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LOS LIBROS DEL DíA

Recomendados en Libertad Digital

Esta semana, las recomendaciones literarias de Libertad Digital nos acercan a la ciencia para saber algo más de ella en un mundo de profanos. Nos ayudan a comprender el cosmos y conocer algunos de sus enigmas y nos darán respuesta a buena parte de los interrogantes que han asaltado nuestra curiosidad. No sólo eso, también nos llevarán hasta la Francia de la primera guerra mundial.

Varios autores
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LUNES: NICOTINA Y LITERATURA por Héctor Fernández

¿Saben ustedes de alguna excusa más ocurrente para narrar la propia biografía que los desmanes cometidos por la adicción al tabaco? A primera vista parece absurdo, pero deberían conocer a Zeno Cosini, o el retrato que de él hace Italo Svevo, para convencerse de que cualquier excusa es buena para comenzar un relato, sobre todo, cuando de resultas, aparece un texto único, como éste. Porque, ¿cuántas veces ha dicho usted que el que ahora enciende será su último cigarro? Zeno, muchas.

Trieste, principios del siglo XX. Un peculiar rentista, perdedor con suerte en una vida de sinsabores, es llevado por prescripción facultativa a hilvanar los retazos de su vida en busca de una causa que explique su adicción al tabaco. De ese esfuerzo mental —que en ocasiones crea arrugas en la frente—, surgen anécdotas, historias y reflexiones que dan cuenta de todas aquellas contradicciones inherentes al alma humana. Contradicciones que en Zeno forjan su vida entera, desde el amor por su padre a la pasión por su cuñada.

Pero sin dramas ni traumas, porque el peculiar estilo agridulce del autor convierte en sonrisas todas las desventuras del protagonista y en principios categóricos las reflexiones que se vierten desde estas páginas que, al tiempo, nos hacen de aguafuerte, como un cuadro que describe el singular ambiente burgués en aquella tierra de nadie —y de todos— entre Austria e Italia.

Por último, recordar que entre los valedores de Svevo se encontró otro de los grandes del siglo XX, el inmortal James Joyce.

Italo Svevo, La conciencia de Zeno, Lumen, 424 páginas.


MARTES: EL EMBRUJO DEL ENIGMÁTICO UNIVERSO por Olga Quintanilla Marful

El universo en su conjunto ha sido observado desde tiempos inmemoriales. La observación del cielo es un ejercicio de fascinación sin altibajos que Vicente Aupí ha sabido aunar a través de su extensa obra astronómica. Este valenciano que cultiva la divulgación científica en su triple vertiente de escritor, periodista y fotógrafo nos adentra en una sencilla recopilación de los grandes enigmas que la ciencia no ha alcanzado a explicar con argumentos sólidos.

¿Cómo y por qué se justifica la extinción masiva que sufrió nuestro planeta hace sesenta y cinco millones de años, que supuso la desaparición de nuestros queridos dinosaurios? ¿Se confirmará algún día la leyenda del planeta Vulcano que lograría dar la razón de su existencia al astrónomo francés Urbain Jean Joseph Le Verrier? ¿Qué sucedió realmente en Tunguska, una región del enclave siberiano, donde cayó un cuerpo celeste de enormes proporciones del que no existe rastro alguno? ¿Qué fue lo que guió a los Reyes Magos en su camino hacia el portal de Belén donde nació Jesús? Estas son sólo algunas de las cuestiones que Aupí traza en este libro, en el que da sentada evidencia de la fragilidad de la Tierra para convertirse en un blanco constante de los imprevisibles proyectiles que lanzan los cometas y asteroides que constituyen por su propia naturaleza, “la basura del Sistema Solar”.

Estamos ante un manual astronómico de fácil comprensión en el que se nos presenta un conjunto de capítulos independientes entre sí que logran aportar, para el profano en la materia, conocimientos vitales para comprender mínimamente la ciencia astronómica. Esta obra de divulgación científica incluye, como no podía ser menos, una veintena de fotografías e imágenes que ofrecen una resolución aceptable. No obstante, se echa en falta un diccionario para explicar determinados vocablos, ausencia tal vez justificada por las sencillas definiciones que Aupí intercala a su paso por las explicaciones de los distintos enigmas.

