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ARTE Y ESPECTáCULO

Sebastião Salgado en el Círculo

“Exodos” es la exposición de fotografías que nos presenta Sebastião Salgado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con el patrocinio de Retevisión y de la Unicef. Es el fruto de seis años de trabajo iniciado en 1993. Está dividida en cinco secciones temáticas: "Emigrantes y refugiados: El instinto de supervivencia", "La tragedia africana: Un continente a la deriva", "Latinoamérica: Exodo rural y caos urbano", "Asia, el nuevo rostro urbano del mundo" y para terminar "Niños de hoy, hombres y mujeres del nuevo siglo". Son trabajos hechos en más de cuarenta países recorridos por una cámara que quiere documentar el horror y un objetivo, que ”nos detengamos a reflexionar sobre la condición humana”. La muestra esta al cargo de la comisaria Lélia Wanick y estará en Madrid hasta el día 6 de diciembre.

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“Exodos” son más de 300 fotografías expuestas de una manera un tanto abigarradas, quizás hasta amontonadas. Son retratos humanos, fieramente humanos, hechos en donde habita el hombre, en donde casi no hay espacio para el paisaje que, si aparece, es el que han hecho las personas con su esfuerzo y sacrificio. Eso está bien, muy bien. El fotógrafo ha dado voz a los más abandonados por la vida, a los que no la tienen. Los presenta en sociedad, nos los convierte en objetos de arte...fotográfico y con ello consigue darnos un puñetazo en el morro a los visitantes de la muestra que son muchos a pesar de que cobran una entrada de 400 pesetas por persona. Es un grito sordo el que recibimos de la mano de Sebastião Salgado, es una protesta muda contra las injusticias de este mundo. Afortunadamente las fotos, estas fotos no son una mirada ciega sobre la vida perra que viven muchos, demasiados, sino llena de esperanza a pesar de todo. Después de recorrerla uno sale sobrecogido por lo observado.

“Exodos” necesita más de una hora para verla. Es una especie de pornomisera esta sucesión de gritos de denuncia sobre las injusticias. Es la presentación de unos hechos de una manera bella, en un formato fotográfico perfecto, sin grumos, sin manchas, con varias tintas de impresión a la hora de la reproducción de las instantáneas documentales. Hay un prodigioso dominio de la técnica. Así, todo el ímpetu es para captar la vida que hay delante de tantos esfuerzos para acabar en muertes violentas. Hay emigrantes vietnamitas en Hong Kong, está Gibraltar como una frontera entre dos mundos, está Bosnia y toda la antigua Yugoslavia en guerra. Aparecen los palestinos y los kurdos, también los judíos rusos que emigraron a Brooklyn en 1998. Por supuesto que hay fotografías de Africa, un continente a la deriva, le llama Salgado, en donde murieron aproximadamente un millón de tutsis y muchísimos hutus de la tribu rival al poco tiempo. Todo está debidamente documentado, el fotógrafo estuvo allí y además se implica, toma partido, grita de dolor con los objetos (es un decir) de sus retratos, clama justicia y en todo caso, clemencia para que acaben, acabemos con la barbarie humana.

“Exodos” es toda una declaración de principios en el arte de la fotografía hecha en blanco y negro con toda la explotación dramática que permiten los infinitos tonos de grises. Todo lo que enseña Sebastião Salgado son retratos humanos, nunca me cansaré de decirlo. Personas, hombres, mujeres y niños fundamentalmente que han sido desplazados del lugar donde nacieron, desclasados. Las guerras, el hambre, el deseo de un mundo mejor o un trabajo digno les han echado al camino para sobrevivir. Y el ojo del fotógrafo, la cámara del artista, les acompaña en su recorrido. Así, uno no puede olvidarse de esos retratos de la Estación Victoria en Bombay, en la India, en donde pasan todos los días tres millones de personas. ¡Terrible!.

Para trasladar esas sensaciones el artista se olvida de la técnica, la domina, solo tiene que buscar el encuadre y dejarse llevar por su corazón, dejarse impresionar por el paisaje humano, fieramente humano, y apretar el clic de su Leica. Así resaltan sus tomas de, por ejemplo, esos niños famélicos y con unos ojos tan grandes como platos de Goma, en el centro de Africa. Sus fotos son auténticas composiciones, encuadres sugerentes, primeros planos sobre todo, planos medios, planos generales pedidos por el paisanaje que trae a nuestra presencia y conciencia según los casos. Es tan eficaz que al final uno se siente empequeñecido con lo que va viendo. Uno va al Circulo de Bellas Artes de Madrid a ver arte y lo que le llama la atención es la quintaesencia del sufrimiento humano hecho fotografía. Magnífico ejemplo de arte comprometido con lo que nos rodea.

“Exodos” es una muestra realista. No hay preguntas, hay respuestas. Hay unos hechos perfectamente documentados sin tapujos. El hombre es tozudo y sigue siendo un burro. Menos mal que al final uno se queda con el recuerdo de los niños retratados por Sebastião Salgado. Los desplazados agfanos, los sin tierra del Brasil, los niños bosnio-yugoslavos, los huérfanos de Tanzania o los del sur del Sudán. Ellos están allí, eran niños hace cinco años y ojalá hayan crecido en mejores condiciones en las que fueron retratados. Eran entonces niños con esperanza y ojalá la sigan teniendo o que por lo menos sigan viviendo. Eso nos dicen las fotos. Uno piensa que el futuro siempre será mejor que los tiempos pasados. En fin.
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