugosas se cuelan otras tantas que no ofrecen casi atracción al lector, así que poco más se puede pedir al entrevistado. Aunque también hay otras investigaciones que no ven la luz, ya que corresponden a estudios sobre determinados mercados; suelen ser confidenciales. Entonces la sociología camina de la mano de la economía, el marketing y la psicología. También se conocen publicaciones de franca utilidad, que manejan la técnica sociológica, e investigan temas complejos que responden a parcelas del conocimiento muy diferentes. Podríamos destacar algunos estudios sobre: Tráfico, medicamentos, seguridad ciudadana, drogas, consumo, telecomunicaciones o cualquiera que represente a un sector de alguna actividad empresarial.

Por otro lado, son muy frecuentes las noticias científicas de avances sobre otras áreas del saber pero no abundan las relacionadas con las técnicas de investigación social. Una de las claves para lograr un buen resultado de encuesta se centra en escoger y calcular con precisión el número de personas entrevistadas. Naturalmente, se trata de seguir un criterio que represente fielmente al universo de estudio (así se llama al sector de la sociedad objeto de la investigación). De manera que los datos obtenidos serán más o menos significativos. Precisamente, en esta fase de la investigación es donde un sociólogo de la Universidad de Cornell (EEUU) ha descubierto un nuevo método para mejorar el cálculo de muestras de lo que denomina “poblaciones ocultas”.

Por regla general, cuando se maneja un criterio para seleccionar un número de individuos representativos de una sociedad, se utilizan datos objetivos, normalmente públicos. Lo usual es contar con los censos de población u otras fuentes e información que nos proporcionan información anónima sobre cuántas personas habitan en un determinado lugar. En cada uno de estos estratos se calcula qué muestra (qué selección) es suficiente o significativa estadísticamente según algunos criterios conocidos (sexo, edad, situación laboral, nivel de estudios, etc). La idea es que con las respuestas obtenidas por medio de un cuestionario común sea posible extrapolar los resultados a toda la sociedad o el universo de estudio. Por eso existen errores. Incluso si preguntáramos a todos los habitantes de un país sobre un asunto determinado, es posible que también hubiera errores por cualquier otra causa que no sea estadística.

No obstante, lo normal es que las muestras estén bien calculadas y los criterios de análisis permitan una adecuada interpretación de los resultados. Claro que lo que no es tan sencillo cuando se trata de investigar a poblaciones con características muy específicas. Es decir, que no sea tan fácil representarlas si se escogen cuotas como el sexo o la edad de los entrevistados. Así lo sostiene, desde Cornell, Douglas Heckathorn que asegura haber descubierto un método para darle significado estadístico a muestras muy específicas. Así se refiere a poblaciones ocultas cuando habla de grupos como drogadictos, enfermos de sida, vagabundos, menores que viven fuera de casa, homosexuales, poetas, etc.

De momento, se trata del anuncio que este investigador realiza sobre su método de corrección matemática para casos donde no funciona adecuadamente el tratamiento aleatorio de la información. Los primeros detalles de su hallazgo los ha publicado, curiosamente, en una revista llamada “Poetics” de la Universidad de Columbia. El artículo resume brevemente la nueva técnica de muestreo bajo el título de “Seguir el rastro de lo invisible. Identificación de poblaciones de artistas”. Con lo que pretende demostrar que es posible representar al colectivo de poetas mediante una metodología alternativa a las estadísticas convencionales. En el siguiente compromiso con la comunidad científica asegura desarrollar con mayor profundidad su trabajo. Será en enero de 2001 en un congreso internacional para músicos de Jazz, entonces recogeremos más información de lo que todavía no deja de sorprendernos.
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