Aupí deja traslucir en todo momento curiosidad y pasión, al tiempo que ofrece al lector una ristra de hipótesis prologadas por los antecedentes que han ido jalonando en la historia científicos y profanos en su intento por ampliar y difundir los conocimientos sobre el espectro electromagnético. Las investigaciones prosiguen y los enigmas darán lugar a otros no menos enigmáticos. No obstante, y como Einstein ya decía: “El investigador teórico tiene poco de envidiable, porque la naturaleza o mejor dicho, la experimentación es juez inexorable y poco amiga de su obra. Nunca dice a una teoría. En el mejor de los casos dice quizá, y en la enorme mayoría de las veces dice simplemente no. (...) Es probable que a cada teoría le llegue un día su no, y para la mayoría de ellas, muy pronto después de haber sido concebidas”.

Vicente Aupí, Los enigmas del cosmos, Planeta, 208 páginas.

MIÉRCOLES: EL ROSTRO VERDADERO DE UN HÉROE por César Vidal

La figura de Petain fue aclamada durante la primera guerra mundial como la del salvador de Francia, aquel que había sabido contener en Verdún a los “boches” y cubrirse a si mismo y a sus soldados de gloria. Veintinueve años después era juzgado por traidor a la patria y colaborador con el enemigo ocupante y condenado a muerte. En apariencia, resumió en su persona los dos extremos del personaje histórico, en la práctica, como muestra esta excelente biografía, fue un hombre de su tiempo y, por difícil que pueda parecerles a muchos, un hombre de honor. Cuando en el verano de 1940 los ejércitos alemanes aplastaron la resistencia franco-británica en el frente occidental, sobre Petain recayó la tarea ingrata y difícil de comprender de firmar un armisticio con el vencedor. No se trató de una capitulación sino, simplemente, de una interrupción de las hostilidades en virtud de la cual el norte de Francia —incluido París— fue ocupado pero, a cambio, la nación conservó su flota, su independencia gubernamental y su imperio colonial.

Mientras esperaba la llegada de los norteamericanos que, como en la primera guerra mundial, cambiaran el signo del conflicto, Petain desarrolló un gobierno que rompía con las tradiciones democráticas de Francia. Muy influido por la Action Française y por el pensamiento católico, Petain encontró un modelo confeso en la España de Franco, un personaje por el que sentía un profundo aprecio desde los años veinte. En 1941, Petain fue convocado a la presencia de Hitler justo el día siguiente de la entrevista de Hendaya en la que el Führer se entrevistó con Franco. Aquel encuentro sería vilipendiado por la Resistencia, pero no pocos lo interpretaron como un segundo Verdún. Petain logró conservar el imperio —a pesar de las ambiciones de Mussolini— y nuevamente ganar tiempo a la espera de los americanos. Sin embargo, el precio que pagó fue la “colaboración”. No puede decirse que el mensaje público en que la anunció fuera acogido con resistencia por nadie. Salvo de Gaulle y su Francia libre —cuatro y el del canotier por aquellas fechas—, todos aceptaron la colaboración, y pocos con más entusiasmo que los comunistas. Stalin había suscrito en 1939 un acuerdo de no-agresión con Hitler y había ordenado a todos sus acólitos que se llevaran bien con los alemanes. La colaboración —tan extendida y tan popular— favoreció desde muchos puntos de vista a Francia en comparación con otras naciones sometidas a Hitler, pero también estuvo marcada por abominaciones como la participación en las deportaciones hacia las cámaras de gas de millares de judíos. Cuando, finalmente, tuvo lugar la victoria aliada el destino de los colaboracionistas fue durísimo. El número de fusilados superó la nada envidiable cifra de los ejecutados en la España de la posguerra y en buena medida fueron llevadas a cabo por los comunistas que ansiaban implantar en Francia un régimen similar al que crearían en esos años en Hungría o Rumanía.

Petain se convirtió para todos en esa época en un símbolo. Su proceso fue discutible —testificaron en favor suya incluso inválidos que habían estado realmente en la Resistencia y que no se habían sumado a la misma al final cuando la suerte estaba echada— y, como deseaban De Gaulle y los comunistas, concluyó con una condena a muerte que no fue ejecutada, en parte, porque hubiera resultado demasiado escandaloso y, en parte, porque se trataba de un anciano y la opinión pública —que sabía mucho más de lo que había sucedido que lo que afirmaban las consignas de los partidos— comenzaba a hartarse de sangre. Moriría, finalmente, recluido en una prisión militar con una esposa a la que se había privado de la pensión. Seguramente, al fallecer cumplía la respuesta que había dado siendo joven a alguien que le había preguntado porqué escogía el oficio de las armas: “porque si se vence se encarna la gloria, y si se pierde, el honor”.


