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CRóNICA DE LA BUENA SOCIEDAD

Sara, es mucha Sara

Creo que nunca había visto el Hotel Ritz tan lleno como hace unos días, cuando acudí a la presentación del libro de memorias de Sara Montiel titulado “Vivir es un placer”. El poder de convocatoria fue tremendo. La manchega estaba rodeada de amigos que habían acudido desde muchos puntos de España. Solamente de Palma de Mallorca, dónde ella vivió cuando estaba casada con Pepe Tous, acudieron más de treinta, de Valencia, Sevilla, Galicia.

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El acto lo presentó la maravillosamente Amparo Rivelles, como siempre perfectamente vestida con un traje de crep negro y unos pendientes de brillantes en forma de caracol de los de toda la vida, haciendo juego con broche y sortija. Tuvo, Amparo, unas palabras muy cariñosas para su amiga Sara al igual que José Luis Gárci que también presentó el libro.

María Antonia Abad -su nombre de pila- solamente se retrasó veinte minutos; ni qué decir tiene que esos minutos, tratándose de una diva, carecen de importancia. Eligió un traje confeccionado por Marilí Coll en azul antracita y bordado en cristal, largo y con unas plumas en la cintura. De su pelo se encargó Ruppert; nada de melena, totalmente tirante que es como está más guapa. Le sobraba la corona postiza de pelo en forma de trenza pero de todas formas estaba espléndida. Donde hubo siempre queda.

De las joyas se ocupó ella, que para eso tiene mucho dónde elegir: mano izquierda dos pulseras de brillantes de Cartier; mano derecha pulsera de brillantes, pendientes iguales y eso sí, lo que era impresionante eran los famosos garbanzos -como ella los llama-: una sortija con dos brillantazos que no he visto cosa igual en mi vida.

Su amiga Pitita Ridruejo dijo que era una persona muy sincera. Digo yo que a lo mejor se refería a sus amores con diecisiete años con D. Severo Ochoa o Miguel Mihura. También estaban sus hijos, Thais y Zeus, muy guapos; Paloma Segrelles; Victoria Vera; Florinda Chico; Pepe Rubio; Alaska y su marido; Paquita Rico y muchos más. Repito, totalmente a rebosar y sobre todo gente de verdad, nada de petardas. Superventas asegurado.

Aunque me repita esta semana hablando otra vez de Isabel Preysler -hasta dentro de mucho no volveré a hacerlo ya que no sale nada a actos públicos- volvimos a verla, ya que acudió a la inauguración de una tienda de azulejos para la que Isabel presta su imagen desde hace muchos años. Todo lujo y poderío, hasta avión privado ya que tuvo lugar en Jerez de la Frontera.

La señora de Boyer apareció enfundada en un traje de terciopelo azul elástico, sandalias plateadas haciendo juego con un cinturón. Pelo suelto, collar de Calcedonias y anillo de zafiros. Navidades en familia como todos los años, reúne a todos sus hijos, aunque no es nada fácil, ya que Chábeli vive en Miami. “Está encantada decorando su nueva casa, de momento nada de boda”. Julio tiene novia, al menos eso dice, y volcado en su nuevo disco. Enrique no tiene novia pero le sobra el trabajo. Tamara, hija de Griñón, está en Boston estudiando segundo curso de “Comunication”. ¡Le encanta el arte dramático!. Ana, la hija de Boyer, estudia sexto y le encantan las matemáticas, al menos por el momento.

Isabel va a cumplir aunque parezca mentira 50 años. También va a cumplir 13 años de matrimonio con Miguel Boyer del que dice que está segura de que será para toda la vida. Le encanta el número trece, es su preferido y el secreto de su matrimonio es que nunca se aburren. Quiere ser abuela y encuentra totalmente lógico que Julio Iglesias vuelva a ser padre: “Yo lo fui varias veces después de nuestra separación”. Siempre espléndida.

Acudo al primer aniversario de una conocida sala de Madrid, La Folie. Mucha gente, todo perfectamente organizado por mi gran amiga Marilé Zaera. Me sorprende favorablemente encontrarme con Ángela Carrasco recién llegada de Miami. Va a pasar en España grandes temporadas, trabajará con Bertín Osborne, al que cada día se le ve más con su ex mujer, Sandra Domecq. No me extrañaría nada una reconciliación.

Saludé a Nino Barreiros; Ana Satrustegui; Laura Boyer; el torero Fernando Lozano y su mujer; baronesa de Gottor con sus hijos Alejo y Kucca; la condesa de Morata de Jalón; condesa de Garcigrande; la princesa Beatriz de Orleáns con su hijo Jean Philippe; Gonzalo de la Cierva, duque de Terranova. Vuelven a deslumbrarme los pendientes y pulsera de brillantes de Ana Castor; Victoria Vera con gran escote y transparencias recién llegada de Nueva York donde ha ido para ver teatro y sacar ideas; el diseñador Carlos Arturo Zapata.

Cena rica y después baile divertido, mucho champagne francés. A una hora prudencial, y después de haber hecho el trabajo, este cuerpo se retiró a sus habitaciones -desgraciadamente solo- aunque nunca pierdo la esperanza.
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