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MUNDO CIENTíFICO

Sida: la batalla de Sudáfrica

Esta semana se ha conocido una noticia sin precedentes, las 39 multinacionales farmacéuticas han retirado su querella contra el Gobierno sudafricano por su proyecto de producir a bajo coste medicamentos que mejoren la calidad de vida de los pacientes enfermos con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Sudáfrica podrá producir fármacos genéricos abaratando su coste para que puedan ser adquiridos por la mayor parte de la población africana enferma con bajos recursos.

Carmen Fernández Ruiz
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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) alcanzaron antiguamente una difusión similar a la lepra o la tuberculosis. Por ejemplo, en la edad media, la sífilis era tan común que tomaba dimensiones de epidemia, proliferando en periodos históricos de guerra e invasiones entre los pueblos. Las ETS se pueden clasificar de diferentes formas según el tipo de agente que las causa. La sífilis y la gonorrea, por ejemplo, son causadas por bacterias, mientras que el VIH, los herpes genitales y las verrugas venéreas son provocadas por virus.

Se sabe que aún no existe un tratamiento que erradique o prevenga la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana. Sin embargo, existen una infinidad de fármacos que ayudan a prolongar la vida del enfermo y a combatir otras enfermedades —llamadas oportunistas— que aparecen en los pacientes que desarrollan el Sida debido a su creciente debilidad inmunológica. Estos medicamentos se basan en una terapia antirretroviral, es decir, tratan de disminuir al máximo la replicación del VIH. Con esto, se logra aumentar el número de CD4 —tipo de células que regulan el funcionamiento del sistema inmune— y restablecer poco a poco la inmunidad del individuo. Entre las drogas más utilizadas se encuentran algunos inhibidores enzimáticos —retrotranscriptasa y proteasas—. AZT, DDI, Delavirdine, Nevirapine, Ritonavir, Saquinavir, entre otros, son fármacos de este tipo.

La terapia contra el VIH se completa, además, con el tratamiento de las infecciones oportunistas —como el sarcoma de Kaposi que es un tipo de cáncer, la neumonía causada por Pneumocystis carinii, un tipo infección del sistema nervioso central denominada toxoplasmosis e infecciones por el complejo Mycobacterium avium, que puede afectar a los pulmones, médula ósea e hígado—. Por ejemplo, contra el herpes simple —otra enfermedad oportunista— se utilizan antivirales como el Aciclovir, mientras que para tratar las candidiasis frecuentes en estos pacientes se recetan antimicóticos como el clotrimazol o la nistatina. A estos medicamentos se añaden fármacos inmunomoduladores para mejorar el nivel sérico del conjunto de células de defensa del organismo.

Estas terapias, en los países pobres, son prácticamente imposibles debido al alto coste de estos medicamentos. Sin embargo, si Sudáfrica logra producir sus propios antirretrovirales abaratará el coste del tratamiento por paciente, ayudando así a evitar que millones de personas mueran de forma inmediata producto del Sida y sin la más mínima atención médica y farmacológica.

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