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AL MICROSCOPIO

Telescopio grande, pero solitario

Esta semana, con gran fasto desde la Oficina de Ciencia y Tecnología de Presidencia del Gobierno, se ha presentado al público el GTC, el Gran Telescopio de Canarias, la instalación que se inaugurará en La Palma en 2003 y que promete convertirse en otra de las joyas de la corona de la investigación española (ya tenemos, por ejemplo el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y el buque Hespérides como otras patas de este banco científico). Si uno es amante de la ciencia y, por ende, es curioso, no tiene más remedio que sucumbir al vicio de preguntarse cosas. He aquí, algunas de las preguntas que le pueden asaltar.

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¿POR QUÉ EN CANARIAS?

Entre las muchas virtudes que adornan a las islas afortunadas, destaca una que a los científicos les afecta especialmente: el cielo canario es uno de los mejor dotados por la naturaleza para la observación astronómica. El azote suave de los vientos alisios combinado con el efecto de la corriente oceánica fría favorece la ausencia de nubosidad por encima del famoso mar de nubes observable en algunas islas. De ese modo, cualquier telescopio instalado a suficiente altura tiene garantizados muchos días de atmósfera despejada. Además, el cielo es extremadamente estable (muy poco turbulento) lo que permite que las estrellas no fluctúen y nos ofrezcan una imagen más cercana a la realidad. Las mejores islas para estas lides astronómicas son la Palma y Tenerife.

¿POR QUÉ EN LA PALMA?

En concreto, la isla de La Palma ha sido depositada por la evolución geológica en una latitud terrestre muy favorable. Ocurre que, dentro del hemisferio Norte, cuanto más cercana está una localidad al Polo, más claro es su cielo nocturno, lo que entorpece las observaciones. Las latitudes similares a las de La Palma, favorecen una rápida consecución de lo que se llama “noche oscura”, ideal para ver estrellas. Pero es que, además, el Ayuntamiento de la localidad se ha empeñado en que ni siquiera las farolas del alumbrado público entorpezcan la tarea de los galileos del siglo XXI. Para ello cuenta con una Ley de Protección del Cielo que regula con gran rigor el tipo y la intensidad de luz utilizada en las calles con el fin de reducir al máximo la contaminación luminosa que interfiere en las observaciones astronómicas.

¿POR QUÉ SE LLAMA GRAN TELESCOPIO?

Porque, la verdad, será muy grande. Ocupará una superficie de 5.000 metros cuadrados en el Roque de los Muchachos. Su espejo primario contará con un mosaico de 36 elementos vitrocerámicos hexagonales de casi dos metros de diagonal cada uno. La estructura central del telescopio tendrá 27 metros de altura y 28 de ancho.

¿CÓMO SE VA A MOVER ESA MOLE?

Utilizando un sistema similar al de las baterías antiaéreas de los barcos de guerra. Lo hemos visto en las películas: el cañón se desplaza sobre un raíl y gira sobre un eje para buscar aviones enemigos. En este caso, el cañón busca estrellas para fotografiar. El movimiento del aparato tiene tres “grados de libertad”. Uno de ellos le permite desplazarse en línea paralela al horizonte, otro permite que se modifique la altura de la observación y el tercero es el más sorprendente ya que permite ajustar automáticamente la distorsión producida por el movimiento de rotación de La Tierra. Osea, que sirve para que no salga movida la foto.

¿CUÁNTO NOS COSTARÁ A LOS ESPAÑOLES?

14.000 millones de pesetas, aunque están previstos algunos acuerdos de colaboración con instituciones internacionales para compartir el proyecto.

¿ES UN PROYECTO INTERNACIONAL, ENTONCES?

Por desgracia, todavía no. Aunque una de las pretensiones iniciales del proyecto era contar con el apoyo de importantes organismos científicos internacionales, de momento, el GTC esta más solo que la una. Es cierto que existen preacuerdos con algunas Instituciones de Estados Unidos y de México, pero no son más que declaraciones de intenciones. Y lo peor, es que va a competir en espacio y en tiempo con otros grandes proyectos astronómicos liderados por el Observatorio Europeo Austral (ESO), un Consorcio internacional que posee los telescopios más potentes del mundo.

¿DEBERÍA ESPAÑA ENTRAR EN EL ESO?

Eso es lo que piden muchos astrónomos españoles. Pero se trata de un club muy caro: nos costaría 8.000 millones de pesetas la plaza. Hay que ver las cosas como son y no como conviene verlas. Aunque es cierto que muchos sectores, sobre todo cercanos a la oposición parlamentaria, se rasgan las vestiduras por que España no sea miembro del ESO, también lo es que instituciones como el IAC (Instituto Astronómico de Canarias) se ha bastado y sobrado para dar al mundo grandes avances en astronomía, especialmente en el estudio de la física de altas energías y de fenómenos como los agujeros negros. Para ello, han tenido que utilizar instalaciones internacionales (lo que encarece el proceso). Ahora, el GTC podría servir de plataforma nacional para dichos trabajos. Además , si observamos la lista de países miembros del ESO (Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Suiza y Suecia) tampoco es que estemos ante naciones mucho más avanzadas en ciencia básica (salvo alguna excepción) que nosotros. De este modo, la aventura en solitario del GTC no parecería tan grave.

¿QUÉ HAY DENTRO DEL TELESCOPIO?

De momento, poca cosa. Ése sí que es un aspecto importante en el que convendría tender lazos de colaboración internacional, porque un gran telescopio no es nada si no se rellena con tecnología (cámaras e instrumentos de captación de luz) puntera.

¿PARA QUÉ VA A SERVIR?

La capacidad colectora del GTC le permitirá capturar imágenes de los objetos más distantes y más débiles del cosmos. Entre sus objetivos está la visualización de galaxias jóvenes lejanas, la localización de sistemas planetarios y el estudio de la materia oscura (la gran porción física del universo imperceptible)
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