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MúSICA CLáSICA

Sorpresilla de Año Nuevo

El gran padre de la interpretación de música antigua con instrumentos originales, el director austriaco (aunque nacido en Berlín en 1929) Nikolaus Harnoncourt, ha sido el responsable de hacer vibrar al mundo entero con el tradicional Concierto de Año Nuevo de Viena en este 2001 que recién nace. Famoso por sus magistrales interpretaciones de las óperas de Monteverdi y el primer Mozart, de las cantatas de Bach y de otras grandes obras del repertorio barroco y clásico, nos sorprende ahora dirigiendo, por primera vez en su vida (y en la nuestra) el famoso concierto de la Orquesta Filarmónica de Viena dedicado a los valses, polcas y marchas de los Strauss de Viena. El cambio puede dejar perplejo a más de uno.

Carlos de Matesanz
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Sin embargo, la relación de Harnoncourt con esta música tan especial no es de ahora: no es un cambio súbito. Su repertorio ha ido creciendo y modernizándose a lo largo de su carrera: de Mozart y Haydn pasó de modo natural a Beethoven, después a Schubert y luego a Schumann y Dvorák. En ese periplo, se ha acercado discográficamente un par de veces a la música de los Strauss, con la que disfruta muy especialmente y, así, grabó hace varios años, las operetas “El murciélago” y “El barón gitano” en versiones muy completas y respetuosas pero que tampoco fueron el acabóse.

A pesar de ello, la aparición en el Concierto de Año Nuevo 2001 de Harnoncourt ha sido un soplo de aire fresco que se agradecerá muy especialmente, después de varios años con dos italianos a los que Strauss les pilla bastante a trasmano (Abbado y Muti) y para los que este concierto es sólo un compromiso muy conveniente para sus carreras pero nada más, y con dos “inútiles brillantes” (Mehta y Maazel) que no consiguen entrar en el alma de esas populares pero sencillas piezas de baile que son los valses straussianos, a pesar de su reconocida solvencia.


RECOMENDACIONES DISCOGRÁFICAS

Dejando a un lado las novedades que habitualmente nos ocupan, hoy les recomendamos grabaciones “de referencia” (ya saben: esas consideradas habitualmente como insuperables) de obras típicamente navideñas.



BACH: Oratorio de Navidad. Janowitz, Ludwig, Wunderlich, Crass. Coro y Orquesta Bach de Munich / Karl Richter. ARCHIV 427 536-2. 3 CD (163’52”).

Con un cuarteto de solistas vocales insuperable, Karl Richter dirige con su pulcritud habitual un oratorio limpísimo y recomendable en primera instancia (aunque tal vez otros prefieran grabaciones más modernas con instrumentos originales). Pero ¿dónde encontrar a una soprano de tan bello timbre como Gundula Janowitz, a un bajo tan honesto y rotundo como Franz Crass y a una pareja de artistas tan sencillamente sublimes como Christa Ludwig y el llorado Fritz Wunderlich? Pues en esta grabación... y “na” más.


BERLIOZ: “La infancia de Cristo”. De los Ángeles, Gedda, Soyer, Blanc, Depraz. Coro René Duclos, Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París / André Cluytens. EMI 5 68586 2. 2 CD (146’16”).

Más o mismo pasa con este bellísimo oratorio francés: recomendamos una grabación de excelente y honesta dirección y prestación orquestal, ante las que puede preferirse la grabación más sonora de sir Colin Davis en Philips. Pero aquí nos encontramos con el recitador más apolíneo y sobrado de medios -el tenor sueco Nicolai Gedda- y la virgen María que mejor hace honor a su papel: la siempre delicada Victoria de los Ángeles. Es verdad que Davis en Philips también tiene magníficas voces (Baker, Tappy y Allen), pero la grabación de EMI se ve complementada por fragmentos orquestales de “Romeo y Julieta” (también de Berlioz) dirigidos nada menos que por Giulini y el álbum es muy económico.



VILLANCICOS: “The Christmas album”. Elisabeth Schwarzkopf (soprano), Ambrosian Singers, Orquesta Philharmonia / Charles Mackerras. EMI 7 63574 2 (44’48”).

Acercarse a ese género tan proclive a la horterez como es el villancico (horterez que casi inevitablemente deviene cursilería en las interpretaciones “clásicas”) es algo que sólo debe hacerse con mucha pereza, cuando no quede más remedio y con todas las garantías. Una soprano siempre en su punto, insuperable liederista y artista acrisolada, como siempre fue la gran Elisabeth Schwarzkopf, es una de esas garantías. Este álbum de 13 villancicos (uno de ellos repetido en su versión monoaural con ella misma “haciéndose coros”) grabado en 1957 sigue siendo, incombustible, un clásico (el más aconsejable) del villancico a lo clásico, con versiones excelentes de “Noche de paz”, “In dulci jubilo”, “I saw three sheeps” y muchos más.



STRAUSS: “El murciélago”.Varady, Popp, Prey, Weikl. Coro de Ópera y Orquesta Estatal de Baviera / Carlos Kleiber. DEUTSCHE GRAMMOPHON 457 765 2 (106’46”).

A un reparto suntuoso, unimos aquí la más arrebatada y vibrante dirección: la del excéntrico y huidizo Carlos Kleiber, absolutamente genial dirigiendo la navideña música de los Strauss de Viena y, sobre todo, esta “reina de las operetas” que se representa en la ópera de la capital austriaca cada cambio de año. Hermann Prey es un Einsestein de los que hacen historia (cantó el papel hasta sus últimos días) y las sopranos Julia Varady y Lucia Popp tienen las voces más cremosas que jamás hayan ostentado los personajes de Rosalinde y Adele. Muy bien Bernd Weikl y René Kollo (éste último, descendiente de cantantes y compositores de opereta) como Falke y Alfred. El único lunar está en el divertido papel del aburrido y borrachuzo príncipe Orlofsky, que aquí lo canta un falsetista horrendo (Iwan Rebroff) que parece Millán de Martes y Trece imitando a María Ostiz, cuando podía haberlo grabado alguna gran mezzo, como Christa Ludwig o Brigitte Fassbaender.
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