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BASURA SELECTA

Su Santidad, Santiago Segura

El estreno de "Torrente 2: Misión en Marbella", es un buen momento para trazar un retrato, en tono hagiográfico pero con bolígrafo, de Santiago Segura, el hombre que surgió de Carabanchel para conquistar España, como si fuese su tocayo, el "Matamoros". La comparación con el Apóstol y Patrón de España tal vez no sea la más ajustada, pues Segura es incapaz de matar a una mosca, aunque sus primeros largometrajes tengan el sabor sanguinolento del mejor cine "gore" de vísceras e higadillos.

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Mucho antes de hacer historia en el cine español con las espectaculares recaudaciones de sus dos películas sobre las andanzas y tropiezos de José Luis Torrente, Santiago Segura gozaba ya de una insólita veneración entre la comunidad "freak" y los amantes de la cultura basura, gracias a su carismática personalidad y a una emblemática trayectoria dentro del cortometraje ("Historias de la medianoche", "Evilio", "Perturbado" y "Evilio vuelve. El purificador"). Aquel desmelenado joven con barba bíblica y estridentes camisas tropicales se erigió en el profeta que debía iluminar las almas y guiar los pasos del pueblo "freak" hacia la Tierra Prometida, ese inmenso vertedero por donde fluyen riachuelos de calimocho entre dunas de sospechosos polvos blancos y arboledas de "cannabis índica". Por aquel entonces, la presencia de Santiago Segura en los festivales de cine más alternativos despertaba una inmensa expectación entre fanzinerosos, cortometrajistas, pornófagos, adictos al "gore" y demás tribus de la devota etnia freak.

Sin embargo, Segura demostró pronto que no sólo era el Moisés del pueblo elegido, además de un cortometrajista brillante y un personaje entrañable y divertido en sus numerosas apariciones en concursos televisivos. Tras intervenir en varias películas como actor secundario, Alex de la Iglesia le ofreció la oportunidad de demostrar sus cualidades interpretativas con su papel de greñudo rockero en "El día de la Bestia". A partir de entonces, se convirtió en uno de los actores más solicitados de nuestro cine aunque algunos periodistas repitan como papagayos que se ha encasillado en el mismo papel. Segura no tiene en cuenta semejantes críticas porque es consciente de que jamás podrá disputarle papeles de galán a Javier Bardem, dado los generosos volúmenes de su anatomía.

Mientras preparaba su debut como director de largometraje, Segura trabajó en varias películas y fue acrecentando su popularidad, gracias a su participación en debates televisivos. Tal vez su único fracaso fue no haberse comportado como un presentador convencional y políticamente correcto en el concurso "Dobles parejas" de Antena 3. El programa no duró mucho porque al parecer la remilgada esposa de un directivo de la cadena privada se escandalizó con sus ocurrencias e inocentes chascarrillos.

El estreno de "Torrente, el brazo tonto de la ley" marcó un punto de inflexión en la trayectoria profesional de Segura. La película fue muy bien acogida por la crítica y pronto se convirtió en la más taquillera de la historia del cine español. Segura demostró ser un gran actor de comedia, un agudo observador de su entorno social y un director con enormes recursos visuales y narrativos. La ambigüedad moral de Torrente generó una obtusa polémica en ciertos medios periodísticos. Algunos no entendieron bien el carácter paródico y excesivo del corrupto y desquiciado policía. En todo caso, la pequeña polvareda de críticas también sirvió como promoción gratuita de la película.

Después de volver a demostrar sus dotes actorales en "La niña de tus ojos" de Fernando Trueba, "Muertos de risa" de Alex de la Iglesia, "El corazón del guerrero" de Daniel Monzón y "Obra maestra" de David Trueba, entre otras, Santiago Segura afrontó el reto de escribir, coproducir, dirigir e interpretar "Torrente 2: Misión en Marbella". A pesar de las negativas valoraciones de ciertos críticos ceñudos y cejijuntos, las nuevas aventuras de Torrente han contado con el respaldo unánime del público al convertirse en la segunda película más taquillera de la historia del cine en España durante su primer fin de semana, tras la "Amenaza Fantasma" de George Lucas. Los ochocientos millones recaudados hasta ahora son un indicio inquietante del divorcio existente entre el público y la crítica en nuestro país.

A pesar de seguir siendo fiel a su imagen de gurú de la contracultura californiana, Santiago Segura nunca se ha comportado como un auténtico "freak". No fuma, no bebe alcohol, no consume drogas, no pide dinero prestado y jamás sería desalojado de un local por escándalo público. Todo lo contrario. Quienes lo conocen saben que es capaz de desplegar el encanto y las buenas maneras de un embajador británico y de cautivar a las damas con su conversación siempre mundana y chispeante.

Aunque en alguna entrevista se haya definido como un descerebrado, el hijo pródigo de Carabanchel (junto a Manolito Gafotas) es una persona culta, versátil y sin falsos prejuicios. Del mismo modo que fue capaz de doblar películas porno y escribir relatos procaces para revistas eróticas en su mocedad, también se ha atrevido a prologar el primer libro de la joven aristócrata Carla Royo Villanova. Tras el desenfado y la sagaz ironía del personaje público, se esconde un cineasta perfeccionista, tenaz y ambicioso, que siempre ha conseguido sacar adelante con éxito lo que se ha propuesto. Todo un mérito en un país donde muchos proyectos cinematográficos naufragan antes de haberse concebido.
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