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EL MUNDO DEL CóMIC

Wonder Man y la bestia: la mediocridad de las miniseries

Una colección no se puede mantener simplemente a base de los problemas del protagonista y sus peleas contra el villano de turno; tiene que haber un plantel de secundarios que interactúen con el héroe para hacer la serie más interesante y creíble. Sin embargo, hay veces en que los guionistas hacen tan bien su trabajo que los secundarios adquieren mayor protagonismo que el propio héroe. Ejemplo de esto son la Viuda Negra, el Castigador (nacido villano de segunda y que no tardó en recibir tres series mensuales), Elektra, Magneto, Rick Jones, etc. Cuando los editores se dan cuenta de que un secundario goza de la suficiente popularidad entre el público como para dedicarle un proyecto en solitario, pero no el necesario como para que se pueda lanzar una serie regular dedicada a él, se recurre a la serie limitada o miniserie. Este tipo de serie tiene una duración de hasta doce números (a partir de entonces se llama maxiserie).

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¿Qué ventajas tienen las miniseries? Sobre todo, que al ser de duración limitada, el guionista puede concentrarse en hacer el argumento y no tener que plantear subtramas cada dos por tres, agilizando la lectura. Además, la extensión de la miniserie depende de lo que realmente debe durar el argumento, y no (como ocurre en muchas series) de lo que quieren los editores que dure el argumento. Las primeras miniseries demostraron su potencial, destacando la dedicada a Lobezno realizada por Chris Claremont y Frank Miller.

¿Qué desventajas presentan las miniseries? Como en casi todo, la forma que han tenido las editoriales de llevarlas a cabo. Muchas series limitadas fueron creadas simplemente para aprovecharse del tirón publicitario de una colección exitosa, siendo el producto final mediocre y prescindible. Además, los editores metían mano como podían para conseguir hasta el último dólar posible ("para qué va a durar una miniserie que vende bien cinco números cuando podemos alargar el argumento hasta los diez números y sacar el doble de dinero"), consiguiendo que series limitadas que partían de una premisa interesante acabaran siendo poco menos que tediosas.

Así pues, ¿qué podemos encontrar en la serie limitada (publicada en nuestro país en forma de tomo) "Wonder Man y la Bestia", de reciente aparición? Pues para empezar, una miniserie que intenta solucionar las pifias cometidas por los guionistas en su anterior serie regular ( donde se intentó convertir al buenazo de Simón Williams en una especie de Lobezno "a lo Vengadores") y cuyo argumento gira alrededor del sentimiento de culpabilidad de Wonder Man. Esto relega a la Bestia a un segundo plano, obligando a preguntarnos si su aparición no es una forma de atraer a los lectores de mutantes hacia la miniserie. Vamos, que si alguien creía que iba a ver algo interesante sobre uno de los mejores secundarios de los X-Men, está lamentablemente equivocado.

En el aspecto artístico hay que señalar la mediocridad de los guiones, planos y sin interés, de Roger Stern, que entre las diversas miniseries que ha realizado últimamente de Spidennan y su trabajo en ésta parece querer cargarse su carrera. Los villanos son increíblemente sosos y carentes de la chispa villanesca que necesita cualquier "malo" para que el lector desee que el héroe acabe con él. Además, Stem se arma un lío con las ilusiones de Mefisto que deja al lector completamente desconcertado. El trabajo de Mark Bagley a los lápices es medianamente bueno, pero es obvia su falta de interés, ya que cualquier otro trabajo suyo supera al de esta miniserie.

En conclusión, "Wonder Man y la Bestia" es una serie limitada pasable, con más momentos malos que buenos, un argumento falto de interés y unos protagonistas que, uno por su simplicidad y el otro por su práctica ausencia, no ayudan a levantar la miniserie. En: fin, una lectura recomendable sólo a los que se aburren mucho. O a los coleccionistas de todo.
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