Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
PRUEBA DE LA SEMANA

Renault Clio 1.5 dCi Dynamique

El nuevo Renault Clio presenta un novedoso motor Diesel de 1.5 litros con inyección directa y raíl común que resulta muy equilibrado para desenvolverse por la ciudad y algo lento cuando la abandonamos.

Enrique González
0
El “restyling” que Renault ha practicado en el Clio le ha sentado bastante bien al utilitario de la marca francesa. Desde luego, los retoques estéticos que se han llevado a cabo en la imagen frontal dan lugar a un coche con una moderna imagen que le deberán permitir mantener toda su actualidad hasta que se produzca el cambio definitivo de modelo, algo que no tendrá lugar antes de 2003.

PEQUEÑO, PERO SEGURO

Aunque no se trata de un coche completamente nuevo —el esquema de suspensiones y la plataforma son idénticos a la de su ancestro— no por ello Renault ha desaprovechado la oportunidad para dar un apreciable salto en un apartado tan importante como es el que afecta a la seguridad pasiva. La prueba es que todas las versiones, independientemente de la motorización elegida, incluyen dentro de su equipamiento original airbags frontales y laterales.

La seguridad activa, por su parte, también se ha valorado convenientemente y tanto el ABS de frenos como el servofreno de emergencia tampoco exigen sobreprecio alguno, además de incorporar en esta nueva fase un chasis algo más rígido que redunda en un comportamiento más seguro y eficaz.

En el apartado mecánico la mayor novedad viene de la mano del motor Diesel de 1.5 litros probado. Fabricado en España, concretamente en la planta que la firma francesa tiene en Valladolid, este propulsor —que recibe la denominación comercial dCi— presenta una moderna construcción que incluye una alimentación por inyección directa y raíl común, la técnica de moda.

Con 65 CV de potencia, hay tres apartados que destacan especialmente: primero, su funcionamiento tan suave; segundo, una rumorosidad muy cuidada y, tercero, unos consumos que hay que catalogarlos de muy sobrios en todas las circunstancias, tanto en los recorridos urbanos como en los interurbanos.

PRESTACIONES DISCRETAS

Sin embargo, sus prestaciones son más bien modestas. Como utilitario urbano cumple de sobra con su cometido, pero cuando salimos a la carretera enseguida echamos en falta unos cuantos caballos de más y sobre todo un mayor brío a la hora de recuperarse. Un adelantamiento o un repecho pueden suponer un serio obstáculo para este modelo que, repetimos, destaca más en la ciudad que fuera de ella.

Lo más recomendable es esperar a principios de 2002 que es cuando Renault tiene previsto lanzar esta misma mecánica, pero en una versión de 80 CV que estamos seguros se defenderá mucho mejor en estas lides. Más brillante nos ha parecido la respuesta del chasis que con este motor va más que sobrado. Las suspensiones presentan unos tarados con un buen compromiso entre estabilidad y confort de marcha y enseguida se aprecian los beneficios de la nueva dirección con asistencia eléctrica, una de sus virtudes al ofrecer una gran precisión en todos sus movimientos.

Disponible en las terminaciones Expression y Dinamique, en este último caso el equipamiento de serie es bastante completo. A los elementos de seguridad pasiva y activa ya reseñados, añade llantas de aleación y ordenador de a bordo, aunque deja fuera el aire acondicionado —158.000 pesetas— y el equipo de sonido por el que habrá que pagar 40.000 pesetas más.

Aún así, esta versión, que tiene un precio original de 1,8 millones, se sitúa en una buena posición frente a la competencia, pues no hay que olvidar que la mayoría de sus rivales usan motores atmosféricos menos evolucionados y sus niveles de equipamiento suelen ser más discretos.



Temas

0
comentarios

Servicios