Antonio J. Planells, Petain, Barcelona, Editorial Viena, 1080 páginas.

JUEVES: LA MEJOR ETAPA DE NUESTRA VIDA por Sagrario Fernández-Prieto

Es habitual que los adultos recuerden los años de la infancia como un lejano y perdido paraíso en el que destacan de forma especial las historias del colegio. Aunque se recuerde a despiadados maestros, crueles compañeros o terribles madrugones, el tiempo pasado deposita una dulce neblina sobre aquellos años escolares y es fácil que a pesar de todo se llegue a la conclusión de que aquella fue la mejor época de nuestra vida. Así de mentirosa es la nostalgia.

Las historias que se cuentan en este libro harían sonreír y recordar a los adultos. Sin embargo, los chicos identificarán de forma instantánea ese dolor de estómago cuando te van a preguntar en matemáticas y no has hecho los deberes o la tremenda frustración de quedar el segundo en una competición cuando te has dedicado en cuerpo y alma a entrenarte. En siete relatos realmente excelentes esta autora colombiana habla del amor —deliciosa, la historia de ese chico tan alto que no sabe cómo abordar a la chica de la que se ha enamorado y que acaba colocando, ayudado por la policía, una enorme pancarta delante de su ventana—; habla del cumplimiento de un deseo que se ha pasado por la cabeza de cualquier alumno: abrir la puerta de la clase y que ésta haya desaparecido; de la gamberrada que quizá costó la salud del maestro; de ese inmenso árbol que mide más de trescientos kilómetros y nació de los infinitos chicles prohibidos que se escondían bajo las matas (en ocasiones la autora rinde tributo, con total naturalidad, al realismo mágico que nació en su país); de esa chica gordita que un día recuperará su dignidad frente a un odioso profesor de gimnasia.

En todos ellos se agradece el profundo conocimiento de los jóvenes que posee la autora, su sensibilidad para captar sus sentimientos y, sobre todo, se agradece una calidad literaria evidente en la riqueza del lenguaje y en el dominio de la técnica del relato breve. Dos aspectos que, desafortunadamente, no siempre están presentes en la literatura infantil.

Yolanda Reyes, El terror de Sexto “B”, Alfaguara Infantil. Madrid 2000. 78 páginas.


VIERNES: CUIDADO CON LO QUE CUENTAN SOBRE LO GENES por Antonio López Campillo

La genética ha despertado miedos y esperanzas. Es un asunto que permite excelentes artículos en periódicos y revistas, no en vano nos toca en lo más profundo de nuestro ser. El científico Bertrand Jordan, investigador del CNRS francés y especialista del tema, nos ofrece un libro donde se denuncian los abusos que de ese saber científico se han hecho y se hacen. Se denuncian científicos que por un poco de fama exageran los descubrimientos y a los periodistas que mediocremente informados anuncian maravillas. En este libro se explica con claridad, y rigor, cómo funcionan las investigaciones, el tiempo que exigen, los errores que se pueden cometer y la dificultad de hacer deducciones sobre sus aplicaciones. Deja claro lo complicado del tema y en los ejemplos que presenta de enfermedades hereditarias muestra cómo influye el medio y la educación, amén de los genes en el desarrollo del mal y las dificultades que implican la complejidad de las influencias de esos factores.

Para Jordan, las esperanzas existen y hay curas posibles, pero hace falta andar con pies de plomo al anunciar los resultados. Concluye diciendo que el gran aporte del estudio del genoma ha sido demostrar que todos somos diferentes, únicos, y que hay que reconocer que debemos ser tratados como iguales por la sociedad. Los riesgos de segregación por causa de enfermedad genética sólo pueden ser vencidos en una sociedad que respete los derechos humanos. Buen libro, buenas lecciones de saber y saber criticar.

Bertrand Jordan, Los impostores de la genética, Ediciones Península, Barcelona, 158 páginas.

Todos estos libros están disponibles en la Tienda de Libros de El Corte Inglés
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